domingo, 16 de diciembre de 2018

Cuenta regresiva


En estos días se escuchan voces que tratan de anticipar lo que pasará el año que viene. Voces que tratan de escudriñar las fronteras del futuro para ver qué cosas se deben tener en cuenta para preparar el camino a seguir en los próximos 365 días. Te has puesto a pensar, ¿qué harías su supieras la fecha y la hora en la cual dejarás este plano conocido? Una pregunta que puede intimidar y crear gran inquietud, pero al mismo tiempo, una oportunidad para establecer nuestras prioridades y retos como seres humanos para dejar una huella en el mundo.

Tener el cronómetro regresivo cierto andando delante de nosotros, es una apuesta que nos invita a tener una vida siempre presente, viva y llena de propósitos. Saber que el tiempo transcurre delante nuestro, es una exigencia para dar lo mejor de nosotros mismo en cada momento, para transcender más allá de lo que hoy hacemos y amar con tanta intensidad, que muchos verán en cada proceder el signo de la divinidad obrando en cada persona.

Cuando sabemos que los plazos se vencen y se cumplen, pareciera que tenemos una acción decidida que nos permite salir de la zona cómoda y hacer aquello, que generalmente hemos pospuesto por otras, que en su momento pensamos que eran más importantes. Nada es más importante que conectar con la espiritualidad que vive en nosotros, con la fuerza de la luz de DIOS que hemos recibido desde que nacimos, para dar cuenta de nuestra semejanza con la divinidad que nos ha acogido y seleccionado para transformar el mundo.

El mundo y sus realidades visibles, crean una zona de opacidad de nuestra verdadera razón de ser, tratando de cautivar aquello que hemos recibido, el amor sin límites; por una lectura de la felicidad basada en el tener, el poder y el placer, donde los objetos y las cosas dibujan la ilusión de la satisfacción qué sólo dura un momento. Una dependencia afectiva y emocional que, a semejanza de las drogas, consume desde el interior al individuo, desdibujando su realidad exterior.

Cuando entendemos que cada día es una oportunidad para crear el futuro, desarrollar y potenciar nuestras habilidades, hemos entendido el evangelio de la fe, la esperanza y la caridad. La exigencia de salir de la zona cómoda, como una misión que tenemos encomendada para avanzar en medio de un camino, algunas veces conocido y otras veces incierto, es buscar los horizontes inexplorados que den sentido al reto inherente de hacernos otros distintos y conquistarnos a nosotros mismos.

Saber que en algún momento las cosas van terminar, no debe ser signo de tristeza y nostalgia, sino señal de fuerza, valor y alegría que nutre nuestros más profundos sueños, como la savia que alimenta el fuego interior, la magia de la voluntad y el valor de creer. Una declaración de poder sobrenatural que anticipa una nueva renovación personal y espiritual, donde el Maestro nos espera, para navegar hacia aguas profundas y lanzarnos a caminar sobre océanos desconocidos, guiados por la luz que nos viene de lo alto: la estrella que brilla en un portal.

El Editor

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ciclos de la vida


Durante estas épocas del año se cierran ciclos y se abren nuevos. Muchas veces los seres humanos no estamos acostumbrados a este tipo dinámicas, que son tan permanentes en la naturaleza, pues nuestra necesidad de certezas y poca capacidad de mirar y descubrir en el incierto, paralizan las reflexiones que deben ser cotidianas sobre la forma de abordar la vida y sus retos.

En la naturaleza casi todos los eventos representan ciclos, algunos largos, otros cortos. Las plantas tienen particularmente una dinámica acelerada de intercambio de nutrientes y permanecen en movimiento constante con su entorno, creando un ciclo virtuoso de vida, que se nutre de su propia dinámica interna y de los retos que su ambiente le provee para encontrar su sitio en este ecosistema.

Los ríos y las fuentes hídricas en general representan la dinámica y la savia que conecta la vida del ecosistema. Un complejo y detallado conjunto de relaciones que crean una armonía en medio de un aparente caos, que se genera frente a las diferentes interacciones que reciben, bien por agentes externos que los afectan o por los flujos inherentes de renovación que tiene en sus propios procesos. El agua no es simplemente una ecuación química conocida, sino una declaración de conexión entre la vida y sus fuentes de energía que viven en la naturaleza.

En este contexto somos seres que vivimos y existimos en conexión con otros, con la dinámica del entorno, no sólo para ver sus movimientos y tendencias, sino poder intervenirlos y modificarlos de tal forma, que nuestras mediaciones creen nuevos escenarios de destrucción creativa, de renovación de aquello que conocemos, para rasgar el velo de lo conocido, desconectar nuestros supuestos y habilitar nuevos espacios para construir aquello que aun no podemos comprender.

Comprender la dinámica de estar conectados, es saber que los ciclos de la vida se abren con una posibilidad y se cierran con retos cumplidos y lecciones aprendidas. Esta necesidad humana de mantenerse abierto al cambio y a renovar su “caja de herramientas”, es lo que da al hombre la capacidad de reinventarse y repensar sus propios conceptos, creando una zona inestable interior, que por lo general termina con una propuesta disruptiva exterior.

No hay nada en el mundo visible que permanezca en su sitio, que no cambie de rumbo o se mire de maneras distintas. Cuando en la vida nada pasa, hay que levantar las alarmas pues algo esta pasando y no nos hemos dado cuenta. Mientras los cambios en el mundo exterior continúen alterando la forma de ver las cosas, en tu mundo interior deberá estar ocurriendo nuevas conexiones y experiencias que preparen los nuevos retos que te transformen en otro diferente siempre vivo, siempre nuevo y siempre joven.

Vive intensamente los momentos de la vida, libérate de tu exceso de equipaje, incomoda aquello que sabes y has aprendido, para que un nuevo renacimiento llegue a tu existencia, ese que te permite ver tu pasado en perspectiva, aceptar tu presente como verdadero regalo y experimentar tu futuro como posibilidad permanente para hacer la diferencia.

Recuerda: Una vida llena de certezas, es una vida con inercia intelectual y aridez espiritual. Una vida con certezas e inciertos, es una vida con dinámica reflexiva y sintonía trascendente, un ejercicio que demanda mudar con frecuencia al hombre viejo, y encontrarnos con el hombre nuevo.

El Editor  

domingo, 2 de diciembre de 2018

El misterio

La existencia del misterio divide la opinión tanto de científicos como de las personas del común. El misterio es una sensación y percepción que aparece en el entorno, luego de no poder explicar o reconocer aquello que nuestro entendimiento puede delinear o encuadrar dentro de un aspecto conocido o referenciado. En consecuencia, aquello que no logramos entender se convierte en un “misterio”, que bien puede ser usado para crear “superstición” o generar un “halo” de magia o confusión que puede ser aprovechado a favor o en contra de una comunidad.

Lo mágico y misterioso ha sido una constante en la humanidad, desde tiempo inmemoriales. Las culturas indígenas son y han sido las más pródigas en la creación de mitos y misterios alrededor de aquello que no logran explicar, pero de lo cual logran beneficios. Pues, no existe deidad creada, que no sólo ofrezca protección sino bienestar y grandes manifestaciones de grandeza y poder, con lo cual sus creyentes reiteran su fidelidad y adherencia sin mayores reparos.

Lo mágico en la cultura actual es sinónimo de sorpresa, acciones inesperadas y cambio de paradigma, que permite preguntar a la audiencia “¿y cómo hizo eso?”. La esencia de una ilusión se construye sobre la base de inciertos e información inconsistente, que construye una realidad que es percibida como real, aún esta no lo sea. Se detalla de tal forma que la figura o proyección que se crea responde a ese imaginario compartido que tienen las personas de realidad y las referencias faltantes, el cerebro humano los termina de completar para que haga sentido dentro de los cánones que se esperan de esa realidad compartida.

El misterio es la estrategia de muchas personas para potenciar sus habilidades con el fin de cautivar a muchos con sensaciones y expresiones, que son poco conocidas o estudiadas. Cuando carecemos de información y no “preguntamos más allá” de lo que ocurre, es cuando se confirma que estamos en presencia de una posible manipulación, muchas veces no intencional, pero generalmente muy bien elaborada que nos hace sentido en las reflexiones personales que tenemos a la fecha sobre esa temática.

La próxima natividad, no es un misterio, no es una ilusión, ni una expresión mágica u oculta a los ojos de los humanos. Es una contexto evidente que se manifiesta en tres figuras conectadas por un mismo eje central: el amor, la transcendencia, la fe, la unidad y la familia, que revela su mejor expresión en el otro, como verdadero otro. No hay definiciones o agendas ocultas en ese portal, sólo la realidad concreta del frío, del incierto y de la noche que todos los hombres caminamos, con la esperanza de que la luz salga a nuestro encuentro y nos regale un brillo de sabiduría, una manta de alegría y un vaso de generosidad.

Vive esta próxima navidad sin visos mágicos, o ilusionismo o celebraciones pomposas. Vívela como la esencia de la fuerza de un DIOS (cualquiera sea la imagen que tengas) que te llama para ser parte de un plan donde tus dones y talentos son parte de la estrategia que Él tiene para hacer que las cosas pasen. Si quieres ser sus manos, su mente y sus pensamientos allí en cada momento de la vida, deja que la fe, la esperanza y el amor hagan hagan presencia viva en tu corazón, para que sean la luz y la levadura que fermente los sueños y los retos de todos los hombres en el mundo.

El Editor.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Creatividad: Descubrimiento de limitaciones

Afirma el Profesor Raúl Espejo (2018) en su más reciente publicación: “La creatividad puede interpretarse como un descubrimiento de las limitaciones”, una frase que propone una reflexión interesante sobre ser creativo, una invitación a revelar las opciones y oportunidades que se advierten en medio de las restricciones que se pueden advertir en la vida.

Muchas veces tenemos en la vida situaciones que nos generan opacidades y vistas parciales que nublan nuestro entendimiento, momentos que limitan nuestra capacidad de respuesta, en medio de situaciones inesperadas. En este contexto, la creatividad surge como la respuesta incierta sobre las restricciones que tenemos en la mente, creando inestabilidad en nuestra razón y abriendo posibilidades donde otros ven solo restricciones.

La creatividad es esa fuerza inestable que vive en nuestro interior, que espera el momento preciso para dar cuenta de la situación incierta, así proponerte ideas y acciones que quiebren y enfrenten el status quo. Las limitaciones no deben disminuir la fuerza de tus sueños, sino animar la esencia de tu ser interior, del pensamiento original que estará listo para superar los escenarios contrarios que puedas tener.

Si la creatividad como afirma el académico Espejo, es descubrir la limitaciones, debemos entrenar nuestra mirada para romper con aquellos lentes que no dejan penetrar la esencia de la realidad. Es un esfuerzo sostenido que nos permite incomodarnos con aquello que sabemos, para emprender un viaje a un país desconocido, donde sólo es posible explorar, conocer, aprender y crear, y donde el error, es un invitado permanente que habilita el pensamiento disruptivo.

Cuando somos capaces de reconocer las restricciones del entorno y nuestras propias cegueras cognitivas, podemos abrirnos para evolucionar y aumentar nuestra adaptabilidad a las situaciones complejas y establecer un nuevo parámetro de acción, donde podemos capturar nuevas ideas, nuevas reflexiones y conectar aquellos puntos que inicialmente parecían no relacionados. Esto es, configurar una nueva realidad que inaugura una lección novedosa e inédita que nos sorprende y nos anima a explorarla.

Si entendemos que las situaciones sociales responden a dinámicas no lineales, donde existen disparadores no identificables y reacciones emergentes no previsibles, entonces anticipar en una realidad de conflictos y retos sociales, es desarrollar una capacidad de respuesta motivada desde la creatividad, para ver contradicciones, rarezas e inestabilidades como un marco de relaciones sistémicas que muestra cómo se autoorganiza la dinámica de una comunidad.

Ser creativo implica persistir, insistir y nunca desistir. Una postura que demanda una profunda conexión espiritual, una actitud resiliente frente a la adversidad y sobremanera una lectura positiva y siempre generosa de la divinidad. Nunca olvides que las restricciones son los retos que debemos superar, esos que nos preparan para alcanzar el siguiente nivel en nuestra evolución; esas lecciones que debemos aprender para “ser más” y “saber más”.

El Editor

Referencia
Espejo, R. (2018) In anticipation of black swans. En Barile, S. et al. (eds) (2018) Social dynamics in a systems perspective. Cham, Switzerland: Springer Verlag. 121-135

domingo, 11 de noviembre de 2018

Pensar lo impensable

Pensar lo impensable, es recrear la mente en el escenario de las posibilidades, para “ver” aquello que se encuentra restringido por los paradigmas vigentes que se tienen. Cuando DIOS pensó el hombre, rompió todos los esquemas para darle vida a una creatura, que siendo imagen y semejanza suya pudiera ser la extensión de su obra en la tierra.

El hombre tiene la capacidad en sí mismo de pensar y pensarse, desde realidades insospechadas, como una forma de encontrar espacios de reflexión que lo mantengan alerta y atento a los cambios y retos que el entorno le provee para llevarlo al siguiente nivel de evolución. Pensar lo impensable, es dar un paso en el incierto, para explorar y experimentar aquello que aún no ocurre y que es posible anticipar. Negarse a hacerlo, es vivir una vida correctiva, poco recomendable y saludable para el hombre moderno.

DIOS en su infinita bondad, siempre abierto y generoso con su creatura, le proporciona medios y contextos para que abra su mente y corazón, con el fin de encontrarse con sorpresas que lo lleven a pensar nuevamente sobre el presente y darle la oportunidad de crear el futuro. Pensar lo impensable, desde la omnipotencia del Creador, es arriesgarse a ver el mundo desde el corazón humano y romper las barreras mentales, que atan al hombre con su conexión terrena, para recuperar su habilidad y conectividad con la fuente divina: la oración.

Esperar hoy que un sistema humano, altamente interconectado, funcione como se espera, es caer en la ingenuidad que este es predecible y analizable, siempre que las relaciones o conexiones no cambien. Liderar desde lo incierto e inestable, es una apuesta por encontrar en la volatilidad del entorno, el camino para decidir sobre la ruta a tomar y tratar de tomar una posición anticipada sobre aspectos inéditos de una realidad antes de que ocurra. Pensar lo impensable, en la dinámica de los humanos, es caminar en el futuro desde las imprecisiones y fallas del presente con el fin aprender rápidamente de las tendencias que son débiles, contradictorias y raras en un marco vigente de comprensión.

DIOS cuando crea al hombre, cree firmemente en las capacidades que este nuevo ser va a fundar y desarrollar. Conoce su entereza, su decisión y resiliencia para enfrentar aquellos momentos contradicción, así como su necesidad de acompañamiento y consejo, que le permita hacer un trabajo, que de justa recompensa y glorificación a su Padre. Pensar lo impensable, es concentrarse en cómo poner al servicio los dones y habilidades humanas, para ayudar a otros a encontrar los caminos de DIOS.

Pensar lo impensable, es el nuevo imperativo de los líderes humanos y la declaración abierta de un DIOS de posibilidades y no de probabilidades. Es decretar en la acción individual, el sello de la excelencia, que no tiene miedo de la crítica y sus contradictores por proponer aquello que no existe. Sus temores no tienen que ver con los “atemorizantes” conceptos y apreciaciones los hombres, sino con la exigencia de su DIOS para dar lo mejor de sí en todas sus actividades y así participar de la comunión permanente de la gracia que todo lo puede.

Nunca piense que el mundo es un lugar acabado, donde no hay opción para renacer, pues son muchas las razones que el Divino Creador ha escondido en lo cotidiano, como ruta de seguimiento y construcción interior, para aquellos que no tienen reparos en lanzarse a rasgar el velo de la realidad y encontrar las pistas divinas que lo conduzcan a convertirse en el sueño pensado de DIOS: un hombre que no se conforma con lo que ha alcanzado y se resiste a la inercia de los que nunca lo han intentado.

El Editor

domingo, 4 de noviembre de 2018

Redefinir, reinventar y anticipar


Si hay tres palabras que actualmente se usan en el contexto empresarial (y posiblemente en el desarrollo personal) son redefinir, reinventar y anticipar. Estas tres palabras establecen el marco general de actuación de las organizaciones que quieren identificar posiciones estratégicas en sus segmentos de mercado, o incluso, en otros que no son referentes para sus actividades actuales.

Redefinir, siguiendo a Burrus (2017, 66-67) es “ver las cosas con otra luz o contexto distinto”, es abrir la mente y cambiar los lentes con los que se ve la realidad, para comprender aquello que se conoce, de forma diferente, con otra perspectiva, que permite revelar aspectos inéditos de lo que se ve. Redefinir, es una ejercicio para establecer nuevos rumbos y horizontes, los cuales se abren cuando es posible distinguir y entender la realidad superando las cegueras cognitivas que los marcos de comprensión actuales imponen.

De otra parte, reinventar, Burrus (idem) la entiende como volver a fundar la realidad, transformarla desde nuevos paradigmas vigentes, lo que permite encontrar formas diferentes de hacer las cosas y continuar aprendiendo, en medio de la incertidumbre y la inestabilidad que implica hacer algo nuevo y tratar de consolidarlo. Reinventar, equivale a cambiar la lectura de la realidad, a enfrentar al status quo, con el fin de encontrar espacios de creatividad e innovación que entran en conflicto con las propias reflexiones prácticas y académicas.

Anticipar, es poner los reflectores sobre la realidad y establecer las tendencias emergentes. Esto es, encontrar las limitaciones actuales, para establecer las capacidades que se requieren para comprender y materializar mejor los diferentes escenarios del futuro. Es una capacidad que implica entender los eventos no conectados e inestabilidades del entorno, para darle forma en nuevos retos, con el fin de animar la imaginación, la mente intuitiva y las reflexiones científicas para darle vida a un escenario antes que ocurra.

Estas tres palabras tienen en su fundamento la exigencia de fallar y aprender rápido. Una experiencia de aprendizaje que le permite a la mente humana encontrar nuevas forma de conocer y explicar el mundo en donde vive. Fallar rápido es liberar la mente y el corazón de la frustración como sentimiento adverso, y transformarlo como poderoso motivador, que te permite avanzar y estar más cerca de aquello que se quiere alcanzar. Esto supone, encontrarse con el aprendizaje, ese momento donde lo que se sabía conocido, es sorprendido por aquello que se descubre.

Cada ser humano tiene la capacidad de redefinir, reinventar y anticipar, pues tiene en la esencia de su ser el espíritu del conquistador, del corazón inquieto, de la pregunta sin respuesta, que mantiene la fuerza de la transformación siempre activa, siempre nueva, siempre encendida. Esto se traduce, en una fuerza espiritual que restaura la luz del mundo y la sal de la tierra, un mandato divino para explorar las fronteras de lo conocido, degustar los sabores del aprendizaje y lanzarse a transformar la realidad desde una lectura personal que incomoda y confronta las verdades fundadas por otros.

El Editor.

Referencia
Burrus, D. (2017) The Anticipatory Organization. Turn disruption and change into opportunity and advantage. Austin, Texas. USA: Greenleaf Book Group Press.

sábado, 20 de octubre de 2018

El poder de la palabra


El poder de la palabra, muchas veces subestimado, es una fuerza natural que el hombre ha recibido como regalo de la divinidad. Cada palabra contiene y expresa la fuerza de la naturaleza y de la esencia misma del Creador. Cuando DIOS le dio al hombre el “poder” de nombrar las cosas, le compartió el poder de “crear”, de hacer visible y materializar algo en el mundo. Cada vez que nombramos cosas, hacemos distinciones en el mundo, estamos dando “vida” a algo en el universo.

Las palabras son fuerza y vida, son expresiones del aliento de un DIOS vivo, que se mueve entre nuestras declaraciones, acciones y definiciones. Un don divino e inexplicable que abre o cierra posibilidades, un acto generoso de la acción divina, que le permite al hombre dibujar sobre un lienzo en blanco y restaurar aquello que estaba perdido, encontrar eso que esta oculto y revelar eso que estaba encubierto.

Nunca pienses que tu deseos o declaraciones son palabras en vano, o expresiones caprichosas del corazón del hombre, son la apuesta generosa de DIOS en nuestra vida, para quienes de forma abierta y dócil, son capaces de leer y apropiar las inspiraciones de la divinidad. Un acto de amor que se nutre de la ductilidad del alma humana y la potencia y poder de la acción divina. Una palabra puede cambiarlo todo en un momento donde todo parece oscuridad y limitación.

Cuando hables, piensa en aquello que vas a decir, pues estará activando en el universo la fuerza que transforma el mundo y te reinventa como persona. Una palabra de apertura y generosidad, desata las bendiciones y gracias para aquel que las pronuncia, una expresión de gratitud que sólo se concede a aquellos que han entendido que dar en más poderoso que recibir.

Recuerda que cuando estás en oración, tu palabra es el canal que abre las puertas de la eternidad, que cautivan el corazón del eterno; esa puerta misteriosa que esta oculta para los arrogantes y descuidados,  y permanentemente abierta para los humildes y cuidadosos. Es por esto que la oración tiene el poder de cautivar y canalizar la fuerza de DIOS. Cuanto más íntima y generosa, más fuerte y fascinante sus resultados.

La palabra es la fuente de una experiencia personal que establece un marco de referencia entre lo humano y lo divino. Mientras lo sobrenatural espera todo el tiempo revelarse en el entorno natural, lo natural divaga en sus caminos para conectarse con lo sobrenatural. Lo que nos atrae a lo sobrenatural, no es nuestra vida natural, es la vocación orante que encuentra nuevas razones para salir de la zona cómoda y romper con la rutina de lo conocido y explorado.

Si encuentras en tus palabras y tus deseos, los mejores motivadores para avanzar hasta donde nadie jamás ha ido, sabrás que estarás quebrando las ataduras de tus “excusas”, destruyendo la comodidad de tus saberes y liberándote de tus cegueras cognitiva, tres procesos que caminan en la presencia de un DIOS sobrenatural que logra transformaciones imposibles, desde la generosidad y limitaciones de un ser contingente y posible: el hombre.

El Editor

sábado, 13 de octubre de 2018

Lo que deseas, te busca


Lo que deseas estructura tu tiempo y las actividades a que te dedicas. Lo que deseas no lo ves todavía, pero te preparas para acogerlo …” (Fernández-Matos, 2013, p.147), palabras que definen la manera como le damos sentido a nuestra vida, como movilizamos nuestros intereses, como enfrentamos los momentos de verdad en nuestra existencia.

Nada más motivador que visualizar aquello que deseamos, pues en la medida que lo tenemos presente y nos conectamos con eso que queremos, se abren nuevas posibilidades para que se haga realidad. Bien decía San Agustín, “si piensa que lo que te van a dar es abundante, ensancharás al máximo tu bolsa para que quepa más” (idem). Una declaración mental y vocal que abre y descubre el poder de tu petición y sobremanera el de tu deseo.

Cuando el hombre no vive dividido entre el tener y el poseer, sino que encuentra en su propia debilidad la fuerza para continuar avanzando, todo su haber y saber se ensancha para dar pasos agigantados, que superando el temor de su propia limitación, descubre el potencial de su vida para entrar en el misterio de DIOS, donde todo es posible para el que cree y se abandona en las manos de aquel “que nadie ha visto” pero que se experimenta en cada momento.

En cada paso que se da, se ensancha el deseo y la visión se hace más clara, lo que permite ser más comprensivo y tolerante con aquellos que tienen otros modos de creer, con aquellos que no comparten su sueño. En este ejercicio de generosidad, el hombre entra en un diálogo interior, con ese interrogante que lo persigue en su corazón y que no lo deja descansar, como ese llamado incesante de la divinidad que lo invita a abrirse a aquello que no conoce y lo reta en sus saberes previos.

Escalar el monte de la “dichosa ventura” exige dejar atrás el yo y atreverse a viajar a confines que se adentran en noches oscuras” (Fernández-Matos, 2013, p.150), una aventura que te demanda caminar por senderos desconocidos, para llegar al sitio que aún desconoces. Nada en la vida se construye desde las certezas. Todo es una apuesta de confianza, virtud y oración que permite al hombre dar respuesta a su propia pregunta, olvidando los reconocimientos de otros, para encontrarse con los retos que dan cuenta de su propio potencial.

Cuando el hombre se abandona a la esencia de su propia capacidad y poder, se condena desde su propia arrogancia. Por tanto, es necesario ser parte de una estirpe bienaventurada que experimenta al Creador en todo lo que ve y encuentra en su camino, pues desde allí es capaz de reconocer su propios inciertos, como la “orilla del DIOS”, para entrar en los confines de la realidad y aceptar la invitación de la trascendencia a dar pasos de gigantes, con voluntad inquebrantable y humildad en el corazón.

Por tanto, “el hombre verdaderamente humano se atreve a orar en los “confines del no saber”, y en ellos acaba por conocer que DIOS es su orilla más allá de sí mismo …” (Fernández-Matos, 2013, p.155), una respuesta que abre grietas en las murallas en los límites del hombre, para revelar la luz que vive en su interior como cirio encendido, que aún quejándose de lo que le ocurre en la realidad, es capaz de aventurarse a conseguir aquello que imposible para el hombre y posible para DIOS.

El Editor

Referencia
Fernández-Matos, J. M. (2013) Confines del hombre …¿orilla de DIOS? Cantabria, España: Sal Terrae.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Talento rebelde


“Romper con las reglas” es una demanda que muchas organizaciones tienen ahora como mantra para desarrollar sus actividades. “Romper con las reglas” es una respuesta natural contra lo establecido, contra lo que se sabe y contra la zona cómoda. “Romper con las reglas” es un llamado a renacer y reinventar aquello que consideramos concluido e inventado.

Esta nueva frase tiene en su interior, una invitación de fondo para reconocer nuestras cegueras cognitivas, sociales, profesionales y espirituales, que permite que aquello que está anquilosado, caduco y poseído por la herrumbre, sea activado nuevamente para ponerse a tono con los tiempos actuales. En este sentido, como afirma Maturana (2002, p.33), “el respeto por sí mismo no constituye en la diferencia con el otro, sino en la aceptación de la propia legitimidad”.

Romper con las reglas, es lo que hizo un hombre nacido en Nazareth, que superando las costumbres de su tiempo, renueva la esencia de un mensaje que invita a concretar una postura “rebelde”, que no atropella y desplaza a los otros, sino que los convoca para que se abran a una realidad que incluye, acoge y descubre la esencia misma de cada persona.

De acuerdo con Gino (2018), son características del talento rebelde, las que se mencionan a continuación, las cuales plantean esa ruta que está más allá de nuestra vista cómoda y nos demuestra la grandeza y generosidad de un DIOS que vive en cada uno de nosotros. Las características son:
  • Novedad: en busca del desafío y de lo nuevo,
  • Curiosidad: preguntar todo el tiempo "por qué",
  • Perspectiva: ampliar su visión del mundo y verlo como lo ven los demás,
  • Diversidad: tendencia a desafiar los roles sociales predeterminados y a llegar a aquellos que pueden parecer diferentes,
  • Autenticidad: permanecer abierto y vulnerable para conectarse con los demás y aprender de ellos.

Figura 1 Características del talento rebelde (Elaboración propia, basado en Gino, 2018)

Comprender que estamos llamados a materializar un “talento rebelde”, es comprender el llamado de la divinidad, para ver de forma distinta nuestra realidad; preguntarnos todo el tiempo sobre cómo hacer las cosas nuevas; descubrir la visión amplia de la vida desde los ojos de los otros; encontrar en la diferencia una razón más para incluir y reconocer al otro; y finalmente experimentarse vulnerable, como la forma de vida que nos mantiene conectados con “el no saber” y abrirnos como buenos discípulos a aprender/desaprender del propio “maestro”.

No somos accidentes en el mundo. No somos efectos de una realidad contingente. Somos seres privilegiados y creados por el “talento rebelde” de un DIOS trascendente (cualquiera que sea tu imagen de él), que nunca deja de atender y escuchar a su creatura. De una fuerza indomable de la gracia y de bendición, que no es obra de un mundo temporal y decadente, sino de una promesa sobrenatural, siempre viva y poderosa, que ha legado en cada uno de nosotros la semilla de su generosidad, para germine en dones y luces que den testimonio de su amor sin límites.

El Editor

Referencias
Gino, F. (2018) Rebel talent. Why it pays to break the rules at work and in life. New York, NY. USA: Harper Collins Publishers.  
Maturana, H. (2002) Formación humana y capacitación. Santiago, Chile: Dolmen Ediciones – Oceano.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Estar conectados


Se afirma que estamos en la era de la información y los flujos de datos. Una era donde las relaciones entre las personas y sus decisiones responden a criterios basados en información y muchas veces orientados o guiados por la ejecución de algunos algoritmos, los cuales todo el tiempo siguen los pasos de los individuos a través de sus conexiones en la red.

Estar conectados supone estamos expuestos a sobrecarga de información, a información de alta y baja integridad, a datos que posiblemente no podemos verificar y sobremanera, a dinámicas de intereses que no podemos revelar. Estar conectados es un ejercicio de comprensión de un espacio de interacción que está más allá de nuestro entendimiento, pues son muchas variables las que actúan para que el efecto de estar “conectados” se haga realidad.

Bien anota Perrow (1999), que las fallas son motivadas por las conexiones entre los diferentes elementos de la realidad, pues a mayor conectividad, mayor posibilidad de efectos colaterales no documentados, los cuales ponen en tensión el nivel de conocimiento de la realidad y demandan una comprensión del nuevo escenario que emerge como resultado de la interacción de sus objetos. Así las cosas, estar conectados, además de ser una oportunidad, supone una gestión de riesgos que es necesario adelantar.

Los riesgos de estar conectados inician con los motivos para hacerlo: por gusto, por diversión, por información, por ocio, por aprendizaje, por compras entre otros tantos. Comprender el alcance de esta acción nos pone en alerta para no dejarnos alcanzar por la inminente sugerencia de la red para llevarnos a sitios que no tenemos previstos visitar. Dejarnos seducir por otros contenidos que no teníamos en el radar, es desviarnos para explorar nuevas experiencias que pueden sorprendernos positivamente o dejarnos con sabores amargos y desconciertos.

Otro elemento a tener en cuenta al conectarse, es la consecuencia de hacerlo. Evaluar cómo terminamos la conexión es una parte particular de la experiencia. Si luego de estar “en línea” terminamos agotados, desesperados, animados, tranquilos o exhaustos, es importante comprender qué pasó, para no dejar que los sentimientos de esta conexión afecten de forma contraria, la esencia misma de nuestra humanidad. Debemos estar atentos a lo que sentimos luego de estar conectados, pues todo lo que hemos recibido puede y tendrá efectos en nuestra mente. Dicho efecto será pasajero o permanente dependiendo de nuestra motivación inicial y de los hechos concretos que afectan directamente nuestra psique.

Si existe una motivación y las consecuencias del acto de “conectarse”, lo que sigue son los efectos emergentes que median estos dos momentos. Los conocimientos, sentimientos y acciones que surgen pueden responder a diferentes experiencias que se concretaron en el ejercicio de la conexión. Hacer evidente estos efectos, es entender al individuo que las motiva, y las respuestas que se materializan. 

Quien diga que después de estar conectado, no le ha ocurrido nada, debe saber que una vez se concreta el acto de “conectarse”, la persona ha dejado de ser la misma. Redes de información y experiencias de otros ya han afectado y nutrido sus sentimientos y conocimientos sin darse cuenta. Reconocerlo, es hacer evidente que tenemos que ser prevenidos y cautos cuando de “conectarnos” en la red se trata, pues quedamos expuestos tanto a oportunidades y reflexiones constructivas que enriquecen y edifican al ser humano, como a posturas radicales o extremas que no suman o aportan.

El Editor

Referencia
Perrow, C. (1999) Normal accidents. Living with High-Risk Technologies. Princeton, NJ. USA:
            Princeton University Press.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Transformación personal


Revisando un reciente artículo donde se entrevista al Dr. Mark Mcgregor (McGregor, 2018), CEO de Leadership Academy of Barcelona, se plantean tres preguntas que pueden ser de interés para revisar que tanto estamos dispuestos a lanzarnos a cruzar nuestra zona cómoda y encontrar los nuevos retos que nos lleven a un nuevo nivel de desarrollo personal y profesional. Las preguntas son:
  1. ¿Cuál ha sido tu frustración más significativa, qué has aprendido de ella y cómo lo has aplicado?
  2. ¿Cómo se mantiene creativo y se expone a nuevas perspectivas?
  3. ¿En qué ha cambiado de opinión últimamente?

La primera implica necesariamente el ejercicio natural de aprendizaje. El aprendizaje se habilita cuando estamos expuestos a situaciones no conocidas, o donde lo dudoso de las actuaciones es la norma. En este punto, la sorpresa y la impericia, obligan al ser humano a dar un paso en medio del incierto, para cuestionar los saberes previos y construir nuevos, lo que implica salir de su posición actual y entrar en terrenos inéditos donde todo está por descubrirse.

Aprender es la esencia misma de las transformaciones. Los cambios en las personas obedecen a aprendizajes/desaprendizajes que se concretan en su interior, que, mediados por su capacidad cognitiva, reconoce nuevos patrones y los incorpora como nuevos saberes disponibles para ser usados y renovados conforme las situaciones lo requieran. Responder la pregunta, es contestar desde la experiencia del aprender, que reconoce en el “no saber” la virtud para retarse a sí mismo.

La segunda pregunta interroga sobre nuestras restricciones autoimpuestas, esas que vamos creando alrededor de los lentes con los cuales observamos y conocemos el mundo. Cuando deseamos exponernos a nuevas perspectivas, estamos dispuestos a liberarnos de nuestros propios prejuicios, marcos de conocimiento y entendimiento de la realidad. Es importante recordar que la respuesta que tenemos a la fecha de nuestras preguntas, dan cuenta de un debate propio de circunstancias de tiempo, modo y lugar.

Romper con la visión privilegiada del entorno en un momento dado, es tratar de pensar “por fuera de la caja” y “crear cajas alternas” que expliquen la lógica del mundo desde una perspectiva distinta. En este sentido, dar respuesta a la segunda pregunta es lanzarnos a dar posturas diferentes de realidades conocidas, repensar lo que otros han propuesto y demostrarnos a nosotros mismos que podemos generar aportes a las problemáticas con una mirada fresca y renovada que vaya más allá de lo que hasta el momento sabíamos.

La tercera pregunta es un ejercicio de humildad. El reconocimiento que podemos cambiar nuestra forma de ver las cosas, es abrirnos al reto de dejarnos interrogar por propuestas distintas, que reten y actualicen nuestro entendimiento del mundo. Cambiar de opinión, dicen los maestros espirituales, es de sabios, es reconocer que tenemos mucho que aprender y que nuestra vida no es cuadro en la pared, sino una película en movimiento.

Tener la capacidad de cambiar de postura o posición sobre un aspecto en la vida, es el resultado de un proceso de conocimiento interior y de búsqueda de transcendencia humana, que no responde a criterios académicos, sino a la experiencia personal de encontrarse consigo mismo y ver cómo reinventarse desde la posibilidad de abrirnos a nuevos conocimientos.

¡El reto queda servido para todos! Las tres preguntas nos presentan una ruta de transformación personal, que no inicia o termina con las respuesta a las mismas, sino que sugieren una excusa permanente para superar la inercia de la zona cómoda, donde definitivamente existe mucha tranquilidad, pero donde nada crece, nada se renueva y todo se envejece.

El Editor

Referencia
McGregor, M. (2018) Could you answer these 3 questions? European Business Review. September.Recuperado de: http://www.europeanbusinessreview.com/could-you-answer-these-3-questions/

sábado, 8 de septiembre de 2018

Anticipar: Comprender la vulnerabilidad


Es claro que siempre estaremos expuestos a la inevitabilidad de la falla, pero no por esa razón debemos esperar a que los eventos ocurran. En este sentido, el anticipar debe ser una capacidad básica, tanto de las personas como de las organizaciones, para tratar de estar delante de la curva y actuar de forma previa para prevenir y comprender aquello que puede ser contrario a lo que queremos o, potenciar una oportunidad que no vemos.

De acuerdo con Weick y Sutcliffe (2007) los eventos inesperados pueden tomar tres formas: a) un evento que se esperaba, no ocurre, b) un evento que no se esperaba que ocurriera, sucede y c) un evento impensable acontece. Estas tres condiciones, establecen un conjunto de condiciones para pensar y diseñar zonas de reflexión que le permitan, tanto al individuo como a una empresa, preparar escenarios concretos, basado en su contexto, con el fin de aumentar su capacidad resiliente frente la creciente volatilidad e inestabilidad de los mercados y su entorno de negocios.

En este sentido, observar la realidad implica, siguiendo los desarrollo clásicos de Perrow (1999) comprender en detalle tanto las interacciones de los objetos, así como su nivel de acoplamiento, es decir que tan cercanos están uno del otro los elementos que se estudian en el ambiente. Considerando esta propuesta, cuanto más fuerte sea el acomplamiento de los objetos y sus interacciones sean mas invisibles e impredecibles, estaremos en una zona inestable e incierta donde la materialización de un evento inesperado es inminente, con efectos en cadena que pueden generar situaciones no documentadas y con escasa capacidad de control.

Así las cosas, Perrow (1999) define un “accidente normal” como “la interacción inesperada de dos o más fallas (debido a las interacciones de los objetos) que causa una cascada de anomalías (por el acoplamiento fuerte de los elementos)”. En esta definición, lo normal no hace referencia a la frecuencia con que ocurre, sino en el sentido de revelar una condición natural e inevitable. Si bien muchos de los desastres se pueden prevenir, existe la aplicación de malas prácticas que pueden acelerar un colapso, más allá de las relaciones entre los dos elementos antes mencionados.

Frente a un ambiente donde lo inesperado y lo inestable es la constante, sabiendo que cada vez más habrá convergencia de tecnologías, disciplinas y saberes, se hace necesario afinar una serie de nuevas prácticas que permitan, tanto a personas como corporaciones, mantenerse atento a la evolución de su entorno, para dar cuenta de su retos y visiones de futuro. Siguiendo a Weick y Sutcliffe (2007), se detallan cinco actividades básicas para mantener una atención activa y consistente que advierta aquellas situaciones que pueden alterar las estrategias futuras y la promesa de valor:
  • Realizar el seguimiento de pequeños fallos
  • Resistir la simplificación excesiva de las explicaciones
  • Mantener la sensibilidad de las operaciones
  • Mantener y desarrollar capacidades de resiliencia
  • Aprovechar la diversidad de conocimientos especializados
En consecuencia, el reto de anticipar en un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo, es el ejercicio de toma de decisiones para capitalizar la vulnerabilidad humana o empresarial, que permita una lectura relacional del ambiente, encajar piezas de información recolectadas desde diferentes puntos de vista, incentivar posturas distintas de la comprensión de la realidad, incorporar las lecciones aprendidas y desarrollar una función de inteligencia que construya e influencie el futuro. 

El Editor.

Referencias 
Weick, K. & Sutcliffe, K. (2007) Managing the Unexpected. Resilient Performance in an Age of 
            Uncertainty. Second Edition. San Francisco, CA. USA: Jossey-Bass. 
Perrow, C. (1999) Normal accidents. Living with High-Risk Technologies. Princeton, NJ. USA: 
            Princeton University Press.

domingo, 2 de septiembre de 2018

Redes grupales de aprendizaje

Si entendemos que “el conocimiento jamás revela sus propias fronteras”, lo que nos lleva más cerca de las incomprensiones de la totalidad, que de la comprensión de la misma (Baeza, 2008) y que “revelar un imaginario social no se trata de verificar que hay de verdad en eso que se construye, sino entender lo que sucede para que lo tengamos verdad” (Pérez, 2017), estamos avanzando en un reto personal y colectivo que nos libera de nuestra propias parcelas de saber.

Al explorar la acelerada convergencia de la tecnología y los diferentes campos del saber, estamos asistiendo al recorrido de un conocimiento salvaje, inexplorado, virgen, que espera que muchos se lancen a conquistarlo, a pesar de la inestabilidad inherente que ello implica, para hacerlo visible y práctico en el contexto real (Indset, 2017).

El aparente desorden que se advierte en la actualidad, no se opone al concepto particular que hemos construido de orden. No por tener más datos e información sobre una realidad, vamos a tener mejores resultados en su comprensión, o mayor orden (Indset, 2017). El reto es precisamente añadir más variedad y complejidad en la mirada de los observadores, con un foco específico, para hacer que las cosas pasen, aplicando los instrumentos adecuados.

En este sentido, las comunidades construyen esquemas que interpretan la realidad, desde una interrelación de redes personales de aprendizaje (Utecht, s.f), que conectadas entre sí, desarrollan redes grupales de aprendizaje, las cuales son resultados emergentes, que muestran cómo los conjuntos sociales fundan acuerdos de cohesión social que se traducen en comprensiones y prácticas que dirigen y concretan visiones particulares de las personas.

En este sentido, el aprendizaje no se centra en el paradigma de un referente particular de un tercero ajeno a la dinámica social, sino como parte de las reflexiones sobre las fallas incrementales o desacuerdos fundamentales, que hacen que la misma estructura social desarrolle nuevos saberes y los incorpore a su red de aprendizaje, en la cual el error, más que una ocasión para recriminar, se convierte en lecciones aprendidas colectivas que les permiten moverse hacia adelante.

Por tanto, la comprensión de lo que llamamos realidad, está directamente relacionada con la red de observadores, los cuales cada uno desde su propia perspectiva, suma al entendimiento y comprensión de aquello que resulta de interés para el conglomerado del cual hace parte. Así, aprender desde esta mirada constructivista y relacional, no es otra cosa que reconocernos como parte de un tejido social el cual influencia a sus diferentes participantes con sus saberes previos, dejando abierta la puerta para que se sumen propuestas novedosas de estos y ver oportunidades antes inexploradas.

De esta forma, no es la homogeneidad lo que define las redes grupales de aprendizaje, sino las diferencias, las posturas inestables, los comentarios contrarios, la vistas complementarias, es decir, una vista policontextual (Pérez, 2017) donde en cada momento se tienen respuestas parciales a realidades contingentes y emergentes, que le recuerdan a la humanidad que es una obra gris en permanente evolución, con sus equivocaciones, con sus dudas y temores, pero con la convicción firme de que en el ejercicio de aprender son más las satisfacciones por los retos superados, que las opacidades que aún se encuentran pendientes por entender.

Referencias
Baez, M. (2008) Mundo real, mundo imaginario social. Teoría y práctica de sociología profunda. Santiago de Chile, Chile: RIL Editores.
Indset, A. (2017) Wild knowledge. Outthink the revolution. London, UK: LID Publishing.
Pérez, S. (2017) Situando los imaginarios sociales: aproximación y propuestas. Imagonautas. Revista Interdisciplinaria sobre Imaginarios sociales. 9. 1-22. Recuperado de: http://imagonautas.webs.uvigo.gal/index.php/imagonautas/article/view/83
Utecht, J. (s.f) Stages of persona learning network (PLN) adoption. Recuperado de: https://www.flickr.com/photos/jutecht/2384289406/sizes/o/

domingo, 26 de agosto de 2018

Conocimiento salvaje


En tiempos de incertidumbre, caos y volatilidad, creer que se tiene control de una situación es un pensamiento ingenuo y muchas veces bien intencionado. Sin embargo, la realidad nos muestra que lo que llamamos “control”, no es más que una ilusión que creamos en nuestra mente y reiteramos en nuestro imaginario, para encontrar “seguridad y tranquilidad” en un momento específico de la vida.

En este sentido, las personas y las organizaciones deben desarrollar capacidades para mantenerse “surfeando” en el escenario inestable del contexto actual, con el fin de hacer evidentes sus cegueras cognitivas, sus propios sesgos de comprensión y sobremanera, sus propios miedos sobre el futuro. La sensación de vulnerabilidad que implica el "no saber", constituye una lectura de debilidad que lleva a la empresa o a la persona, a un escenario no deseado que los deja expuestos a sus propios temores y saberes limitados para mirar hacia adelante.

Los conocimientos aprendidos y estandarizados, definen un capital clave de la empresa y de la persona para movilizarse en escenarios conocidos. Sin embargo, generan una gran limitación para activar su capacidad de desaprender y dejar fluir, los acontecimientos y eventos inestables, muchas veces desconocidos por la realidad. Esto supone que existe un conocimiento que no sabemos que está, pero que podemos acceder cuando nos dejamos sorprender por el ambiente; y otro que está oculto en aquello que no sabemos que no sabemos y declaramos que queremos aprender.

Este nuevo conocimiento latente y emergente que vive en las cegueras cognitivas establece la nueva frontera de saberes que está lista para dar el siguiente gran salto en la humanidad: inyectar nuevas percepciones, visualizar las cosas actuales desde diferentes ángulos, y reinventar los métodos, técnicas, procedimientos y modelos disponibles en la actualidad. Este conocimiento que podemos llamar salvaje, indómito y brioso, es el que transforma y eleva la reflexión de lo actual para leerlo en clave de futuro (Indset, 2017).

No puede haber futuro sin conocimiento salvaje, sin creatividad que combine las ideas pasadas, reinvente las propuestas presentes y rete las ideas futuras. Un ejercicio de co-laboración para pensar colectivamente, sin restricciones autoimpuestas, y en especial, con momentos de frustración y oscuridad, que demuestran la entereza y determinación de una persona o empresa que se resiste a mantenerse en la zona cómoda.

Por tanto, si tratas de controlar tu dominio de conocimiento, “como experto”, tenderás a dejar de aprender, a explorar y dejarte sorprender de las inestabilidades del entorno. Sentirse torpe, algunas veces perdido y sin fundamentos claros, recuerdan que la ilusión del control, es un deseo que detiene tu crecimiento, limita tu manera para preguntar y no te deja experimentar la novedad, como aquel que no conoce e inicia su camino. Darse la oportunidad para aprender es ver las posibilidades que experimentan los aprendices y retar la visión de los expertos que sólo ven limitaciones y marcos de conocimiento.

El conocimiento salvaje crea por tanto “disparadores”, que sugieren nuevos pasos, que quiebren el status quo actual, para crear ideas y acciones discontinuas y disruptivas, las cuales algunas llegarán a ser implementadas y otras no. En este sentido, se hace necesario adaptarse rápidamente al entorno actual, reinventar los lentes con los que vemos el mundo y quebrar las reglas existentes que corresponden a estereotipos creados por personas que no les conviene que el mundo cambie.

Recuerda que, mientras se manifieste la inevitabilidad de la falla, te sientas necesitado y dispuesto a desaprender, siempre habrá oportunidad para crear, pensar y cambiar.

El Editor

Referencia:
Indset, A. (2017) Wild knowledge. Outthink the revolution. London, UK: LID Publishing.

lunes, 20 de agosto de 2018

Ser excelente


Se escucha con frecuencia en diferentes círculos sociales, económicos y académicos, la palabra “excelencia”, como ese referente al que todos los que participan deben aspirar. La excelencia como esa frontera que todo ser humano debe alcanzar y mantener durante el desarrollo de su vida sobre este planeta. Si esto es cierto y es la forma como el ser humano rompe sus propios límites, la pregunta que surge es ¿a qué costo se debe ser excelente?

Excelencia viene del latín “excellentia”, que significa “sobresalir”, “cualidad del que sobresale”, una conexión hacia el interior de una persona que busca encontrar motivos para ser mejor, para reconocerse como ser que evoluciona y se transforma en otro distinto. La excelencia no tiene que ver nada con “darle gusto a otros”, ni recibir aprobación de terceros. La excelencia es una postura individual que reta una condición actual y la proyecta sobre su propia ruta de futuro.

Ser excelente no responde a métricas inventadas por terceros, que generalmente terminan imponiendo una vista particular de lo que ellos comprenden. Por tanto, la excelencia es reconocer aquellos espacios donde cada persona u organización puede hacer la diferencia, encontrando motivos para ser distinto y por lo tanto, superando la inercia de aquello que conocemos y donde nos sentimos cómodos.

Una persona es excelente, cuando mantiene su compromiso con su propio desarrollo. Es aquella que nunca deja de aprender, que se sorprende con retos nuevos y que encuentra en su balance personal, profesional y espiritual, una razón para continuar abriendo espacios para compartir y ayudar a otros a encontrar, su propio camino para avanzar en sus propios sueños.

Cuando una persona no cumple con los requisitos que un tercero ha diseñado para hablar de excelencia, no posible afirmar que ésta no lo sea. Pues, en la ruta de crecimiento y descubrimiento de capacidades y potencialidades, este individuo estará avanzando tan rápido o tan lento de acuerdo con su plan de vida, sus condiciones particulares y sobremanera, dando todo de sí, para hacer que las cosas pasen.

La excelencia no debe ser sinónimo de perfeccionismo, pues lo que inicialmente es un camino de construcción de nuevos saberes y capacidades sanas, santas y sabias, termina siendo un escenario de logros no saludables, dependencia de la aprobación de otros, adicción a los halagos y parálisis en la vida (Brown, 2016, p.122-123).

La excelencia es esforzarse saludablemente, concentrado en uno mismo, para tener el valor de arriesgarse y hacer cosas distintas, sabiendo que vamos a esta expuestos a la crítica, a la pregunta mal intencionada, a las agendas ocultas y a aquellos que les molesta que otros hagan la diferencia. Para ello, es importante ser amable con uno mismo, aprender de lo que experimentamos y sentimos, para luego, aceptando nuestra historia personal, continuar con la ruta que nos llevará a nuevos destinos lejos de la orilla donde zarpamos.

Cuando alguien es excelente se nota. Se apasiona por lo que hace, todo el tiempo habla de sus retos y trabajos, reconoce que tiene mucho que aprender, la humildad es parte de su esencia, nada lo turba, ni lo distraen las luces de los halagos, pues su objetivo no se compara con otros. El ser excelente, es ejercicio de confianza imperfecta personal, que sabe, como dice Leonard Cohen, “que en todo existe una fisura y así es como entra la luz”.

El Editor

Referencia
Brown, B. (2016) El poder de ser vulnerable. ¿Qué te atreverías a hacer si el miedo no te paralizara? Barcelona, España: Ediciones Urano.

domingo, 12 de agosto de 2018

Asombro y aprendizaje


Dice García (2018, p.116): “El asombro es el descubrimiento de lo oculto que se esconde en lo evidente, de la originalidad de lo común, de lo extraordinario que permanece escondido en lo cotidiano y lo ordinario, de lo que estando ahí siempre se percibe (como) por primera vez”. La experiencia del asombro es el punto de inicio donde encontramos la esencia del aprendizaje, que como anota el mismo autor, es esa “explosión de luz que se produce en nosotros” cuando revelamos una realidad oculta a nuestros ojos.

Aprender, es asumir que somos vulnerables, seres limitados con conocimientos finitos, que estamos todo el tiempo en tensión con nuestros saberes previos, como parte natural del proceso de crecimiento y evolución que tenemos todos los seres humanos. Por tanto, “experimentar vulnerabilidad no es opcional: lo único que si podemos controlar es nuestra respuesta cuando nos enfrentamos a la incertidumbre, el riesgo y la exposición emocional” (Brown, 2016, p.49).

Aprender, es atreverse a arriesgarse, es lanzarse al ruedo y librar el buen combate, ese donde nuestros prejuicios y saberes son cuestionados, para liberarnos de nuestros propios supuestos y encontrar nuevas formas de comprender la realidad. Aprender, es asumir las riendas de nuestra propia vida, entrar en el terreno de la fe y tomar acción para salir de la zona conocida y, encontrarnos con rarezas, inestabilidades y contradicciones, que nos rescatan de la ilusión de la invulnerabilidad y de aquellos miedos que nos paralizan.

El mártir del madero, nos ilustra con sobrada experiencia y testimonio, que significa ser vulnerable y abierto para aprender. La verdad desnuda y abierta de su mensaje, es el reconocimiento de que somos seres incompletos y en permanente obra gris. Los contextos más provocadores y atractivos para aprender, están fuera de las zonas tranquilas y sin contradictores. Esta fue la vida de este "enviado de la divinidad", siempre en momentos de tensión, en contradicciones y sobremanera, abierto al aprendizaje, ese que se descubre en cada manifestación del corazón humano.

En consecuencia, al ser seres imperfectos, vulnerables y necesitados de ayuda, sólo en el aprendizaje podemos encontrar la ruta para llenarnos de valor y asumir los retos que en cada momento se nos presentan. Aprender significa que afirmamos que no sabemos, que estamos dispuestos a aprender y a declarar un maestro. Por tanto, el proceso de aprendizaje significa “dejarse enseñar y acompañar”, abrirse a las reflexiones que te propone tu maestro y darle la autoridad para que sus palabras crezcan en ti y abran posibilidades más allá de tus propios límites.

Anota García (2018, p.23) “el aprendizaje consiste en descubrir el acontecimiento que se nos presenta, y a menudo se oculta, envuelto en los hechos”. Es decir, desarrollar una mirada nueva cada vez sobre el mundo, encontrando razones inéditas para comprender aquello que se esconde a su postura actual, a su marco de conocimiento conocido y que lo llevará a explorar nuevos destinos basados más en las posibilidades que en la probabilidades.

En resumen, el asombro sigue al aprendizaje, como esa disposición a la sorpresa, a la aventura de recorrer caminos antes inexplorados, que motivan la plasticidad cerebral y convocan a la curiosidad, la perseverancia, la sencillez, la vulnerabilidad, la confianza, la tolerancia y la profundidad como fundamentos de una vida plena, esa que asume “los límites de la realidad”, sin renunciar a luchar y trabajar cada día por sus sueños, para así reinventarnos a nosotros mismos.

Referencia
García, A. (2018) Educar para el asombro. Sencillez, confianza, paciencia y profundidad. Bilbao, España: Ediciones Mensajero.
Brown, B. (2016) El poder de ser vulnerable. ¿Qué te atreverías a hacer si el miedo no te paralizara? Barcelona, España: Ediciones Urano.