sábado, 9 de junio de 2018

Recursos EDiRP


Dice la teoría de la empresa, que lograr un modelo de negocio ganador implica contar con recursos Especializados, Difíciles de copiar, Raros y Preciosos (EDiRP) (Bock& George, 2018, p.59) (Ver figura 1).

Los especializados tienen que ver con aquello que la organización desarrolla basado en su conocimiento, que es capaz de combinar de manera original para lograr un producto o servicio totalmente diferente. Los difíciles de copiar, que se conciben desde una manufactura única o a través de procesos específicos, que le dan una característica particular al producto final o servicio.

Los raros, tienen que ver con conocimiento inusual o habilidades únicas, que una vez aplicados se tiene como resultado una experiencia inédita para los clientes. Los preciosos están asociados con el ejercicio de clasificar los recursos disponibles: aquellos que son más valiosos que otros, privilegiando esos que hacen la diferencia en el cliente y concretan la promesa de valor de la empresa.


Figura 1. Recursos EDiRP

Te has preguntado ¿cuáles son esos recursos EDiRP que hacen de tu vida un “negocio” exitoso? Cuando tenemos conciencia que la vida en un reto permanente para hacer la diferencia en los demás, es clave saber qué es aquello que nos permite dejar nuestra impronta única en el mundo.

Por un lado nuestros saberes Especializados, establecen las bases sobre la cuales leemos, construimos, conectamos y desconectamos los elementos de la realidad. Una búsqueda permanente de aprendizajes y desaprendizajes, que nos mantiene fuera de la zona cómoda, conquistando nuevas fronteras de comprensión de aquello que suponemos debemos conocer.

De otra parte, las diferentes vistas disponibles para comprender los retos y asumirlos, establecen ese recurso difícil de copiar. La actitud y la experiencia aplicada en diferentes entornos, sectores y situaciones, permite elaborar una lectura holística del entorno. Una identificación de las relaciones más relevantes que habilitan acciones dirigidas y orientadas a dar cuenta de la esencia de la situación problemática.

Una habilidad especial, una postura novedosa o una apuesta fuera de lo común, configura ese halo de singularidad (de rareza), que permite contar con una ventaja competitiva en su marca personal. Lo que se configura como raro, debe sorprender al cliente y llevarlo por caminos insospechados para que cree su propia aventura, su propia versión de la historia.

Todos estos recursos, si bien son claves y relevantes para nuestro escenario de actuación, habrá unos más relevantes o valiosos que otros. El momento, las circunstancias, las variables PETLAS (políticas, económicas, tecnológicas, legales, ambientales y sociales) hacen que algunos de ellos tengan mayor o mejor lectura que otros. En este sentido, lo valioso se funda en cómo podemos combinar los recursos disponibles, para ganar la mayor ventaja competitiva en contextos cada vez más distintos y cambiantes.

Cuando logramos incorporar, desarrollar, actualizar y reinventar los recursos EDiRP en el ejercicio de la vida, podemos advertir una existencia llena de oportunidades y retos, de situaciones inusales que tensionan nuestra visión del mundo, de lecturas inciertas de la realidad y sobremanera, descubrir que tenemos un “modelo de negocio” único, que ha sido cargado de recursos EDiRP y nos corresponde, con la luz de la divinidad, descubrirlo y potenciarlo.

El Editor

Referencia
Bock, A. & George, G. (2018) The business model book. Design, build, and adapt business ideas that thrive. Harlow, UK: Pearson.

domingo, 3 de junio de 2018

El hombre: Innovación y creatividad


Recientemente vuelve nuevamente a la escena la ya conocida reflexión sobre la relación entre creatividad e innovación. Para algunos, la creatividad tiene connotaciones asociadas con pensar distinto, con una mirada divergente de la realidad (Zuleta & Zuleta, 2017) y para otros, como Ackoff (1997), aquella de liberarnos de las restricciones que el mismo ser humano se autoimpone y experimentar las consecuencias de haberse liberado.

Por otra parte, retomando las reflexiones de Fernando Flores (2013), la innovación es “la emergencia histórica de nuevas prácticas que modifican o desplazan a otras ya existentes y que se encarnan en artefactos o en maneras de relacionarnos u organizarnos”, mientras para los más ortodoxos es el resultado de la ecuación entre “Ciencia + Tecnología + Creatividad”, donde se homologa el ser innovador con el uso ingenioso de la ciencia y la tecnología.

Estas dos posturas para cada uno de los conceptos, revela los encuentros y desencuentos de los científicos, cuando se plantea una revisión convergente de estas dos expresiones del ingenio humano. Lo creativo nace en la mente humana y la innovación es una expresión materializada de esa creatividad, que puede o no ser comercializada. Así las cosas, si algo es creativo, no es necesariamente innovador, pero si algo es innovador, si necesariamente responde a una manifestación de la creatividad.

En línea con la postura de Flores (2013), la innovación genera un quiebre en las prácticas históricas vigentes, creando un punto de inflexión que tensiona los saberes previos hasta ese momento, abriendo una nueva espiral de conocimiento que desconecta los puntos conocidos, genera nuevas apuestas hasta el momento desconocidas y establece una manera inédita de conectarlos y llevarlos a la realidad.

Los negocios digitales como son entre otros Amazon, Netflix o Uber, responden a la dinámica de la innovación, cuando cambian las reglas históricas relativas a comprar en una tienda, ir al cine o tomar un taxi. En este sentido, más allá del acto creativo que tuvieron sus creadores, la magia de esta nueva revolución, está en la manera como cambian las prácticas vigentes por nuevos normales que retan el statu quo en sus diferentes dominios para dar cuenta con una realidad distinta y ahora digitalmente modificada.

En lectura espiritual, cada ser humano es único, especial e irrepetible, la expresión manifiesta de la creatividad de la divinidad: una apuesta de confianza, amor y fe, que entrega en su criatura, las llaves de la creación para ser extensión de su sueño y crear las nuevas dinámicas de la historia de la humanidad. El hombre frente a esta responsabilidad no puede ser inferior y debe mantener una conexión permanente con este mandato, que no es otro que el ser fieles administradores de la vocación y el querer de su Creador.

En este contexto, el ser humano es al mismo tiempo innovación y creatividad, una fusión de entendimientos y saberes, muchos de ellos más allá de su comprensión, que libera a la humanidad de su visión huérfana en la historia, y lo dota de nuevas condiciones de hijo y elegido, que le permiten ser heredero de las primicias de sus Creador. Esto es, explorar y trascender las cosas materiales conocidas, para elevarse y alcanzar nuevos momentos de suspensión de la realidad, donde no existen apreciaciones buenas o malas, sino experiencias significativas que pueden cambiar o no, el estado del arte de su propia lectura de la vida.

El Editor

Referencias
Flores, F. (2013) Orientaciones estratégicas. Surfeando hacia el futuro. Chile en el horizonte 2025. Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad. Disponible en: http://www.cnid.cl/wp-content/uploads/2013/05/Surfeando-2013.pdf
Zuleta, N. & Zuleta, C. (2017) La creatividad en 7 verbos. Bogotá, Colombia: Intermedio Editores.
Ackoff, R. (1997) Cápsulas de Ackoff. Administración en pequeñas dosis. México, México: Noriega Editores. p.117-120

domingo, 27 de mayo de 2018

La orilla de la vida


Cuando en tu mente habita un sueño, un reto o una idea, estas ante la magia poderosa del universo que te llama a conquistar nuevas cimas, nuevos logros y nuevas oportunidades. Un universo que a diario conspira contigo para que la fuerza del “dueño de la vida” se haga realidad y transforme, tus preguntas y dudas, en respuestas y certezas. Nunca dudes que eres siempre elegido para concretar el plan de DIOS (cualquiera sea de tu ideas de él), pues Él cree firme y decididamente en ti, y te da todo lo necesario para que hagas realidad tu querer, que es el suyo.

Si lo anterior es cierto, no podemos ser inferior al llamado de la grandeza; al llamado de la fe y el amor que lo rodea todo, como ese poder misterioso, siempre nuevo, que confirma las promesas del “Altísimo” en cada momento de la vida. Nunca olvides que has sido llamado para ser águila y elevarte en el firmamento; para visualizar tu propio destino, tu propio proyecto, tus nuevas fronteras. Deja que la fuerza del poder divino que habita en ti, sea la fuente que nutra tus deseos y conjure todos tus temores y miedos.

Desear firmemente algo en la vida, es hacer un llamado al universo en pleno, para que su poder sobrenatural active las relaciones necesarias para hacerlo realidad. Cuando la potencia y el convencimiento de aquello que esperas, es más grande que tus dudas y limitaciones, eres capaz de quebrar tu zona de confort para leer tu destino en clave de libertad. Abandonar la orilla de la vida, enfrentar la navegabilidad en un mar cierto, es el reto de construcción personal que conquista y cruza nuevos umbrales del conocimiento, del saber y de la realidad.

Nada pasa por casualidad, no se mueve la hoja de un árbol sin un propósito, sin una intencionalidad. En este sentido, cada paso que damos en la vida, es la manifestación permanente de una fuerza que habita en el universo y que se hace realidad en cada uno de nosotros; no como lo que algunos llaman destino, sino como la declaración de interdependencia que conecta nuestros deseos y sueños, con la armonía del todo que habita en nosotros.

Nunca pierdas el foco ni el rumbo de allí donde quieres llegar, pues no te ha sido revelado esto como un capricho de la naturaleza, sino como fuego que arde en tu ser, como savia que nutre mente y como tierra que abona tu historia. Persevera y reta todo el tiempo tus propios saberes previos, tus propios conceptos y verás cómo cae el velo de la realidad y se abren nuevas rutas en medio de un mar de incertidumbres, para conquistar algunos archipiélagos de certezas.

Cuando el entorno cambia, la vida cambia, los hombres cambian. Cuando tu vida cambia, renaces en el espíritu de la verdad. Abandonas lo “viejo y caduco” para transformarte en “otro distinto”, en otro que lee el pasado sólo para aprender y enfrenta el presente como una puerta por descubrir. No hay un futuro si renuncias a partir y explorar, si olvidas tus propias capacidades y habilidades, si tus miedos te paralizan.

Recuerda que has sido declarado como “administrador y señor” de todo lo creado. Un administrador encargado, que con sus luces y sombras, ha prometido ser diligente, audaz y práctico para enfrentar los retos, superar las dificultades y entregar resultados en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo que aún tenemos para descubrir.

El Editor.

domingo, 20 de mayo de 2018

Marca Personal


Cuando entendemos quiénes somos y a qué nos debemos, podemos potenciar la esencia de nuestros talentos. Lo que hoy muchos llaman su “marca personal”, no es otra cosa que la manera de encontrar y movilizar los sueños y retos para transformarnos a nosotros mismos en otros distintos.

En este sentido, tener “marca personal”, es reconocer nuestra identidad, lo exclusivo que somos, la representación e identificación de lo que proyectamos, que nos hace distintos a todos los demás. Una declaración de independencia de los que quieren seguir produciendo individuos en serie y la opción de interdependencia, para aquellos que quieren construir proyectos relevantes en equipo.

Si quieres tener una “marca personal”, deberás saber que ésta no se construye de la noche a la mañana, o por tener una campaña de marketing digital o estar anunciado en “x o y” sitio del mundo físico o digital. Construir una “marca personal”, que no sólo sea recordada, sino trascendente, demanda coherencia, integridad, perseverancia, virtud y gran compromiso para mostrarle al mundo la esencia de tus talentos y la forma como logras ponerlos al servicio de los demás.

Para lograrlo, Andrés Pérez Ortega, detalla algunas preguntas, que buscan indagar en la profundidad del individuo, para retar y conocer qué tanto está dispuesto a salir de la zona cómoda y dar cuenta del desafío que tiene consigo mismo. Algunas preguntas son:
  • ¿Qué te hace ponerte en marcha?
  • ¿Cómo describes tu futuro profesional ideal?
  • ¿Qué es importante para ti?
  • ¿Cuáles son tus mejores cualidades y cómo puedes combinarlas?
  • ¿Cómo haces la diferencia en lo demás?
  • ¿Qué palabras te definen?
  • ¿Cómo quieres ser recordado?
  • ¿Qué te hace diferente o sobresaliente? ¿En qué eres muy bueno?
  • ¿Quién puede ser tu aliado estratégico?
  • ¿Qué te hace una persona confiable?

Desarrollar una “marca personales identificar esos talentos y habilidades que combinados de forma particular, cambian y satisfacen las expectativas de otros, creando un imaginario de recordación, que invita a conectar tus reflexiones con emociones y soluciones concretas para hacer que las cosas pasen y se transformen. Tener una “marca personal” es cultivar elementos tangibles e intangibles que configuren una imagen positiva y relevante en la mente de aquellos que son beneficiados con tus capacidades y aportes.

La experiencia con la marca personal, no empieza con el “saber hacer”, sino con el “saber ser”. Es decir, inicia desde el momento en que te encuentras con el otro, creando “momentos” que fortalecen y verifican la calidez y calidad humana que te define. El reto es concretar tantos encuentros y conexiones con los otros, que el contacto contigo se convierta en un “momento” esperado y deseado. Es decir, una construcción de reflexiones, emociones y sensaciones, que determinan la profundidad de la relación, no sólo desde la razón, sino desde el corazón: una valoración de la marca que está abrazada por el fuego espiritual y sellada por la luz de lo sagrado.

El Editor  

domingo, 13 de mayo de 2018

Plan de vida


Todos los seres humanos ejecutan un plan de vida. Algunos inician concentrados en cosas efímeras, otros en temas trascendentes y algunos viven el sueño de su propio camino, con aciertos y desaciertos. Es decir, cuando dicen que algunos andan perdidos en la vida, es que ejecutan un plan que no tiene un norte, ni retos, ni motivaciones definidas, una opción que no tarda en dar resultados contrarios, con noticias tristes que hablan de un ser sin sueños ni esperanzas.

Cuando las personas tienen un plan de vida, saben qué cosas deben abandonar y cuáles reinventar para dar cuenta con los retos que se plantean. Quien sabe que quiere alcanzar en la vida, reconocer sus aciertos y sus limitaciones. Sabe levantar la mano y pedir ayuda, así como esforzarse e insistir para conquistar sus propios miedos y superar los obstáculos que la vida le pone. Nunca ve la adversidad como “mala suerte”, sino como una oportunidad para aprender, retar sus saberes previos y construir nuevas formas de conocer.

Cuando las personas tienen un plan de vida, se concentran en sus habilidades, sus virtudes y fortalezas, pues saben que en la aplicación sistemática de las mismas, no sólo alcanzarán eso que tanto desean, sino que lograrán maestría en ellas, lo que los hará brillar y distinguirse para abrirse camino creando archipiélagos de certezas en medio de las inestabilidades del mundo. Concentrarse en las fortalezas, es elegir ser el mejor en lo que se hace y hacer pleno el ejercicio de alcanzar el potencial.

Cuando las personas tienen un plan de vida, las mueve la imaginación, el ejercicio de superar las restricciones autoimpuestas que permite explorar posibilidades y nuevos lugares para sorprenderse. La imaginación es la herramienta más poderosa para descubrir aquello que podemos liberar, desatar y conjurar para dejar correr la sabia de la innovación y encontrar respuestas a preguntas claves trascendentes de la vida: ¿qué es aquello que me hace diferente?, ¿cómo puedo superar mis retos?, ¿cómo genero valor a los demás?

Cuando las personas tienen un plan de vida, los riesgos son sus principales aliados, no representan amenazas sino oportunidades no concretadas. La percepción del riesgo, es una experiencia de balances que inicia en la cámara secreta de nuestros pensamientos, se proyecta en las opiniones y experiencias de los otros y se confirma en las apuestas novedosas que somos capaces de ejecutar. Un balance de corto y largo plazo, que te permita avanzar, aún sin conocer todas las respuestas, y decidir, aún sin conocer muchas de las variables.

Cuando las personas tienen un plan de vida, mantienen una postura analítica de todo lo que ocurre en su entorno, de las tendencias que afectan sus decisiones y de las condiciones que su realidad le impone. La capacidad analítica de aquellos que tienen un plan de vida, nunca se detiene por falta de información, opiniones sesgadas y comentarios destructivos. Es un ejercicio de construcción y ajuste permanente de escenario posibles y probables, que abre nuevas posibilidades para construir caminos inéditos, descubrir relaciones invisibles y realidades inexploradas.

Cuando las personas tienen un plan de vida, nunca olvidan el compromiso y la esencia de quienes son; saben que su vida es un don sagrado que está dispuesto para “servir a otros” y que es la mejor forma de encontrar el camino de la trascendencia en la vida. Quien tiene un plan de vida, sabe cómo quiere ser recordado, qué legado quiere dejar, y sobremanera, vive cada momento con plenitud, sin distracciones, ni reparos.

El Editor

sábado, 5 de mayo de 2018

Despertar interior


Estamos en un mundo lleno de un bombardeo permanente de imágenes, sonidos, mensajes y luces que nos nublan la mente y el entendimiento, para incorporar un marco particular de reconocimiento de la realidad, es importante despertar los sentidos internos aumentando la capacidad sensorial, afinando la observación y abriendo la potencia de la sabiduría interior.

La capacidad sensorial implica concentrarnos en nuestro objetivo, para eliminar las distracciones que tenemos alrededor. En la medida que aumentamos el foco en aquello que se quiere lograr, se descubren mas relaciones y mayor conciencia de lo que es posible alcanzar, recabando información antes desconocida, aumentando la confianza para avanzar en ese propósito, incrementando la energía que fluye desde el interior para proyectarla sobre la realidad y así, todo se conecte con la razón superior que se persigue.

La observación expande nuestra concentración, abre la mente al aprendizaje para caminar sobre las aguas de la realidad. La observación oxigena la mente y abre el entendimiento para conectar con la conciencia profunda de los pensamientos. Es una atención presente que revela relaciones conocidas y desconocidas, entrando en un estado de vigilia que se abre a asimilar detalles y detectar intuitivamente cualquier movimiento importante que pueda estar fuera de su foco de concentración. Observar descubre el velo de los detalles que se ocultan tras las luces brillantes de nuestros logros y los sesgos cognitivos propios.

La sabiduría interior indaga sobre los puntos ciegos, lecturas del trasfondo y las creencias ocultas, que pueden llegar a sabotear la confianza, la comunicación y la  camaradería que son necesarias para conectar con las expectativas y retos de las diferentes partes interesadas para hacer que las cosas pasen. La sabiduría interior permite comprender las emociones y situaciones que surgen de las cegueras y opacidades que existen en el interior del hombre, para renunciar a aquello que nos retiene y atrapa en la zona cómoda, y dar el paso requerido para visualizar el presente y transformarse en otro distinto.

Cuando el hombre es capaz de combinar estas tres cosas aumenta su fortaleza mental y espiritual que le permite avanzar en medio de las inestabilidades, dejando que las emociones fluyan, renunciando a aquello que lo hace lento y pesado, para darle paso a crear los nuevos supuestos de la realidad, visualizando el futuro como una extensión del tiempo presente. Esto supone evolucionar y superar los éxitos del pasado, los temores, las culpas y los miedos para reconocerse como un ser valioso, lleno de recursos humanos y divinos para lograr todo lo que se proponga.

Despertar los sentidos interiores, sumergirse en la potencialidad de la percepción sensorial que el hombre posee, es habilitar la atención presente, entrar en el gimnasio mental, para que el entrenador personal nos oriente sobre las emociones y las sensaciones, con el fin de distinguir su nivel de intensidad y aprender de dicha experiencia, como fuente de sabiduría para vivir en plenitud y con salud perfecta del cuerpo y del espíritu.

El Editor.

Ideas de: Divine, M. (2015) Pensar como los mejores guerreros. El método de los Navy SEAL para liderar y vencer. Bogotá, Colombia: Penguin Random House Casa Editorial.

domingo, 29 de abril de 2018

Sociedad Red: Volver a lo básico


Estamos en un escenario cada vez más abierto y expuesto de relaciones entre personas, habilitado por una realidad digital, hiperconectada y tecnológicamente modificada. Esta realidad, establece nuevos escenarios de aprendizaje y desaprendizaje que centran su atención sobre el individuo y la forma como él se hace parte de este contexto.

Sin perjuicio de lo anterior, esta realidad advierte sobre situaciones que son de especial interés para la sociedad, como quiera que vivimos en comunidad y la tecnología no puede ser la voz cantante en el desarrollo y evolución de los seres humanos. Sobre este particular, el profesor Onrubia (2016) de la Universidad de Barcelona, anota una serie de características del entorno actual sobre las cuales hay que estar atentos y tomar distancia prudente y crítica para armonizar los avances tecnológicos, la globalización y la dinámica social.

Dichas características son:
  • Abundancia y facilidad de acceso a la información: El exceso de información puede ocasionar “infoxicación”, es decir, ruidos informativos, desorientación y manipulación de la información creando confusión o imaginarios falsos que manejan la opinión.
  • Rapidez de los procesos y acelerado cambio tecnológico: El deseo desaforado de velocidad, puede limitar los espacios de reflexión sobre realidades claves, creando un escenario para motivar la superficialidad y falta de estructuración conceptual, que comprometan las comportamientos requeridos frente al desarrollo tecnológico.
  • Complejidad e interdependencia: Las relaciones entre los diferentes actores del entorno pueden crear o desarrollar situaciones emergentes, las cuales confrontan el nivel de preparación de las empresas para avanzar en medio de un escenario inestable e incierto.
  • Cultura de la imagen: Se advierte un prevalencia de lo sensorial, lo dinámico, lo emocional y lo espectacular, sobre lo abstracto, lo analítico, lo estático, lo racional y lo cotidiano. Un contraste que deja poco espacio para descubrir y conocer en profundidad, sino impresionarse con el brillo instantáneo de un momento.
  • Homogenización de la cultura: La generación y distribución de contenidos por grupos humanos dominantes, impone tendencias y formas de ver el mundo, las cuales son consumidas de forma pasiva por el resto de participantes del entorno global.
  • Desigualdad digital: No solamente por acceso a la tecnología, sino por el uso y prácticas sociales entre diferentes grupos de personas. Esta nueva dinámica establece estratos sociales digitales, diferenciados por uso y acceso a la información, creando masas digitales muchas veces muy informadas con datos de poca confiabilidad y profundidad, y otra bien documentada, con información verificada y validada.  
Estas características deben alertar las reflexiones tanto de empresas como de las personas con el fin de crear estrategias que permitan desarrollar competencias digitales adecuadas entre los nuevos participantes de una sociedad digital, de tal forma que sea posible encontrar espacios de reflexión y diálogo que aumenten la sensibilidad del entorno sobre el tratamiento de la información, y sobremanera se habiliten canales que vuelvan a lo básico del ser: esa mirada sospechosa y descreída que quiere salir al encuentro del otro y no descubrirlo sólo desde una “pantalla”.

El Editor

Referencia
Onrubia, J. (2016) ¿Por qué aprender en red? El debate sobre las finalidades de la educación en la nueva ecología del aprendizaje. En  Gros, B. & Suárez-Guerrero, C. (eds) (2016) Pedagogía red. Una educación para tiempos de internet. Barcelona, España: Octaedro-Instituto de Ciencias de la Educación. Universidad de Barcelona. 13-36

lunes, 23 de abril de 2018

Lidera_X_Go


La palabra liderazgo es una de las expresiones más utilizadas en todos los ámbitos de la vida personal, profesional y empresarial. Esta palabra, como todos los materiales, sufre de fatiga estructural, como quiera que todos podemos hablar de ella y dar una lectura de lo cada uno entiende sobre este particular. En este sentido, hablar de liderazgo comienza a convertirse en un “commodity”, donde todo mundo supone sabe qué debe hacer, qué tiene que conocer y basado en ello, poder actuar.

El liderazgo como práctica y concepto, se ha convertido en una expresión de la manera como se logran objetivos, como se dirigen personas y como se inspiran individuos. Esta palabra, cuya etimología encuentra dos lecturas una en el mundo latino y otra en el anglosajón, se convierte en un signo de contradicción para las personas y las organizaciones, pues  cualquiera que sea su aproximación, mantiene por lo general un ejercicio de tensión creativa donde ella ocurre.

En la expresión anglosajona, liderazgo (leadership), se habla de lead: dirigir, orientar, el que ha recibido el encargo de ser guía para otros. Una definición que ha sido explotada y motivada desde múltiples enfoques y propuestas, hasta convertirse en un mantra de la administración para aquellos que están en posiciones ejecutivas. Ser líder, implica un ejercicio que va hacia otros, que conecta las expectativas de personas para concretar un resultado esperado y beneficioso, tanto para el líder, como para la organización y sus liderados.

En la expresión latina, según las reflexiones del Prof. Landolfi (s.f.), liderazgo viene de la raíz latina lid, que significa disputa, querella o proceso, donde claramente la confrontación no significa riña, sino reto y apertura, para encontrar nuevas posibilidades en un entorno disfuncional y asimétrico. De esta forma, crear distinciones que lo movilicen fuera de la zona cómoda, experimentando en este ejercicio, malestar y queja, efectos naturales que son propios de los individuos cuando están atrapados en la inercia de lo conocido y validado.

Si el liderazgo mantiene su ruta conocida actual y fortalece su imaginario en las personas, como se advierte esta reflexión, sin asomarse a las nuevas realidades inestables del mundo y los negocios, corre el peligro que mantener sus propias recetas y convertirse en un gurú de un mundo que posiblemente ya no exista. En este contexto, se hace necesario que el liderazgo, ya no se escriba con “Z”, sino que se viva con “X”. Donde la “Z”, no sea la última y gastada expresión de lo que “creemos es” y nos transformemos con la “X” en cada nueva interacción con un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Para lograrlo hace falta, reflexionar en al menos cuatro (4) conceptos, que si bien, no buscan fundar una nueva teoría sobre ser líder, si quiere motivar una perspectiva dinámica y evolutiva que transforme la vida y haga que las cosas pasen. Los conceptos básicos son: acción, pasión, fisión y transformaXión.

Figura 1. Lidera X Go (Autoría propia)

Acción, es el llamado a mantenerse en movimiento. A continuar encontrando cada día nuevas razones para aprender y desaprender; una forma de recorrer el camino, descubriendo nuevas aproximaciones, desde diferentes puntos de vista.

Pasión, es descubrir la esencia de la vocación, de ese llamado que cada persona tiene donde el talento detona su potencial para servir mejor. La pasión, no es fuego que se desborda sin control, sino fuerza y poder interior que se quema en el servicio con los demás.

Fisión, es el proceso de ruptura con lo cotidiano, para sentirse cómodo con lo incierto y ambiguo. Cada día es necesario poder habilitar la fisión personal y profesional, con el fin de ver en el margen de las hojas y poder ver aquello que otros no han visto.

TransformaXión, no es solamente cambiar de forma o mudar de lo conocido, sino una renovación de la vida interior, que se nutre de la fuerza de lo sagrado, para cambiar el mundo exterior. Sólo desde aquello que es invisible a los ojos humanos, es posible transmutar lo que somos para ser “otros distintos”.

Reinventar el liderazgo con “Z” implica quebrar un jarro dorado y bien construido desde la vista académica y comercial que busca constante aprobación por parte de sus practicantes. Vivir el liderazgo con “X” significa reconstruirlo y reinventarlo desde cada perspectiva individual con cuatro (4) hilos dorados (acción, pasión, fisión y transformaXión), para que cada vez que el mundo demande nuevos retos, existan formas inéditas para construir jarrones humanos con distintos matices, capaces de reinventarse todo el tiempo, es decir, morir a sí mismos y sus propios apegos, para revelar el potencial y tener fruto abundante.

El Editor

Referencia
Landolfi, H. (s.f) Etimología de la palabra líder. Recuperado de: http://www.sabiduria.com/liderazgo/etimologia-de-la-palabra-lider/

sábado, 14 de abril de 2018

Ser "otros distintos"

Las organizaciones mejor preparadas para enfrentar el futuro no son las que creen en sí mismas por lo que son, sino por sus posibilidades de dejar de serlo. No se sienten fuertes por las estructuras que tienen sino porque saben que podrán cambiarlas cuando sea necesario” (Gore, 2015, p.115). Esta frase configura una realidad que tanto organizaciones como personas deben considerar para navegar por las aguas turbulentas e inesperadas de la realidad actual.

¿Cuántas organizaciones y personas están dispuestas a “dejar de ser”, es decir, mudar lo que son en la actualidad, para incorporar los nuevos aprendizajes de las situaciones inciertas que el contexto vigente les presenta? Quien quiere evolucionar, requiere cambiar, renovar su “caja de herramientas” para construir posibilidades novedosas y ver lo venidero con ojos renacidos en las misteriosas aguas de lo impredecible y de lo ambiguo. Lavarse la cara en estas aguas es declarar en presente, la apuesta del futuro.

La fortaleza de una organización o de una persona, no está en sus fundamentos rígidos y estáticos, sino en la capacidad de apertura a las lecciones aprendidas, en la capacidad de generar simulaciones y prototipos que le permitan avanzar fuera de la zona cómoda, en la oportunidad de equivocarse rápidamente, para recorrer el camino hacia su nuevo destino, desaprendiendo sus saberes previos, conectando con los retos de su entorno.

Una persona y/o organización es competente para enfrentar las inestabilidades de su ambiente, cuando es capaz de aprender a ser distinta de lo que es. Esto es, tener la habilidad de reinventarse frente a las situaciones complejas, tomar riesgos inteligentes frente a las adversidades y ajustar sus propias estructuras internas para sintonizar las prácticas existentes con los desafíos que impone su hábitat.

Comprender que la vida es un permanente enriquecimiento de lo que vemos, entendemos y compartimos, es tener claridad de nuestros principios y valores que nos mantienen en el camino, y al mismo tiempo la capacidad de hacer los ajustes requeridos en nuestras prácticas y acciones, que nos permitan recorrer el camino, aprendiendo del paisaje y disfrutando cada paso que se da.  

La verdades absolutas cada vez se ven menos. Los conceptos incuestionables cada vez más se resquebrajan. Los mandatos más temidos, con el tiempo se debilitan. Cuando entendemos que los conceptos y las visiones del mundo dependen de elementos tiempo, modo, lugar y contexto, es claro que debemos mantenernos en movimiento y buscar posturas emergentes que habiliten nuevas comprensiones de la realidad y del mundo.

Negarnos a salir de nuestra comodidad conceptual, de nuestros saberes previos y seguros, es detener el avance necesario de nuestro potencial y de las organizaciones. Una afrenta al plan de la divinidad, que no quiere el “el hombre se condene”, sino que se “salve”. Es decir, conquiste sus propias limitaciones, haga plena su vocación en el ejercicio de sus talentos y se abra a la generosidad de lo sagrado que vive en él, desde el principio de los tiempos.

El Editor

Referencia
Gore, E. (2015) La educación en la empresa. Aprendiendo en contextos organizativos. Buenos Aires, Argentina: Editorial Gránica.

sábado, 7 de abril de 2018

Cambiar de opinión


Muchas veces cambiar de opinión es un proceso de confrontación interno, de comprender que existe otro paradigma que puede explicar mejor lo que conocemos. Un proceso incómodo donde se concreta una tensión con nuestros saberes previos y donde nuestras más profundas creencias son puestas a prueba (ver figura1).

Figura 1. ¿Qué significa cambiar de opinión? (Elaboración propia)


Cambiar de opinión es un proceso saludable, no un actitud de debilidad o rebajamiento. Cambiar de opinión es una oportunidad para encontrarnos con las lecturas de la realidad del otro, reconocer sus bondades y limitaciones, pero sobremanera, encontrar nuevas perspectivas del entorno que nos permitan revelar rasgos inéditos de la realidad, antes ignorados o inexistentes.

Cambiar de opinión, es una elaboración que hacemos en nuestro interior, donde estimulamos vistas alternativas, donde cuestionamos nuestros modelos mentales y validamos, si aún son vigentes para alcanzar lo que queremos lograr. Cambiar de opinión, es desconectar nuestros marcos de entendimiento del ambiente, para simular y experimentar con las nuevas ideas y así, reconectar y renovar nuestra lectura del entorno y de la realidad.

Abrirse a cambiar de opinión, es una ruta de aprendizaje y desaprendizaje que establece un itinerario de transformación personal, que no solo advierte una reinvención de la manera como entendemos el mundo, sino una forma para diferenciar los elementos claves de los retos de la vida y las relaciones interdependientes que las conectan. De este modo, es posible ver el tejido emergente de nuestra sociedad y entender cómo hacemos parte de ella.

Cuando una persona cambia de opinión, lo que ha ocurrido es una actualización de los saberes y creencias internas, una apertura individual para cambiar la forma de entender la realidad, que opina que sus modelos mentales, siempre estarán incompletos y poco precisos para superar sus retos y destruir la comodidad de sus certezas. Nada permanece estático, nada deja de evolucionar, por tanto, cambiar de opinión es una invitación sana y sabia para caminar los senderos de la incertidumbre y la inestabilidad, y seguir avanzando.

Quien no cambia de opinión, se parece a los barreras o muros, construidos por el hombre creyendo que así podrán estar a salvo de la amenazas del mundo exterior. La realidad es que, cualquier fortaleza que se construya, no protege, sino que disuade a sus posibles agresores, sabiendo de antemano que en algún momento será superada dicha protección. En este sentido, los muros configuran una falsa sensación de seguridad, las cuales crean imaginarios tontos, que no son sostenibles ni confiables para no actualizar y motivar formas alternas de comprender su propio hábitat.

Cambiar de opinión es hacer más fuerte y más ágil los propósitos de la vida, una manera de ir a la ofensiva, tomando decisiones inteligentes e incorporando saberes necesarios, que permitan, no construir una postura sólida y definida, sino una reflexión actualizada, vigente, útil y válida para encontrar fuentes inexploradas de sabiduría, que serán necesarias para avanzar y superar nuestros retos y así, actualizar nuestra caja de herramientas.

El Editor

domingo, 1 de abril de 2018

Disrupción espiritual


Se habla frecuentemente en la actualidad sobre la disrupción digital, de ese fenómeno de la tecnología que cambia las reglas de juego en un entorno de negocios. Casos como los de Netflix, Spotify, Uber, Amazon, Airbnb revelan como algo que en el mundo análogo funcionaba de una manera, en el mundo digital ha cambiado de forma y devuelve mayor control a los usuarios de estas plataformas.

Esta realidad, que termina convirtiéndose un servicio a la medida y basado en las expectativas de los clientes, establece una propuesta atractiva y renovada de la forma como se entiende ahora la dinámica del mundo y los retos que implica diferenciarse en un entorno cada vez más agresivo, complejo e incierto, donde los clientes cambian rápidamente de gustos y requieren nuevas experiencias.

Bajo este contexto, ¿será que al mundo le hace falta una disrupción espiritual? Si bien, muchos están en búsqueda de una experiencia trascendente, para lo cual exploran propuestas alternativas que mezclan misticismo, con simbología y temas energéticos, para sentir que están conectando una realidad superior, parece que no logran concretar su deseo. El tema en el fondo es, la necesidad humana de encontrar grandes manifestaciones visibles que les muestren caminos mágicos y express que los pongan frente a los efectos de la divinidad y sus matices de iluminación para encontrar un camino diferente a lo tradicional y gastado.

Una disrupción espiritual empieza por conectarnos con nosotros mismos con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y caminar hacia nuestro interior, buscando respuestas a los retos que la vida misma nos revela. En este proceso, bien asistido por las mociones y orientaciones de cualquier religión conocida, es posible encontrar experiencias de consolación y descubrimientos, que reconectan al hombre con su verdadera vocación, el ser trascendente.

Un ser que ha sufrido una disrupción espiritual, es un individuo que ha experimentado el ejercicio de ruptura interna, de metanoia y transformación en el cual un hombre viejo es dejado atrás y un hombre nuevo nace desde su propia limitación. Una persona con disrupción espiritual ha experimentado el círculo de muerte y resurrección, no como un acontecimiento de un momento del año, sino como una constante de renuncias y renovaciones que implica superar y reinventar sus saberes previos, para lanzarse a conquistar horizontes que la divinidad le sugiere desde el incierto y la inestabilidad.

La disrupción espiritual, al igual que la disrupción digital, desacomoda a muchos, desinstala de las posiciones cómodas, y motiva movimientos hacia entornos donde la novedad se construye desde la propia historia de cada persona. La disrupción espiritual es el “paso”, la “dinámica” de lo sagrado, que no sólo recoge la experiencia pasada e histórica de un modelo probado, sino que habilita un espacio de aprendizaje, para construir nuevos modelos de espiritualidad donde solo existen posibilidades y desafíos para hacer del hombre una mejor versión de sí mismo.

El Editor

sábado, 24 de marzo de 2018

Gestionar la envidia


Recientemente revisando algunos apuntes y relatos en libros, he encontrado una frase que me ha llamado la atención: “gestión de la envidia”. La envidia es por definición una carencia, la falta de algo que es deseado generalmente en el otro. El envidioso ordinariamente trata de ocultar su envidia, para no tener que aceptar su carencia; su deseo no satisfecho que ve se ve proyectado en su prójimo.

Si bien, la envidia es un tema de madurez personal y entendimiento de una carencia como una oportunidad para potenciar sus habilidades y capacidades, es importante poderla gestionar en los demás, para movilizarse mejor en entornos complejos y de intereses cruzados, con el fin de canalizar la mejor energía para el desarrollo de las iniciativas.

Para “gestionar la envidia”, primero una terapia intensiva de valía personal y espíritu trascendente, y luego algunas recomendaciones, descritas a continuación, para disuadir y enfocar a la persona en su propia carencia, no como reclamo o acusación, sino como posibilidad y reto.

Sea auténtico en todo lo que haga. La autenticidad es el símbolo de los que saben quiénes son, de los que conocen sus aciertos y sus equivocaciones. Una expresión de la esencia de lo que somos y podemos. Un ejercicio de apertura que reconoce en los otros, los complementos de nuestras propias limitaciones y la potencia de nuestras virtudes.

Comparta sus logros con el equipo de trabajo. Cada vez que se logra algo en la vida, nunca se llega solo. Siempre hay personas detrás que han ayudado y apoyado para llegar al momento presente. Somos el fruto de levantarnos sobre hombros de gigantes, de grandes mentes, grandes esfuerzos y sobremanera, grandes seres humanos con estatura humana, que han hecho la diferencia en nuestra vida.

Construya marcas personales de doble vía. Una marca personal es un sello que dice y habla de nosotros como personas, no de nuestros logros. En la medida que podemos apoyar y ayudar a otros, nuestra marca se posiciona como una oportunidad para construir comunidad y donarnos como individuos. En este ejercicio, se crea una sinergia que engrandece la actuación de un colectivo y se fortalece el ejercicio apertura y exigencia personal.

Sea prudente en sus comentarios y audaz en sus acciones.  La prudencia “que hace verdaderos sabios” no debe confundirse con el “apocamiento” de los acomplejados. La prudencia es el trazo natural de lo que somos, el esfuerzo personal y colectivo que se ha consolidado para enfrentar y superar los retos en la vida. Una expresión de la audacia del hombre, que no ve en las “situaciones problemáticas” obstáculos, sino laboratorios de oportunidades permanentes.

Construya su propio relato y viva como un original. Sea protagonista de su propia historia, de su propio guión, para encontrar la narrativa de su vida, que despliegue la fuente de las motivaciones, miedos, temores y deseos con el fin de darle forma a sus sueños, haciendo una lectura de la vida en clave trascendente, donde al final de la historia, un legado persiste y resiste el paso del tiempo: nunca condenado al olvido, sino vigente en un eterno presente.

Si se logra completar una renovación interior de la persona envidiosa y se canalizan las acciones comentadas previamente en el contexto de su relación social, se habrá rescatado y potenciado un ser humano, y al mismo tiempo habrás confirmado tu vocación de servicio:  ser genuino, tener foco, ser comprensivo, evitar ser reiterativo y nunca acusar o culpar a otros por algo que es tu responsabilidad.

“Gestionar la envidia” es una apuesta para construir perspectivas en el interior del hombre, para crear el futuro promisorio en su exterior. Lo que una carencia marca por dentro a un ser humano, debe ser el insumo y la oportunidad para transformar, el miedo y las dudas, en valentía y entrega que capitalice sus lecciones aprendidas y eleve su autoestima.

El Editor

lunes, 19 de marzo de 2018

Antena del futuro


Todos aquellos que piensan hacia adelante, deben estar atentos a desarrollar y calibrar su “antena para sintonizar el futuro” (Botelho & Powell, 2018), esto es, invertir tiempo para explorar en las tendencias y retos de aprendizaje de los nuevos normales que su vida personal y profesional le exigen. Para ello, es necesario desarrollar las siguientes habilidades, las cuales permiten movilizar los esfuerzos requeridos para estar siempre fuera de la zona de confort.


Figura 1. Antena del futuro (Con ideas de: Botelho & Powell, 2018)

Construya diversas redes de información. Este primer punto demanda estar en contacto con diferentes temáticas y aproximaciones de la realidad. Es un ejercicio de reflexión cognitiva, que busca confrontar los saberes previos, sorprenderse con enfoques inesperados y analizar la “inercia” conceptual que se puede haber creado en el ejercicio diario de la profesión o de las actividades personales a la fecha.  El reto es desconectar los saberes existentes, incluir nuevos puntos en el escenario y construir nuevas posibilidades para visualizar nuevos caminos y oportunidades, claro está con sus respectivos, riesgos y retos.

Use el poder de preguntar. El arte de hacer preguntas, es una habilidad y capacidad que las personas inquietas intelectualmente desarrollan. Preguntar establece una declaración de apertura y posibilidad de acción. Preguntar en abrir la posibilidad de encontrar diversos puntos de vista, conectar con las reflexiones de otros y explorar nuevos linderos de nuestros propios saberes. En la medida que las preguntas reten nuestras seguridades, es posible encontrar nuevos lugares comunes para construir desde las incertidumbres y contradicciones.

Reserve tiempo para ubicarse y desarrollar su mejor estado de discernimiento. Tome tiempo para desconectarse de su dinámica diaria. Ubique momentos y lugares donde su mente se conecte con sus experiencias y las sensibilidades del entorno. En la medida que tenga espacio para navegar sobre sus propios pensamientos y reconocer patrones emergentes de sus propios deseos y necesidades, es posible encontrar ideas y reflexiones novedosas aguardando su momento para revelarse y comprometerse con su nueva realidad. Nunca deseche los “momentos de inestabilidad y locura” que su mente le proporciona, pues allí hay más que leer y analizar que lo que sus sentimientos y corazonadas le dictan.

Sumérjase en la experiencia de sus clientes: camine en sus zapatos. Cuando eres capaz de calzarte los zapatos de otros, experimentas incomodidad, caminas de forma inestable, reconoces otros tipos de caminos, analizas los pasos de otros. Tener zapatos de otros es estar en la lectura de los intereses de terceros, es analizar el mundo desde los retos de un soñador que sabe cuanto valen sus pasos y qué camino deja atrás. Estar en los zapatos de otros, descubre el velo de nuevas experiencias personales, que estaban ocultas a los ojos cotidianos y abren la ruta para reconocerse a sí mismo en la comprensión de una nueva realidad.

Desarrolle prototipos: equivóquese y aprenda rápido.  Cuando estamos frente a un océano de incertidumbres y algunos archipiélagos de certezas, como menciona Morin, la vida se vuelve un ejercicio de aprendizaje acelerado, donde los ensayos son la base para descubrir y entender la incertidumbre que se tiene en el escenario. Cada vez que hacemos un prototipo estamos abriendo la puerta al aprendizaje, a la sorpresa y las posibilidades. Un prototipo es la apuesta personal para responder nuevas preguntas y participar de nuevas respuestas. Es vivir en la provisionalidad de las respuestas, viajando en el incierto de las preguntas.

Si somos capaces de ejercitar el músculo de la adaptación, en aquellas experiencias que nos incomodan y nos inquietan, estamos fortaleciendo las bases de la “antena del futuro”, una lección de aprendizaje permanente que define la manera como entendemos el mundo y la forma como quebramos el “jarrón de la realidad”, para luego reconstruirlo con los hilos dorados de nuestros sueños.

El Editor

Referencia
Botelho, E. & Powell, K. (2018) The CEO Next Door. The 4 behaviors that transform ordinary people into world-class leaders. New York, USA: Crown Publishing Group.

martes, 13 de marzo de 2018

Gerente de tu vida

Una realidad concreta y clara es la reflexión que plantean los empresarios al final del desarrollo de sus actividades de negocio: ¿Qué ha quedado después de vender nuestros productos, crear valor para nuestros clientes, pagar a los empleados, los proveedores, los bancos y los políticos? Si lo que queda es positivo, hemos hecho bien el trabajo.

Esta pregunta igualmente podríamos hacernos cada uno de nosotros, en el desarrollo de nuestras actividades diarias, en el ejercicio retador de construir nuestra propia historia de vida donde cada uno sabe qué producto vende y cómo crea valor a sus grupos de interés. Te has puesto a pensar que eres el “gerente de tu vida”, donde tienes que cuidar los detalles de la empresa que tienes en las manos y cómo puedes mantenerla dando “utilidades” hasta el momento final de entregar la cuentas definitivas.

Como ser humano, pleno de capacidades has venido al mundo a transformarlo y hacerlo un vivo ejemplo de la generosidad divina que mora en ti. Eso supone, que tus dones, habilidades y reflexiones te permiten crear “productos” que son requeridos por otros en el contexto tu dinámica social. Es con visión aguda y sagacidad como logras descubrir aquellos puntos de interés de las personas, para poder concretar y desarrollar tu potencial. Cuando logras ayudar a otros con lo que sabes y puedes hacer, estás construyendo un capital humano que edifica la creación y te pone en camino de reinvención personal y espiritual.

Si logras hacer lo anterior, estarás revelando aspectos de la realidad, donde las percepciones de las personas cambian y se sorprenden cuando sabes conectar con sus ilusiones y retos. En la medida que eres capaz de “hacer la diferencia” en tu encuentro con el otro y cambiar la forma de ver la realidad, estás no sólo creando valor, sino movilizando la energía positiva, que cree y sabe que es posible tener alternativas y posibilidades para hacer cosas de forma distinta.

Todo esto requiere el esfuerzo de tus “empleados”, tus virtudes, retos y dudas que te permiten avanzar en medio de lo “no conocido”; pagar a los proveedores, todos tus buenos socios conocidos que te apoyan en aquello en lo que no eres lo suficientemente bueno, para así pagar las deudas al banco, ese que recibe consignaciones de “lecciones aprendidas y por aprender” para retirar “nuevos aprendizajes” que sean prenda de garantía de nuevos pagos que crean “riqueza personal” y “renovación espiritual”.

Cuando al final de ejercicio, se tiene claridad de los “productos” que has podido vender en tu “nicho de negocio”, es decir, cuánto has podido potenciar a otros; cuántas veces has superado tus propias expectativas y sorprendido positivamente a otros; cómo has pagado a tus “empleados”, tus virtudes y capacidades para hacer la diferencia; qué tanto has conectado y hecho sinergia con tus “proveedores” para transformar tu mundo interior y exterior, y finalmente “cuanta riqueza personal acumulada” tienes luego de los “retiros y pagos” de aprendizajes que has podido tener a lo largo de tu vida, podrás decir como el poeta “confieso que vivido” en plenitud y sin reparar en buscar excusas para hacer que las cosas pasen.

Recuerda que tu “gerencia de vida” no es un ejercicio improvisado y sin dirección, sino una responsabilidad clara y formal que se te ha dado para potenciar tus talentos y no para esconderlos. Pues al final, el “dueño de la vida” vendrá a recoger el producto del trabajo bien hecho, pues confía en nosotros todo el tiempo y en nuestra capacidad para dar “frutos jugosos y generosos”, aun nosotros, desde nuestras diferentes formas de verlo, no confiemos mucho en él.

El Editor

domingo, 4 de marzo de 2018

Asesores confiables

En un mundo cada vez más incierto y asimétrico, es importante contar con alguien en quien confiar, alguien que nos acompañe o asesore en temáticas claves de nuestra vida, con el fin de establecer y reflexionar sobre nuestros retos y capacidades que debemos desarrollar para llegar al siguiente nivel de evolución.

Así como en la iglesia católica, los diferentes santos siempre tuvieron un “director espiritual”, para superar los momentos de oscuridad y desierto espiritual, y perseverar y perfeccionar sus virtudes particulares, las personas requieren asesores sensatos, sensibles, sanos, santos y sabios para movilizarlas hacia retos que las saquen de la zona cómoda y así desarrollen su potencial.

Pero ¿cómo reconocer a esos asesores que nos invitan a atravesar el umbral de nuestras propias limitaciones y restricciones autoimpuestas? Una reciente publicación efectuada por Instituto de Auditores Internos denominada “Asesores de Confianza. Atributos clave de los auditores internos excepcionales” escrita por su director ejecutivo, Richard Chambers, nos ofrecer algunas claves para tener en cuenta.

Un asesor confiable tiene al menos las siguientes características:
  • Tiene una intención positiva: Es un individuo independiente, justo, que motiva el mejoramiento de la persona, que no busca imponer su criterio, sino encontrar las respuestas más apropiadas para quien asesora. Su intencionalidad tiene como base el reto de llevar a la persona a una mejor posición en su desarrollo profesional, personal y espiritual.
  • Es diplomática, pero no hipócrita: Es una persona que se comunica de manera directa y franca. Su discurso no busca representar posturas de terceros o mensajes encubiertos, sino que habla desde la esencia de los hechos y datos, con astucia política y sensibilidad con su asesorado. Tiene la capacidad de leer e interpretar los desafíos de aquel a quien acompaña.
  • Cuenta con una visión de futuro: Es un profesional que tiene la curiosidad, la apertura mental, la facilidad de cuestionar sus saberes previos y abrirse a las posibilidades, lo que le permite descubrir tendencias y patrones que pueden generar inestabilidades a sus clientes y por tanto, capitalizarlas en oportunidades.
  • Es fiable: Son individuos coherentes en su hacer, decir y actuar. Su credibilidad se basa en comportamientos íntegros, que son consistentes en situaciones semejantes y no negocian o amañan sus comentarios o posiciones por los “influyentes” de turno.
  • Son líderes de sí mismos: Son seres humanos que tienen la habilidad de conducirse a sí mismos a la conquista de sus sueños, obtienen apoyo de personas claves, manejan y construyen en las diferencias para movilizar su entorno y lograr aquello que quieren alcanzar.
  • Son seres con empatía: Son personas que reconocen al otro como “verdadero otro”, lo reconocen como tal y por tanto son sensibles a sus necesidades y retos. Su desafío es cuidar genuinamente de su asesorado, escuchando sus propios cuestionamientos, para llevarlo en su reflexión para que descubra aquello que necesita para reinventarse y hacerse una mejor versión de sí mismo.
  • Cultivan la humildad: Estas personas, se reconocen a sí mismos como seres inacabados, siempre estudiantes y aprendices de su realidad, pero conscientes de sus capacidades y limitaciones, con lo cual, mantienen siempre su mirada en lo sagrado y trascendente, caminando y descubriendo con los pies en la tierra.

Esta características definen a una persona que construye relaciones de largo plazo, que crece con su asesorado, creando espacios como afirmaba Steve Jobs, “donde las ideas ganen las discusiones, no las jerarquías”. Un ejercicio de disciplina, colaboración y confianza que erige puentes para deconstruir el pasado, reinventar el presente y hacer realidad el futuro.

El Editor

Referencia
Chambers, R. (2017) Asesores de confianza. Atributos clave de los auditores internos excepcionales. Lake Mary, Florida. USA: Fundación de Auditoría Interna.