Comenta el Pontífice
Francisco: “Cuando DIOS nos da una
misión, nos prepara para ella (…)”, no para hacerla de cualquier manera,
sino para ejecutarla con maestría y destreza, pues ella hace parte del querer
superior de nuestro Creador, cualquiera sea la idea que tengas de él.
Cuando el Creador prepara,
exige de sus escogidos fidelidad y oración, pues si bien no pueden comprender
todos los eventos que pasan, si deben descubrir la mano generosa de DIOS
innovando en su vida. La misteriosa voluntad divina consulta nuestro entorno
cercano, identifica aquello que nos beneficia y nos comunica su actuar en el
contexto de lo cotidiano.
La misión que se encomienda,
potencia y descubre los talentos y habilidades que tenemos bien identificadas o
latentes. Cada momento de la preparación demanda una entrega total del
seleccionado para caminar en medio de lo que no entiende y creer que el amor
infinito de su Padre, se regocija en su vida y haya complacencia en su ser.
Nunca subestimes tu capacidad para transformar el mundo, pues en cada ser yace
la chispa de la virtud trascendente.
Lo que aparentemente es una
realidad adversa que se presenta, esconde una lección más que debemos
comprender, interiorizar y superar para mantener la preparación requerida para
alcanzar nuestro siguiente nivel. Los métodos de entrenamiento y acompañamiento
del Creador son novedosos e inesperados, por lo tanto no trates de comprender “qué
es lo que ocurre”, sino más bien identificar “para qué ocurre”.
Cumplir con la misión requiere
tener claridad de nuestras capacidades, el deseo de superar nuestros propios
límites, dejar nuestros apegos y abrazar una causa superior, tres elementos que
nos expresan la oportunidad que tenemos para dejar atrás al “hombre viejo y
preso por la inercia”, para introducir y desarrollar el “hombre nuevo y atento
a los cambios”, que hace la diferencia más allá de los resultados de sus
acciones.
La preparación de DIOS revela
un currículo perfecto ajustado a nuestras necesidades, a nuestras limitaciones
y retador frente a nuestros sueños. Si has pensado que tus sueños son grandes y
desafiantes, deja que tu Creador te muestre para qué te tiene pensado, podrás
sorprenderte de las posibilidades y no de las probabilidades, para demostrar de
qué material estás hecho y cómo tus acciones dejan la impronta visible y real
de Él en el mundo.
No pierdas tiempo tratando de
comprender los sucesos que ocurren, concéntrate en reconocer los mensajes que
están allí inmersos, pues descubren las claves divinas de una declaración y
revelación de DIOS en tu vida; una expresión del querer superior que sonríe
contigo cada vez que te vences a ti mismo y alcanzas tus metas.
El Editor.
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