La dinámica de un mundo no-lineal, acelerado, volátil e interconectado (McCowan et al., 2025) nos debe mantener con una postura vigilante, esa postura que en la vida diaria tenemos cuando ponemos a hervir leche en una estufa: estar pendiente mientras esté en el fogón, pues no sabemos en qué momento hirvió y se derramó. Muchas veces comenzamos a ver algunos detalles y señales que nos dicen que debemos actuar, pero los ignoramos y terminamos atrapados en situaciones que pudimos haber anticipado.
No siempre vamos a lograr anticipar todo aquello que nos puede afectar, pero si podemos mantener una postura vigilante que nos permita “revelar, ver, darse cuenta y actuar”. Revelar aquello que está inmerso en la dinámica de la realidad, haciendo evidente patrones y señales que comienza a despuntar en medio de las noticias y temas que surgen. Ver los escenarios y posibles efectos que se pueden presentar con esas señales y patrones ahora y en el futuro. Darse cuenta que implica interrogar las creencias propias y confirmar los impactos y puntos ciegos de forma práctica cuando simulamos los escenarios. Actuar como la respuesta que permite construir memorias del futuro basadas en el “aprender haciendo” para alcanzar resiliencia, esto es, capacidad de rebote, flexibilidad y aprendizaje frente a eventos que son inesperados o inciertos (Cano, 2026).
En el pasaje de las “vírgenes prudentes y necias” del evangelio de Mateo 25, 1-13, se conecta con este reto natural de los seres humanos: la incertidumbre. La incertidumbre no es un problema a resolver, es una condición a gestionar. Esto implica mantenerse fuera de la zona cómoda, buscar elementos para retar lo que conocemos hasta el momento, para estar preparados, y no sólo responder cuando el evento ya es inminente. Las “prudentes” preparan, evalúan y anticipan situaciones que pueden pasar, las “necias” confían en lo que saben, ignoran posibles situaciones adversas y valoran sólo su condición actual. El resultado es lo esperado, las “necias” reaccionan, las “prudentes” anticipan. El que no anticipa, vive en el forense dando explicaciones: “fue que.. fue que”. En el caso de las vírgenes: “¡Señor, señor, ábrenos! Pero él respondió: En verdad os digo que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora”.
Mantenerse en pie durante situaciones complejas y condiciones inesperadas (para las cuales no sabemos ni el día ni la hora), no es cuestión de suerte, es una decisión que tomamos de forma consciente y determinada, guiados por la sabiduría divina. La preparación no sólo pasa por contar con aseguramiento de planes de contención e infraestructura disponible, sino en preparación emocional, mental y espiritual, donde la conexión entre mente, espíritu y corazón es lo que permite una toma de decisiones situada, serena y centrada en lo que ocurre, no en lo que se siente o lo que se ve. Esta preparación, que no se ve, es lo que más determina la forma como se enfrenta tales momentos, es lo que permite estabilizar la zona de turbulencia y como decía Morin: “navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas”.
Todo lo que hemos aprendido se vuelve obsoleto e improductivo sin flexibilidad cognitiva para desaprender y actualizar nuestros mapas mentales (Furr & Furr, 2022). Por tanto, anticipar y vigilar implica reutilizar y combinar elementos descartados, atender señales novedosas en el camino y sobremanera cambiar la pregunta de fondo: No, “porqué me ocurre esto” sino “para qué me ocurre esto”.
Ese giro, cambia el foco de nuestra respuesta, pues ponemos el foco, no en lo que ocurre afuera, sino en nuestra capacidad propia para aprender, desaprender y reaprender. Un ejercicio situado donde nuestra humanidad no es víctima de los acontecimientos, sino que asume su propia condición humana para encontrar nuevas respuestas, elaborar mejores preguntas y orar desde la mente, el espíritu y el corazón, en pocas palabras, ser un protagonista frágil y valiente, que ha decidido gobernar lo impredecible y aún así, dejarse sorprender por oportunidades y bendiciones insperadas.
Referencias
Cano, J. (2026). ). Anticipando las amenazas cibernéticas: un marco de preparación en cuatro pasos. En M. Rodriguez-Vega, D. Escanez-Exposito, J. Garcia-Diaz, & P. Caballero-Gil (Eds.), XIX Reunión Española sobre Criptología y Seguridad de la Información (RECSI) (pp. 272-278). Tenerife, España. https://cryptull.webs.ull.es/RECSI2026/LibrodeActasRECSI2026.pdf
Furr, N., & Furr, S. H. (2022). The upside of uncertainty: A guide to finding possibility in the unknown. Harvard Business Review Press.
McCowan, S., Krumbmüller, F. & Jaggi, G. (2025). How can reimagining risk prepare you for an unpredictable world? EY Insights. https://www.ey.com/en_us/insights/consulting/how-can-reimagining-risk-prepare-you-for-an-unpredictable-world