sábado, 11 de abril de 2015

Decisiones

Tomar decisiones significa definirnos a nosotros mismos; implica poner sobre la mesa el plan de vida que queremos y la apuesta superior que tenemos en nuestra existencia. Decidir es darle forma al futuro en el presente, es movilizar nuestra humanidad para dar testimonio (ser un mártir) de un proyecto que queremos realizar.

Toda decisión tiene una renuncia, pues bien dice la sabiduría popular “no podemos tener lo mejor de los dos mundos” y por tanto, una realidad será la que ocurra y la otra sólo será un imaginario. Decidir es ejercitar nuestra capacidad para hacer que las cosas pasen, nuestro interés por materializar un sueño que transforme nuestras vidas y la sociedad. Una decisión que implica un “yo quiero” y luego un “yo puedo”.

Cada decisión que tomamos trae consecuencia positivas o negativas (según la lectura que tu tengas de lo que quieres realizar) tanto para tu vida personal como para las comunidades donde tu participas; algunas de ellas visibles y otras emergentes, ésta últimas difíciles de prever, dado que condiciones particulares se pueden presentar y otras sobrevinientes, no previstas, pueden manifestarse.

No somos consecuencia del devenir, ni marionetas de DIOS, somos responsables, como afirma el clérigo Eudista Linero Gómez, por darle sentido y dirección a nuestra vida, claro está iluminados por el Creador y su plan de vida, para que podamos potenciar los talentos y la vocación que hemos recibido. Esto es, movilizar nuestra capacidad para aprender, nuestro esfuerzo personal y sobre manera las ganas para alcanzar, con el fin de perfeccionar dichos talentos y ponerlos al servicio de los demás.

Cuidado con dejar guardados los talentos, no sea que te puedan decir “sabes que soy un amo exigente, que recojo donde no siembro y reclamo donde no invierto” (Mt 25, 14-30), pues todo lo que hemos recibido es regalo y como tal no solamente es para apalancar tu plan de vida, sino para potenciar y materializar condiciones y expectativas de otros.

Es un sabotaje a plan del Creador no tomar la decisiones que potencien tus talentos, que saquen lo mejor de ti, pues precisamente el mundo espera que lo hagas, dado que sólo así es posible el siguiente paso de la humanidad, sólo así es viable materializar las condiciones requeridas para crear el escenario de las nuevas posibilidades.

Nunca pienses que tus talentos son menos que los otros, o que son menos importantes delante del Creador, recuerda que cada uno viene con un conjunto de ellos, para ayudar en la construcción de una nueva forma de hacer las cosas y en la medida que nos demoremos en descubrirlos, fortalecerlos y revelarlos, de igual forma se harán lentas las bendiciones y gracias que se tienen previstas por la eternidad para el mundo.

Nunca subestimes lo poderoso de tus talentos, pues estarías retando a tu Creador en su ejercicio de creatividad permanente con el mundo, un ejercicio de incertidumbre, mezclado con tus expectativas y un tinte de sorpresa, que nunca sabes en donde va terminar. Lo importante es que sepas que no hay nada pequeño o menor en la lectura de DIOS en el mundo, todo cuenta y cuando menos lo esperes esa habilidad que tienes será el detonante de una nueva realidad que para muchos posiblemente era un imposible.

El Editor

Referencia

Gómez, A. (2015) El poder de la decisiones. Tu siguiente decisión puede cambiarlo todo. Bogotá, Colombia: Ed. Diana.

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