En el contexto actual donde los avances e inciertos son la norma, se requiere una postura ágil y estratégica para surfear las “olas” de inestabilidad y caos que se presentan, no sólo para sobrevivir sino para concretar oportunidades y permanecer. La agilidad no debe confundirse con la rapidez o flexibilidad para actuar. La agilidad, en esta reflexión, la entenderemos como la capacidad para detectar, evaluar y responder eficazmente a los cambios del entorno de manera decidida, con propósito y fundamentada en la voluntad de hacer la diferencia (Tilman & Jacoby, 2019).
Lo anterior implica detectar grandes tendencias y cambios en el ambiente para adaptar dinámicamente la visión estratégica, los modelos de negocio, el capital humano y los planes de acción. Es un ejercicio de aprender, desaprender y reaprender para: (Tilman & Jacoby, 2019)
- identificar y actuar sobre señales débiles antes que se transformen en sorpresas predecibles;
- visualizar la vida y la empresa como una colección de riesgos (mercado, crédito, cibernético) que se compensan o amplifican entre sí para crear palancas de crecimiento;
- actuar aumentado el costo operacional para un adversario o reducir su beneficio esperado, creando una zona de incierto donde es posible marcar una diferencia e innovar;
- resistir, absorber, recuperarnos y adaptarnos para alcanzar un estado de funcionalidad incluso superior al que se tenía inicialmente, tras un evento disruptivo.
En este escenario la agilidad no implica una postura pasiva, sino una acción y búsqueda de información proactiva, que no es obvia o que nuestros adversarios intentan ocultarnos, con el fin de crear un radar de riesgos para visualizar no solo los conocidos (basados en datos del pasado), sino también las incertidumbres (lo desconocido que no se puede medir fácilmente: señales débiles), dándoles un tratamiento diferenciado pero estratégico para tomar decisiones, disminuir las amenazas, capitalizar las oportunidades y permanecer en una realidad no lineal, acelerada, volátil e interconectada.
La agilidad implica capacidad psicológica y financiera, que demanda determinación para enfrentar el incierto y sus retos, así como soporte económico (ahorros, inversiones, provisiones, acceso a mecanismos de financiación rápida) para absorber los efectos adversos de los eventos inesperados respectivamente, sin comprometer la viabilidad de la organización y la dinámica humana en la sociedad. Por tanto, la agilidad exige superar al menos cinco retos claves:
- Vencer el sesgo de la inacción - ¿Qué oportunidades de crecimiento estás sacrificando por temor a retar tu statu quo?
- Calibrar la sobreconfianza – ¿Qué datos externos contradicen tu “instinto”?
- Navegar la “niebla” y la “fricción” - ¿Qué “señales débiles” en la periferia de tu sector estás ignorando hoy?
- Equilibrar el cálculo estratégico - ¿Tienes la resiliencia psicológica y financiera para absorber una pérdida sin abandonar tus objetivos a largo plazo?
- Dominar el “modo hacer” - ¿Estás reaccionando impulsivamente sin un plan o planeando sin observar la realidad?
La agilidad no es una capacidad innata en el hombre o las organizaciones, es un ejercicio para crear y ejercitar una mentalidad para responder con propósito y decisión fundamentada. Es recorrer caminos inexistentes y desconocidos, construir respuestas a retos novedosos e inciertos, romper el statu quo de nuestros saberes, para dejarnos interrogar por el “no saber” y prepararnos para aquello que no conocemos, sin tratar de predecir el futuro, sino detectando aquellos cambios que son relevantes para nuestros planes y proyectos.
La agilidad al final es un atributo de la divinidad que siembra en la debilidad y vulnerabilidad humana capacidades psicológicas y funcionales, así como dones espirituales para enfrentar y superar pérdidas y contratiempos, no como pruebas o castigos, sino como camino de perfeccionamiento humano que lo lleva en medio de las historias y eventos individuales y sociales para llegar al misterio mismo de su transformación: retarse a sí mismo, mientras hace la diferencia con los otros.
El Editor
Referencia
Tilman, L. M., & Jacoby, C. (2019). Agility: How to navigate the unknown and seize opportunity in a world of disruption. Missionday