sábado, 25 de noviembre de 2017

Aventureros

Cada ser humano está siempre en un viaje permanente, donde cada paso que da se convierte en una nueva aventura en proceso. Aventura que muchas veces no es posible saber qué va a ocurrir, en otras la podemos inferir y en pocas la podemos concretar o reconocer. Lo importante es saber que una aventura, es un paso hacia el futuro, hacia lo que ha de venir, a lo que es posible y no probable.

Los aventureros no son necesariamente los temerarios que no le temen a nada, son espíritus inquietos que trabajan en medio de las tendencias del mundo, para estudiarlas y comprenderlas, y luego lanzarse para definir una postura que transforme su forma de percibir el entorno y tomarse el tiempo para cambiarlo.

La aventura no es una repetición de la vida diaria, es la apuesta de los seres humanos para explorar y desarrollar nuevas oportunidades en su jungla interior y así, descubrir nuevas fronteras para sus retos y sueños, no como observadores de la realidad, sino como protagonistas de sus propios relatos, de sus propias historias, de sus propios destinos.

Los aventureros no tienen una indumentaria especial, como sombreros, látigos, armas regulares o sofisticadas y música de fondo, sino que, desde la cotidianidad son capaces de elaborar nuevas discontinuidades que les permiten ver el mundo de forma distinta; encontrarse con situaciones totalmente novedosas y sobremanera, comprender la vida de forma enriquecida en la melodía de sus propios desafíos y las interpretaciones de su propio entorno.

Ser un aventurero, es creer que es posible cambiar la forma de comprender el mundo, que es viable romper con la tradición de “aquí lo hemos hecho así”, que hemos venido al mundo para dar cuenta de nuestros talentos, como una forma de continuar con la obra divina que inició hace muchos años la tensión de la humanidad entre el bien y el mal.

La aventura del siglo XXI desconstruye un imaginario de una zona selvática e inexplorada, por una espiral de conocimiento permanente de los seres humanos; transforma los desencuentros de los aventureros con los peligros del entorno, en reflexiones internas que enfrentan los temores y fantasmas de sus propios retos. En pocas palabras, un aventurero moderno, no encuentra un tesoro en el exterior, lo cultiva en su interior.

Cuando alguien diga que empieza una nueva aventura, sabrás que se arriesgará a zarpar del puerto conocido y seguro, para navegar en aguas inexploradas, algunas veces turbulentas y misteriosas, pero siempre con la mirada en el horizonte, sabiendo que encontrará muchas veces respuestas a sus preguntas o más preguntas a sus propios interrogantes.

Lanzarse en una aventura, es salir de la zona cómoda de la vida, liberarse del exceso de equipaje, para probar de qué está hecho el hombre y qué está dispuesto a hacer para lograr sus objetivos. La aventura requiere fidelidad a lo que somos y podemos, desconexión de los patrones conocidos y en lo que confiamos, así como motivación permanente para nunca desfallecer a pesar de las inestabilidades y contradicciones que encontraremos.

Un aventurero es un profeta avanzado en su tiempo, un lector incomprendido de la realidad, un testigo de momentos futuros, que ha regresado al presente para descubrir en su vida aquello que hace falta para vencerse a sí mismo y romper con la tradición existente, para marcar una ruta de descubrimiento individual que trascienda el hoy y la lectura del mañana.

El Editor.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Pedagogía empresarial

Mientras en la vida haya misterios que conocer, retos que conquistar y sueños que cumplir, siempre habrá una oportunidad para aprender, para sorprender y sorprenderse, para descubrir aquello que nuestra ceguera cognitiva no nos permite ver. En este ejercicio por encontrar nuevas formas de ver la existencia, debemos entender que nuestro conocimiento es limitado y reconocernos como tal, nos permite experimentar la sensación de conquista interior, esa que nos mantiene con el polo a tierra y lejos de las “luces vistosas” de la arrogancia y de la necesidad de “tener respuesta para todo”.

Somos sistemas abiertos que interactuamos y reconocemos a múltiples actores en nuestro entorno que nos permite abrir posibilidades, como una forma de encontrar “espacios en blanco” donde la imaginación puede proponer y concretar opciones para retar el status quo vigente, no para continuar con la carrera de la productividad personal, sino como una opción para “escribir en el margen de las hojas” y lanzarnos a ver la globalidad de lo que ocurre desde la tribuna privilegiada como la incertidumbre y la inestabilidad del entorno.

Cuando tenemos la posibilidad de desconectar nuestros supuestos y darnos la oportunidad de ver a través de los lentes de otras disciplinas, es viable tener visiones más ambiciosas que permiten identificar puntos en un espacio de creación nunca antes vistos y comprender relaciones emergentes entre objetos de análisis, que se revelan cuando consentimos que los supuestos de nuestras reflexiones sean interrogados desde perspectivas ajenas a sus fundamentos.

Motivar este tipo de ejercicios de exploración y reto para la práctica profesional, es una inversión que cada persona puede capitalizar, no sólo desde la esencia misma de su formación, sino desde la práctica de su participación en las organizaciones. Esto es, superar la visión “taylorista” de producción industrial y masiva, para transformarla en una experiencia de construcción e innovación, que permea la base misma de sus saberes previos, como fundamento para recorrer los caminos del aprendizaje y desaprendizaje, que repercute en la manera como los seres humanos ven el mundo y sobremanera, como encontramos nuevos retos para continuar avanzando en la existencia.

Hoy las empresas han aprendido a superar el modelo capitalista, explotador del trabajador, creando escenarios de aprendizaje, donde es posible combinar las exigencias pedagógicas necesarias para articular los desafíos del aprender y, los objetivos de negocio y retos empresariales, con el fin de crear una sinergia entre estas dos realidades, las cuales se alimentan y nutren mutuamente desde una lectura sistémica. Lo anterior, supone salir del paradigma “causa-efecto” basado en la “sanción por el error”, para diseñar “espacios psicológicamente seguros” donde el “error es una oportunidad” que nos sorprende y nos ilustra nuevas formas de comprender.

Si bien la educación mantiene su postura “respecto de educarnos y formarnos” como tarea que ocupa toda la vida, las organizaciones reclaman su espacio de formación específica, una pedagogía empresarial, como fundamento no solo de capitalizar nuevas oportunidades de negocio, sino como una forma específica de mejorar la calidad de vida de la persona y como escenario para la realización personal. Parafraseando a Esteve (2010): habilitar un salto cualitativo, donde el aprendizaje y el conocimiento, sean la base para motivar nuevas ideas, que nos lleven a comprender el mundo o incluso a nosotros mismos.

El Editor.

Referencia
Esteve, J. (2010) Educar: un compromiso con la memoria. Barcelona, España: Octaedro.

sábado, 11 de noviembre de 2017

¿Eres una persona creativa?

En un momento de la historia como el actual, ser creativo no es opcional. Es casi una exigencia para sobrevivir y evolucionar tan rápido como el entorno donde nos movemos y existimos. De acuerdo con Valderrama (2013) las siguientes son las características que debemos tener en cuenta para movilizar nuestra propia creatividad.

1. El mayor obstáculo para ser creativo es la desconfianza en las propias capacidades creativas. Libérate de tus propias restricciones autoimpuestas: trabas mentales, paradigmas obsoletos, lenguaje negativo, patrones de comportamiento, normas y valores vigentes.

2. Las personas creativas exploran muchas alternativas con fluidez antes de decidirse por una solución. Revisa, analiza, descubre en el contexto. Cambia tus lentes y mira formas alternativas de visualizar propuestas alternas frente al escenario que tienes al frente.

3. Las personas creativas cuestionan los hechos y situaciones con frecuencia. Son capaces de enfrentar y desafíar el status quo. Nunca te conformes con lo que se hace a la fecha. Busca puntos de vista alternos que permitan enriquecer la perspectiva del reto actual.

4. Las personas creativas dejan que las ideas surjan y se reservan su valoración, suspendiendo el juicio. No defiendas o rechaces las ideas con premura antes que hayan permitido crear nuevas posturas. Mas tarde serán sometidas a su valoración de idoneidad.

5. Las personas creativas ofrecen respuestas inusuales a los retos. Son capaces de leer la problemática sin dejarse influenciar por el contexto. Observa y descubre la realidad que te contiene y trata de tomar distancia de sus propias dinámicas, para que puedas “ver” lo que otros no pueden, al estar inmersos en sus propios afanes.

6. Las personas creativas repiensan sus propios modelos desde otros dominios de conocimiento. Son capaces de cambiar entre disciplinas académicas para lograr comprender los retos de sus propios retos. Trata de leer las variables de tu problema desde otra profesión, busca respuestas en lugares inéditos de la ciencia y procura dejarte sorprender por las propuestas más inusuales.

7. Las personas creativas desconectan sus saberes propios, para incorporar visiones alternas de otros individuos, con el fin de reconstruirlos y generar nuevas oportunidades de conocimiento. Busca oportunidades para desensamblar aquello que conoces y sabes, para poder enriquecer la forma como lo entiendes y descubres.

8. Las personas creativas se sienten cómodas con la ambigüedad y la incertidumbre. Busca sentirte incómodo con lo que conoces y enfrenta escenarios donde no tienes conocimiento, así tus pensamientos tendrán movilidad hacia lo incierto y motivos para plantear situaciones diferentes.

9. Las personas creativas nunca dejan de moverse, pues saben que quien no avanza y se mantiene activo, retrocede y se acomoda. Nunca dejes de mantenerte fuera de la zona cómoda, sólo así será posible que mantengas un cerebro joven y ambidiestro: listo para la acción y sensato en la reflexión.

10. Las personas creativas dejan fluir los momentos, para que ellos les enseñen las lecciones y oportunidades que tienen que aprender y desaprender. No te quejes frente a las situaciones de la vida, más bien, descubre las lecciones que tienes que aprender, los retos que tienes que superar y las oportunidades que debes descubrir. Cada momento es una enseñanza que nos libera de nuestra comodidad.

Estas diez declaraciones sobre las personas creativas son estrategias para surfear las realidades del presente, simular nuevas lecturas de las lecciones del pasado y concretar escenarios de las propuestas del futuro. Ser creativo en un mundo como el actual, es una apuesta para reinventar nuestro mundo interior y así transformar la inestabilidad del mundo exterior.

El Editor

Referencia
Valderrama, B. (2013) Creatividad inteligente. Guía para convertir ideas en innovación. Madrid, España: Pearson Educación.


Nota: Las declaraciones 6 a 10 son propias de la experiencia del autor de este blog.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Enemigo moderno

La palabra “enemigo”, es una expresión que etimológicamente proviene de una voz latina denominada “inimicus”, que con consta de una negación “in” y la palabra “imicus” que significa amigo. En los tiempos de los romanos, cualquier pueblo que no fuera amigo, coincidente con sus tradiciones y sus costumbres, y no tuviese respeto por su emperador, era candidato a ser arrasado por el poderío del imperio de Roma.

Si bien, la palabra no establece una lectura de un agresor o rival en sí misma, si manifiesta una declaración de no tolerancia con la diferencia, con aquel que tiene una forma distinta de ver el mundo. El enemigo de nuestra sociedad actual es precisamente todo aquello que no soporta ver un punto diferente o contrario, donde, tanto una parte como la otra, tratan de convencer al otro de su óptica, con el fin de “doblegar” a su contraparte para hacer valer su posición.

Este ejercicio de contrarios encontrados, es con frecuencia útil y necesario para confrontar posibles reflexiones iniciales sobre propuestas planteadas; sin embargo, una cosa es tener una visión opuesta para ser enriquecida y otra muy distinta, “agredir” a la persona desestimando su postura o propuesta, generando una violencia innecesaria que busca nuevamente concretar un ejercicio de poder y dominio que está fuera de un ejercicio académico para construir y desarrollar posturas enriquecidas.

El enemigo moderno desestima al otro en su concepción más elemental: como otro diferente, lo que genera una tensión de posturas, no para enriquecer y superar el reto que esto supone, sino como una competencia que busca alcanzar un vencedor y un vencido. Donde una parte, como en tiempos de los romanos, arrasa con la persona, su dignidad y su identidad, dejando los restos para que el mundo vea su poderío, lo que es capaz de hacer y así ganar respeto y posición.

Cuando se enfrenta un enemigo de estas características, no solo deberás tomar acciones concretas  e inteligentes para poder permanecer y darle vida a la postura que se pretende presentar, sino preparar argumentos que se alimenten de la “ponzoña” que trae la parte que quiere dominar, dejando que ese mismo veneno se devuelva a su dueño. Lo importante, es dejar fluir la estrategia y asaltarla en su propio terreno, no con la misma intención del agresor, sino con la serenidad de los que no se atan al “poder” y al “dominio”.

El enemigo trae un afán de victoria y de logro, que si bien es su fortaleza inicial, con el tiempo se convierte en su propia debilidad, pues en algún punto de su reflexión dará pasos inexactos donde sus propios argumentos darán cuenta de su propio interés y no de lograr una vista que resuelve la tensión que se ha planteado. Los enemigos actuales, como en la antigua Roma, sufren de soberbia y orgullo desmedido, dos de las tentaciones humanas más comunes, las cuales desvían al hombre de su fin último y lo deforman en el ejercicio de su convivencia con los otros.

Dicen los maestros espirituales que “hay que cuidarse de aquellos enemigos que destruyen el alma y no el cuerpo”, pues ellos saben que si es posible comprometer la esencia de lo que no se ve, se advierte el camino para destruir aquello que vemos y palpamos.

Por tanto, mantén tu mirada sobre aquellos que intenten apoderarse de tu espiritualidad, de tus mociones del alma, de tu sensibilidad con el infinito, para que puedas pedir la asistencia permanente de lo sagrado y trascendente, de ese DIOS (cualquiera sea tu imagen que tenga de él) que siempre nutre de la fuerza y el poder para conquistar y derrotar la injusticia, la inequidad y la arrogancia aún en la situaciones más inesperadas y extremas.

El Editor