sábado, 3 de agosto de 2019

¿Cuál es tu lugar en el mundo?


Escuchar a un profesional recién egresado decir “que bien se siente descubrir cuál es su lugar en el mundo”, es una expresión de una apuesta de claridad y propósito, que habla de cómo disfruta lo que hace, cómo vibra con sus talentos y cómo desarrolla su potencial. Cuando se tiene claro quiénes somos, en qué somos buenos, cómo hacemos la diferencia con los otros, todo se alinea para que cada día no haya más que logros y satisfacciones. Es claro que habrá momentos de inquietud y zozobra, los cuales permitirán darle forma y forjar el carácter de quien ha decidido ser auténtico y no morir como un copia, vieja, amarilla y desgastada.

Encontrar nuestro lugar en el mundo, no se logra por casualidad o por un golpe de suerte. Es un ejercicio consistente y consciente que a diario invita al ser humano a salir de su zona cómoda y desde allí, darle vida a esa idea, ese proyecto, ese sueño que lo llevará a explorar en medio del incierto y construir sus propios escenarios de certezas, desde la orilla de los prototipos y experimentos. Ese lugar, que te espera, no es una meta en sí misma, es una ocasión para edificar nuevas capacidades, esos patrones de aprendizaje/desaprendizaje, que te permiten mantenerte en movimiento y reinventarte cada vez que sea necesario.

Encontrar ese lugar en el mundo, es un camino de luchas internas, de desafíos superiores que te preparan para alcanzar el siguiente nivel de tu evolución. Cada vez que surgen nuevas preguntas, nuevos inciertos y nuevos retos, sabrás que caminas hacia ese lugar, inicialmente desconocido, pero que, conforme avanzas y descubres nuevas oportunidades, se vuelve más visible y menos borroso. Decidirse a encontrar nuestro lugar en el mundo, es una lección de vida para muchos, inspiración para otros y abandono de nuestras seguridades humanas para confiarnos en las divinas.

Quien se lanza a encontrar su lugar en el mundo, sabe que encontrará detractores en el camino, engaños de quienes quieren desviarte, palos en la rueda que quieren retrasarte, en fin, un sin número de excusas que estarán allí para que desistas, te canses y vuelvas al redil, donde todos marchan sin cuestionar, y siguir ciegamente un lineamiento muchas veces diseñado por unos pocos. Comprender que venimos al mundo con sello único e impronta divina, es darle sentido a la esencia de lo que somos: seres de luz atrapados en vasijas de barro.

Nunca es tarde para emprender el camino y encontrar nuestro lugar en el mundo. Deja las excusas tradicionales como “ya a estos años”, “que otros lo logren”, “ya no tengo la vitalidad de antes”, “eso es para los jóvenes”, “no tengo el talento”, “no hay oportunidades”, “no sé cómo hacerlo” y tantas otras que se escuchan en medio de las conversaciones cotidianas, y date la oportunidad de explorar y decidirte a hacer que las cosas pasen, de sacar el talante y la fuerza con la cual has sido dotado, para transformarte a ti mismo y motivar cambios en contextos y escenarios impensables.

Mira a tu alrededor y revisa quién eres tú, las habilidades y virtudes que tienes, y encuentra esos espacios en blanco que existen en tu entorno, para que allí brille tu propia lectura del mundo, esa que genera un efecto cascada que hace de eventos ordinarios, mareas de logros y realidades extraordinarias.

El Editor

sábado, 27 de julio de 2019

Iniciar un viaje: TRIP

Moverse en el escenario de lo digital y las nuevas tendencias del mercado, implica reinventarse de forma permanente, sin caer en la fatiga que estos cambios imponen tanto a las personas como a la organización. Pareciera que es una carrera sin fin, para mantener una posición estratégica en el escenario global, donde sólo el más versátil, flexible, atento y hábil, puede mantenerse en operaciones, sin dejar de lado su capacidad de ver, aprender y proponer de forma anticipada.

Dicen los académicos Cooray & Duus (2019) que para “lograr y mantener una posición competitiva, es fundamental mirar fuera del ecosistema central de la organización y anticipar la aparición de la competencia de fuentes afiliadas e "invisibles””, esto es, un ejercicio para aprender de las tendencias emergentes, las decisiones y comportamientos pasados, con el fin de desconectarlos y enriquecerlos con los retos actuales, para así responder a las oportunidades latentes y los desafíos futuros.

Para ello, éstos estudiosos plantean un marco metodológico denominado TRIP acrónimo que incluye cuatro elementos fundamentales: Transparencia, Respuesta, Inteligencia y Personalización.

Transparencia, se entiende como apertura e intercambio de las “realidades duras” tanto con clientes, como con los socios. Ser transparente es un ejercicio que requiere el valor de enfrentarse a lo que la empresa y las personas son, sin perjuicio de los comentarios y señalamientos que pueda haber. Es una apuesta que abre al diálogo y buscar crecer con los retos y realidades del otro.

Respuesta, es la habilidad para anticipar las necesidades emergentes de los clientes y dar cuenta de las nuevas oportunidades del mercado. Responder de forma concreta y clara frente a la variabilidad de las tendencias del entorno, implica una reflexión con atención plena de nuestros sesgos cognitivos y mentales, para poder “ver” en medio del ruido mediático, aquellas rarezas, inconsistencias y contradicciones, que pueden ser de valor para los retos y requisitos de las personas.

Inteligencia, es esa habilidad de conocimiento, datos e ideas actualizadas, relevantes para el sector donde se mueve la empresa y el ecosistema del cual hace parte. La inteligencia no es un servicio para tener y contrastar información todo el tiempo, es una acción focalizada y estratégica que desarrolla y construye un cuerpo de saberes necesarios y suficientes para conocer y descubrir escenarios de forma anticipada, y así, establecer actividades que permitan a la empresa actuar con fundamento y no bajo juicios que no estén bien fundados.

Personalización, es la esencia de individualizar productos, servicios y comunicaciones con el fin de atender necesidades particulares y específicas de las personas en contexto. La personalización, es el proceso de construcción de la atención plena y genuina de la persona con el fin de encontrar aquello que hace sentido a sus expectativas y de esta forma elaborar una propuesta que le permita resolver una inquietud, o atender un reto que hace mucho tiempo no podía comprender.

Enfrentarse al incierto que implica moverse y mantenerse en medio del tsunami digital actual, demanda capacidades (patrones de aprendizaje), competencias (prácticas estándares) y posturas trascendentes (experiencia espiritual) que deben desarrollarse y configurarse de forma acelerada en cada individuo. Esto es, una declaración de apertura y reto personal que debe ser capitalizada para iniciar un viaje (TRIP) en medio de un mar de volatilidades y cambios inesperados, y así encontrar algunos archipiélagos de certezas, esos que son los “espacios en blanco” donde es posible hacer la diferencia.

El Editor

Referencia
Cooray, M. & Duus, R. (2019). TRIP Framework: Re-Thinking Organisational Competitiveness in Digital Spheres. European Business Review. Recuperado de: https://www.europeanbusinessreview.com/trip-framework-re-thinking-organisational-competitiveness-in-digital-spheres/

sábado, 20 de julio de 2019

Entre la luz y la oscuridad

Dos frases pronunciadas por dos personas de tiempos distintos, crean una vórtice de reflexión que busca comprender la esencia misma de lo que somos como humanos. La primera de Séneca: “Hay una gran diferencia entre un persona que elige no pecar y alguien que no sabe cómo hacerlo” y la otra de un director de investigaciones de la Agencia Nacional de Seguridad Norteamericana (ya fallecido), Richard Proto que afirmaba: “Las teorías de la seguridad provienen de las teorías de la inseguridad”.

Estas dos frases, establecen un marco de reflexión por el complemento que pocas veces utilizamos para descubrir y hacer evidentes nuestras cegueras cognitivas. Pensar por el complemento, es una invitación a caminar por la mente del contrario, como un espacio de diversión y análisis, para descubrir aquellos efectos no documentados que pueden surgir cuando hacemos evidente perspectivas que permanecen en las sombras, por la marcada postura mecanicista en la cual hemos sido formados.

De igual forma afirmaba Dérrida, “el objeto es por su complemento”. Es decir, un objeto no se puede descubrir o analizar en perspectiva, sino es por su cara oculta, por su relación de contraste, que es tan real, como el objeto mismo. Dicen que hemos escuchado muchas veces, el cuento de “caperucita roja y el lobo feroz” siempre en la persona de “caperucita”, pero no necesariamente en la voz del “lobo”. Cuando logramos entender y no negar nuestras propias limitaciones y zonas “oscuras”, podemos avanzar con mayor profundidad en el crecimiento personal y colectivo.

Recorrer las zonas de luz y oscuridad que tenemos como seres humanos, nos permite construir una visión del mundo más enriquecida. Esto es, diseñar y desarrollar propuestas que potencien las capacidades humanas, desde las especificaciones de las propiedades emergentes deseadas; un ejercicio que permite a los individuos reconocerse a así mismos como los facilitadores de sus propias transformaciones, de sus propios cambios, sin juzgarse ni acusarse de aquello que los avergüenza, buscando nuevas oportunidades que lo lleven a nuevas fronteras de conocimiento antes ignoradas.

Cuando contrastamos las zonas de luz y oscuridad que los seres humanos tenemos, hacemos un ejercicio donde revelamos las argucias y movimientos del adversario, para crecer en sabiduría y visión, no para imitarlo en su acción reprochable, sino para comprender mejor “porqué los atacantes adquieren frecuentemente la ventaja” y cómo éstos logran materializar sus acciones con el mínimo de esfuerzo y el máximo de beneficio. Hacer este ejercicio, nos permite no sólo construir barreras para demorar al agente agresor, sino visión sistémica para advertir la relaciones emergentes que podrán afectarte de forma efectiva en el futuro y prepararse para ello.

Cuando tu corazón se debate “entre el mal que no quieres hacer y el bien en el cual has sido creado”, estas en una zona de tensión interna y espiritual, que muchas veces fatiga tu fuerza interior, cuando tratas de superarla. Mira mas bien y estudia tus propias tendencias proclives, sin prevenciones o juzgamientos, para que, abiertos a la gracia sobrenatural, puedas iluminar esos puntos ciegos que persisten en tu mirada trascendente, y así concretar una experiencia generosa y abundante de la vida, para aquellos que se saben seres necesitados de la misericordia divina, y que son un proyecto humano en permanente evolución y construcción.

El Editor.

domingo, 14 de julio de 2019

Flexibilidad cognitiva: intentando nuevas respuestas

Si entendemos que el mundo en que vivimos no es estable por sí mismo, es decir, que constantemente esta en una dinámica de inestabilidad, es claro que nuestra capacidad para “navegar” en medio de estas “olas de cambios” debe estar fundada, no en conocimientos estables debidamente probados y verificados, sino en las diversas posibilidades de futuros, la producción de innovaciones, la capacidad de absorción de grandes perturbaciones, en últimas en la flexibilidad de nuestros saberes, para repensar la realidad, con el fin de responder y anticipar nuevos escenarios no previstos.

Los conocimientos aprendidos con el tiempo, son referentes claves que establecen el punto de partida de nuevas propuestas que evolucionan con el tiempo, para enfrentarse a contextos no lineales, donde es posible abrirse a nuevas posibilidades, donde los resultados no se pueden anticipar, sólo simular y probar, con el fin de advertir algunos patrones de comportamientos y así imaginar cómo será ese nuevo futuro probable y plausible. Es difícil abandonar la idea de causalidad cartesiana, aun sabiendo que muchos de los eventos en el mundo no obedecen a la dinámica mecanicista causa-efecto.

Considerando lo anterior, la dinámica de las relaciones entre los distintos componentes de la realidad, generan propiedades emergentes, que caracterizan y definen la manera como la sociedad se comporta. De acuerdo con Luengo González (2018), “las emergencias significan un cambio cualitativo, más que un mero incremento cuantitativo del sistema; esto
es, significan un cambio radical y no solo marginal”. Si esto es cierto, las comunidades manifiestan situaciones que se explican desde la evolución de sus relaciones, y la manera como han decidido organizarse, para armonizar sus propias contradicciones, su aciertos y desaciertos, como una forma natural de profundizar en su propia evolución.

Somos parte de un todo evolutivo, de un sistema complejo, que se opone al reduccionismo causal y a los determinismos estadísticos o probabilísticos (Luengo, 2018), que busca explorar relaciones emergentes y efectos de borde no documentados, para mantener un balance dinámico de restricción y amplificación, de momentos de desierto y encuentros de oasis, es decir, de la reconciliación y armonía de los contrarios, donde no es la lógica natural y cartesiana lo que da la razón, sino la oportunidad de pensar por fuera de los parámetros establecidos, para crear una realidad distinta y novedosa, fuera de los linderos y marcos configurados por intereses particulares.

Cuando eres capaz de crear tus propias historias y darles forma en el contexto de la realidad vigente, estas siendo protagonista de tus propios logros y abriendo posibilidades donde otros veían limitaciones. Tu carrera no es lo que otros quieren que sea, es una búsqueda permanente de sentido, de servicio a los otros, donde todo tu potencial se hace manifiesto y la vida se convierte en un diario reconocimiento de tus talentos. No has venido al mundo a ser una parte de una historia, has sido elegido para ser protagonista y agente de cambio, un elemento del sistema que reta sus supuestos y lo moviliza hacia zonas desconocidas donde una nueva realidad se escribe con tus iniciales.

Si el mundo no es una zona de estabilidad, ni de situaciones repetidas, ni de jerarquías de conocimiento, sino un escenario de posibilidades y retos, donde sólo aquellos que están dispuestos a abandonar la zona cómoda son lo que toman ventaja, tenemos la oportunidad de liberarnos de nuestra propia prisión del lenguaje y de los hábitos de pensamiento lineales, para intentar nuevas respuestas en la riqueza creativa y diversa del mundo real.

El Editor

Referencia
Luengo, E. (2018) Las vertientes de la complejidad. Pensamiento sistémico, ciencias de la complejidad, pensamiento complejo, paradigma ecológico y enfoques holistas. Guadalajara, México: ITESO. Recuperado de: https://rei.iteso.mx/handle/11117/5421

sábado, 29 de junio de 2019

El yo "actual" y el YO "futuro"


Vivimos en un mundo inestable e incierto, que es fruto de tres niveles de desconexión, según afirma Scharmer & Käufer (2015). Existe una desconexión entre el yo y la naturaleza, que lleva a las brechas ecológicas que tenemos en la actualidad. Otra entre el yo y los demás, que genera la profunda brecha social donde existen unos que no tienen y otros que cada vez tienen más; y finalmente una entre el yo “actual” y el YO “futuro” que representa el potencial de desarrollo que tenemos y debemos alcanzar.

Particularmente la última desconexión llama la atención, pues ésta se basa en los retos que debemos asumir, para mantenernos fuera de la zona cómoda y así explorar, más allá de lo que conocemos y caminar por senderos que jamás hemos recorrido, y así encontrar las nuevos archipiélagos de certezas, necesarios para seguir navegando en medio del mar de incertidumbres que propone la dinámica social, económica, política, tecnológica, legal y ecológica del mundo.

En la medida que nos podamos interrogar sobre aquello que no podemos ver, es decir, reconocer las cegueras cognitivas que nuestros saberes previos nos imponen, así como la inercia de las verdades aprendidas, podemos iluminar nuevos caminos, para dejar de criticar y reiterar las quejas del pasado, y salir de ese círculo vicioso que crea una espiral descendente que nos ancla en la parálisis; para construir una realidad emergente, que nos abra al conocimiento ecosistémico, donde no se reacciona contra lo que ha ocurrido, sino que se visualiza y crea un lugar común en el futuro, donde surge una espiral de conocimiento ascendente que hace realidad una visión comunitaria.

Para lograr superar esa desconexión entre el yo “actual” y el YO “futuro”, se hace necesario suspender el ejercicio actual de nuestras reflexiones, con mirada fresca y corazón abierto; luego redirigir nuestra atención a esos lugares poco comunes donde ocurren las cosas, para dejar ir el pasado y sus consecuencias, y así presenciar con consciencia plena lo que ocurre en el hoy y en el ahora. Seguidamente, conectar este ejercicio con nuestra motivación y fuerza interior, y así inclinarnos hacia ese futuro que se advierte en el horizonte, y dejarlo venir, para cristalizarlo desde el ejercicio de prototipos, simulaciones y escenarios, donde existe un propósito superior, que nos convoca y crea condiciones de posibilidad para todos los que participamos (Scharmer & Käufer, 2015).  

Cuando conectamos el ser y la materia, es posible descubrir con mayor claridad la vocación particular a la que hemos sido llamados, esa moción interior que disfruta lo que hace, goza con lo que descubre y vibra con lo que logra. Cuando el ser y la materia, están unidos y la mediación de lo sagrado y trascendente se alinea con esa conexión, se transforma la vida del hombre, la calidad de sus relaciones, de su pensamiento y por tanto, la calidad de los resultado del mañana. Se abren nuevos linderos de crecimiento y oportunidad, que están reservados para aquellos que han superado el miedo a lo incierto, y se han reinventado desde los retos de las perturbaciones del pasado, para dar paso a el futuro que quiere empezar.

Superar la desconexión entre el yo “actual” y el YO “futuro” es un ejercicio que nos invita como el Crucificado a decidirnos por el evangelio, dejarlo todo y liberarnos de todo el equipaje no esencial, para que el YO, con y mayúscula sea nuestra mejor posibilidad para prestar atención a las “grietas”, que son las aperturas y cambios inesperados, y así enfrentar y crear el futuro con mente abierta, corazón dispuesto y voluntad a toda prueba.

El Editor

Referencia
Scharmer, O. & Käufer, K. (2015). Liderar desde el futuro emergente. De los egosistemas a los ecosistemas económicos. Barcelona, España: Editorial Eleftheria.

domingo, 16 de junio de 2019

El error en dos perspectivas: persona y sistema

El error como calificación adversa o contraria a lo que un tercero evalúa como correcto y válido, ha venido haciendo carrera en las diferentes disciplinas científicas y en la práctica profesional. Quiénes se abrogan la capacidad de evaluar o establecer un comportamiento como “adecuado” o “inseguro”, saben que no poseen “El” marco conceptual necesario para dar su dictamen, pues todas las respuestas a los interrogantes, la misma ciencia nos dice, son temporales y parciales, y dependen de las condiciones de tiempo, modo y lugar en el cual se adelantan las observaciones y análisis.

De acuerdo con Reason (2000) un error es un reto que se puede ver desde dos perspectivas: desde la persona y desde el sistema. La perspectiva del error desde la persona ha tenido una tradición dominante. Afirma el autor, profesor de psicología en la Universidad de Manchester, que “culpar a los individuos es emocionalmente más satisfactorio que acusar a las empresas”. En esta vista, las personas son definidas como agentes capaces de escoger entre un comportamiento seguro y otro inseguro. Por tanto, si algo no sale como estaba planeado, es claro que un individuo será el responsable.

Cuando se usa la vista del error desde la persona, se asume que es posible aislar los actos inseguros de un individuo del contexto donde ocurren. Esto significaría desbordar el concepto, como quiera que es viable que las “mejores personas” puedan generar los peores eventos y por otro lado, lejos de ser una temática aleatoria, los infortunios tienden a manifestarse en patrones recurrentes. Es decir, en un conjunto de circunstancias semejantes, se pueden provocar situaciones no previstas, sin importar el tipo de personas que participen (Reason, 2000).

Ahora bien, la perspectiva del error desde el sistema, asumen que las personas son falibles y el error, es algo que es previsible. En este sentido, el error se asume como consecuencia y no como causa, por lo cual las explicaciones de aquello que no ha resultado como se esperaba, no se restringe a la proclividad inherente a la naturaleza humana, sino a los aspectos que lo rodean, es decir la condiciones donde los individuos trabajan y operan. En consecuencia, el énfasis de este enfoque se da en el sistema de defensas y controles disponible en la organización. Por tanto, cuando algo sale diferente a lo establecido, lo importante no es buscar culpables, sino comprender cómo y porqué fallaron los sistemas defensivos.

Cuando se entiende el error desde el sistema, se busca aumentar la confiabilidad del mismo. Es decir, frente a la variabilidad humana, el sistema desarrolla compensaciones y adaptaciones a los eventos cambiantes, de tal forma que es capaz de amortiguar sus efectos, absorbiendo los condiciones emergentes o adaptándose a la ruptura ocasionada protegiendo su desempeño (Reason, 2000). En consecuencia, el error en esta vista, demanda a la organización anticipar los peores escenarios y prepararse para actuar de forma resiliente en todos los niveles de la empresa.

En consecuencia, una persona o empresa resiliente debe contar con las siguientes propiedades o características:
  • Capacidad de amortiguación: el tamaño o tipos de interrupciones que el sistema puede absorber o se adaptan sin rupturas fundamentales en el rendimiento;
  • Flexibilidad: la capacidad del sistema para reestructurarse en respuesta a cambios externos o presiones;
  • Umbrales de operación: la cercanía del funcionamiento actual del sistema en relación con sus márgenes de operación;
  • Tolerancia: el sistema se degrada con sutileza a medida que aumenta la tensión/presión, o colapsa rápidamente cuando la presión excede la capacidad de adaptación (Woods, Dekker, Cook, Johannesen, & Sarter, 2010, p.93);
  • Capacidad de pronóstico (*): desarrollo de un patrón de aprendizaje/desaprendizaje del sistema para anticipar situaciones adversas que puedan afectar su funcionamiento, fuera de los umbrales de operación.

Así las cosas, el error, como visualizador de puntos ciegos y ventanas de aprendizaje, permite tanto a organizaciones como seres humanos, reinventarse y repensarse, con el fin de adaptarse a los eventos inciertos, motivando la imaginación y el análisis de las lecciones aprendidas, para visualizar escenarios novedosos; en lugar de aislar las causas de las fallas asegurando las acciones locales, y más bien, comprender de forma sistémica lo que ha ocurrido y procurar acciones estructurales que aumenten la confiabilidad y resiliencia de la empresa y de su propia vida.

(*) Esta característica no está incluida en las reflexiones de Woods, Dekker, Cook, Johannesen & Sarter, 2010.

Referencias
Reason, J. (2000) Human error: models and management. British Medical Journal. 320, 768-770.
Woods, D., Dekker, S., Cook, R., Johannesen, L. & Sarter, N. (2010) Behind human error. Second Edition. Farnham, Surrey. England: Ashgate Publishing Limited 

domingo, 9 de junio de 2019

Cinco (5) lecciones hacer la diferencia


Revisando un breve documento sobre las lecciones aprendidas de los graduando del MBA de la Universidad de Harvard en 2019, llama la atención algunas de ellas, que pueden darnos algunas ideas para continuar avanzando y desarrollando capacidades personales para concretar nuestros proyectos y retos en la vida.

Vulnerabilidad y entrega. Esta primera lección aprendida nos habla de lo que en otras ocasiones se ha conversado. Ser vulnerable no significa debilidad, sino capacidad de reconocimiento propio de las limitaciones, y las exigencias que tenemos para retarnos hacia adelante. La entrega, es dar todo nuestro esfuerzo y dedicación a todo aquello que se nos encomienda. Vulnerabilidad y entrega son los sellos de una persona que sabe que es un ser en permanente construcción y que sólo en el ejercicio del servicio a los otros puede hacer la diferencia.

Sentido de comunidad e impacto global. Estos dos elementos, plantean una reflexión asociada a crecer y construir en conjunto. Reconocer que no lo sabemos todo y que con otros es posible ver aspectos distintos de la realidad, es una enseñanza que potencia ideas y propuestas para lograr cambios que transformen vidas. El impacto global, viene como consecuencia de la construcción conjunta. Las tecnologías de información han habilitado un espacio de conversación y reconocimiento donde cualquiera puede ser parte de una iniciativa e iniciar una transformación desde cualquier parte del mundo.

Liderazgo desinteresado. Es una lección que invita a inspirar a otros. Es un ejercicio de coherencia personal, exigencia profesional y visión de futuro, que permite al individuo comprender en contexto cómo puede hacer la diferencia, y al mismo tiempo, servir de ejemplo para otros, para que salga de su zona cómoda y movilicen sus talentos para que transformen sus propias vidas. El liderazgo desinteresado, demanda una postura concreta y seria ante la vida, y al mismo tiempo, espacios para compartir y motivar a otros para luchen por sus propios ideales y le den sentido a la vocación con la que ha venido a servir.

Amor propio. Es una lección que invita a los nuevos graduandos a conocerse a sí mismos, valorar lo que son, y saber que son seres privilegiados que están al servicio de otros. El amor propio no es un amor narcisista, que se ve a sí mismo como referente, sino que es un ejercicio de reconocimiento del otro, que vive y se desarrolla junto a mí, y para quien yo no indiferente, ni él para mí. El amor propio, es la energía que fluye desde el interior del individuo para concretar su experiencia de vida, en el ejercicio de reconocer al otro, como verdadero otro, donde las diferencias suman y no dividen.

Seguir los sueños. Los sueños son uno de los motivadores más importantes de las personas. Una persona sin sueños, es un ser sin esperanzas. Mientras los sueños permanezcan en la vida de los seres humanos, siempre habrá posibilidades para transformar y cambiar. En lectura de la doctrina de la iglesia católica, los sueños son las mociones del espíritu divino que movilizan al hombre para concretar la obra del Creador en la Tierra. Esa fuerza que rompe con la inercia del hombre para salir de sí, anunciar la buena nueva al mundo y dar todo de sí para hacer que las cosas pasen.

Estas cinco lecciones de los graduandos de Harvard 2019, si bien no son ajenas a nuestra realidad particular, si nos recuerdan una vez más el compromiso que hemos asumido para hacer la diferencia, y sobremanera, la dinámica permanente de cambio que debemos asumir y aprovechar, para continuar retando nuestros saberes previos, reinventando la práctica de nuestra disciplina y renovando la caja de herramientas; desde donde podemos seguir descubriendo la realidad visible a los ojos humanos y experimentando aquella, que vive en el referente sagrado y trascendente que orienta nuestra vida.

El Editor

Referencia:
Harvard Business School- HBS (2019) 9 lessons from the class of 2019. Recuperado de: https://www.hbs.edu/mba/blog/post/9-lessons-from-the-class-of-2019