domingo, 2 de diciembre de 2018

El misterio

La existencia del misterio divide la opinión tanto de científicos como de las personas del común. El misterio es una sensación y percepción que aparece en el entorno, luego de no poder explicar o reconocer aquello que nuestro entendimiento puede delinear o encuadrar dentro de un aspecto conocido o referenciado. En consecuencia, aquello que no logramos entender se convierte en un “misterio”, que bien puede ser usado para crear “superstición” o generar un “halo” de magia o confusión que puede ser aprovechado a favor o en contra de una comunidad.

Lo mágico y misterioso ha sido una constante en la humanidad, desde tiempo inmemoriales. Las culturas indígenas son y han sido las más pródigas en la creación de mitos y misterios alrededor de aquello que no logran explicar, pero de lo cual logran beneficios. Pues, no existe deidad creada, que no sólo ofrezca protección sino bienestar y grandes manifestaciones de grandeza y poder, con lo cual sus creyentes reiteran su fidelidad y adherencia sin mayores reparos.

Lo mágico en la cultura actual es sinónimo de sorpresa, acciones inesperadas y cambio de paradigma, que permite preguntar a la audiencia “¿y cómo hizo eso?”. La esencia de una ilusión se construye sobre la base de inciertos e información inconsistente, que construye una realidad que es percibida como real, aún esta no lo sea. Se detalla de tal forma que la figura o proyección que se crea responde a ese imaginario compartido que tienen las personas de realidad y las referencias faltantes, el cerebro humano los termina de completar para que haga sentido dentro de los cánones que se esperan de esa realidad compartida.

El misterio es la estrategia de muchas personas para potenciar sus habilidades con el fin de cautivar a muchos con sensaciones y expresiones, que son poco conocidas o estudiadas. Cuando carecemos de información y no “preguntamos más allá” de lo que ocurre, es cuando se confirma que estamos en presencia de una posible manipulación, muchas veces no intencional, pero generalmente muy bien elaborada que nos hace sentido en las reflexiones personales que tenemos a la fecha sobre esa temática.

La próxima natividad, no es un misterio, no es una ilusión, ni una expresión mágica u oculta a los ojos de los humanos. Es una contexto evidente que se manifiesta en tres figuras conectadas por un mismo eje central: el amor, la transcendencia, la fe, la unidad y la familia, que revela su mejor expresión en el otro, como verdadero otro. No hay definiciones o agendas ocultas en ese portal, sólo la realidad concreta del frío, del incierto y de la noche que todos los hombres caminamos, con la esperanza de que la luz salga a nuestro encuentro y nos regale un brillo de sabiduría, una manta de alegría y un vaso de generosidad.

Vive esta próxima navidad sin visos mágicos, o ilusionismo o celebraciones pomposas. Vívela como la esencia de la fuerza de un DIOS (cualquiera sea la imagen que tengas) que te llama para ser parte de un plan donde tus dones y talentos son parte de la estrategia que Él tiene para hacer que las cosas pasen. Si quieres ser sus manos, su mente y sus pensamientos allí en cada momento de la vida, deja que la fe, la esperanza y el amor hagan hagan presencia viva en tu corazón, para que sean la luz y la levadura que fermente los sueños y los retos de todos los hombres en el mundo.

El Editor.

domingo, 18 de noviembre de 2018

Creatividad: Descubrimiento de limitaciones

Afirma el Profesor Raúl Espejo (2018) en su más reciente publicación: “La creatividad puede interpretarse como un descubrimiento de las limitaciones”, una frase que propone una reflexión interesante sobre ser creativo, una invitación a revelar las opciones y oportunidades que se advierten en medio de las restricciones que se pueden advertir en la vida.

Muchas veces tenemos en la vida situaciones que nos generan opacidades y vistas parciales que nublan nuestro entendimiento, momentos que limitan nuestra capacidad de respuesta, en medio de situaciones inesperadas. En este contexto, la creatividad surge como la respuesta incierta sobre las restricciones que tenemos en la mente, creando inestabilidad en nuestra razón y abriendo posibilidades donde otros ven solo restricciones.

La creatividad es esa fuerza inestable que vive en nuestro interior, que espera el momento preciso para dar cuenta de la situación incierta, así proponerte ideas y acciones que quiebren y enfrenten el status quo. Las limitaciones no deben disminuir la fuerza de tus sueños, sino animar la esencia de tu ser interior, del pensamiento original que estará listo para superar los escenarios contrarios que puedas tener.

Si la creatividad como afirma el académico Espejo, es descubrir la limitaciones, debemos entrenar nuestra mirada para romper con aquellos lentes que no dejan penetrar la esencia de la realidad. Es un esfuerzo sostenido que nos permite incomodarnos con aquello que sabemos, para emprender un viaje a un país desconocido, donde sólo es posible explorar, conocer, aprender y crear, y donde el error, es un invitado permanente que habilita el pensamiento disruptivo.

Cuando somos capaces de reconocer las restricciones del entorno y nuestras propias cegueras cognitivas, podemos abrirnos para evolucionar y aumentar nuestra adaptabilidad a las situaciones complejas y establecer un nuevo parámetro de acción, donde podemos capturar nuevas ideas, nuevas reflexiones y conectar aquellos puntos que inicialmente parecían no relacionados. Esto es, configurar una nueva realidad que inaugura una lección novedosa e inédita que nos sorprende y nos anima a explorarla.

Si entendemos que las situaciones sociales responden a dinámicas no lineales, donde existen disparadores no identificables y reacciones emergentes no previsibles, entonces anticipar en una realidad de conflictos y retos sociales, es desarrollar una capacidad de respuesta motivada desde la creatividad, para ver contradicciones, rarezas e inestabilidades como un marco de relaciones sistémicas que muestra cómo se autoorganiza la dinámica de una comunidad.

Ser creativo implica persistir, insistir y nunca desistir. Una postura que demanda una profunda conexión espiritual, una actitud resiliente frente a la adversidad y sobremanera una lectura positiva y siempre generosa de la divinidad. Nunca olvides que las restricciones son los retos que debemos superar, esos que nos preparan para alcanzar el siguiente nivel en nuestra evolución; esas lecciones que debemos aprender para “ser más” y “saber más”.

El Editor

Referencia
Espejo, R. (2018) In anticipation of black swans. En Barile, S. et al. (eds) (2018) Social dynamics in a systems perspective. Cham, Switzerland: Springer Verlag. 121-135

domingo, 11 de noviembre de 2018

Pensar lo impensable

Pensar lo impensable, es recrear la mente en el escenario de las posibilidades, para “ver” aquello que se encuentra restringido por los paradigmas vigentes que se tienen. Cuando DIOS pensó el hombre, rompió todos los esquemas para darle vida a una creatura, que siendo imagen y semejanza suya pudiera ser la extensión de su obra en la tierra.

El hombre tiene la capacidad en sí mismo de pensar y pensarse, desde realidades insospechadas, como una forma de encontrar espacios de reflexión que lo mantengan alerta y atento a los cambios y retos que el entorno le provee para llevarlo al siguiente nivel de evolución. Pensar lo impensable, es dar un paso en el incierto, para explorar y experimentar aquello que aún no ocurre y que es posible anticipar. Negarse a hacerlo, es vivir una vida correctiva, poco recomendable y saludable para el hombre moderno.

DIOS en su infinita bondad, siempre abierto y generoso con su creatura, le proporciona medios y contextos para que abra su mente y corazón, con el fin de encontrarse con sorpresas que lo lleven a pensar nuevamente sobre el presente y darle la oportunidad de crear el futuro. Pensar lo impensable, desde la omnipotencia del Creador, es arriesgarse a ver el mundo desde el corazón humano y romper las barreras mentales, que atan al hombre con su conexión terrena, para recuperar su habilidad y conectividad con la fuente divina: la oración.

Esperar hoy que un sistema humano, altamente interconectado, funcione como se espera, es caer en la ingenuidad que este es predecible y analizable, siempre que las relaciones o conexiones no cambien. Liderar desde lo incierto e inestable, es una apuesta por encontrar en la volatilidad del entorno, el camino para decidir sobre la ruta a tomar y tratar de tomar una posición anticipada sobre aspectos inéditos de una realidad antes de que ocurra. Pensar lo impensable, en la dinámica de los humanos, es caminar en el futuro desde las imprecisiones y fallas del presente con el fin aprender rápidamente de las tendencias que son débiles, contradictorias y raras en un marco vigente de comprensión.

DIOS cuando crea al hombre, cree firmemente en las capacidades que este nuevo ser va a fundar y desarrollar. Conoce su entereza, su decisión y resiliencia para enfrentar aquellos momentos contradicción, así como su necesidad de acompañamiento y consejo, que le permita hacer un trabajo, que de justa recompensa y glorificación a su Padre. Pensar lo impensable, es concentrarse en cómo poner al servicio los dones y habilidades humanas, para ayudar a otros a encontrar los caminos de DIOS.

Pensar lo impensable, es el nuevo imperativo de los líderes humanos y la declaración abierta de un DIOS de posibilidades y no de probabilidades. Es decretar en la acción individual, el sello de la excelencia, que no tiene miedo de la crítica y sus contradictores por proponer aquello que no existe. Sus temores no tienen que ver con los “atemorizantes” conceptos y apreciaciones los hombres, sino con la exigencia de su DIOS para dar lo mejor de sí en todas sus actividades y así participar de la comunión permanente de la gracia que todo lo puede.

Nunca piense que el mundo es un lugar acabado, donde no hay opción para renacer, pues son muchas las razones que el Divino Creador ha escondido en lo cotidiano, como ruta de seguimiento y construcción interior, para aquellos que no tienen reparos en lanzarse a rasgar el velo de la realidad y encontrar las pistas divinas que lo conduzcan a convertirse en el sueño pensado de DIOS: un hombre que no se conforma con lo que ha alcanzado y se resiste a la inercia de los que nunca lo han intentado.

El Editor

domingo, 4 de noviembre de 2018

Redefinir, reinventar y anticipar


Si hay tres palabras que actualmente se usan en el contexto empresarial (y posiblemente en el desarrollo personal) son redefinir, reinventar y anticipar. Estas tres palabras establecen el marco general de actuación de las organizaciones que quieren identificar posiciones estratégicas en sus segmentos de mercado, o incluso, en otros que no son referentes para sus actividades actuales.

Redefinir, siguiendo a Burrus (2017, 66-67) es “ver las cosas con otra luz o contexto distinto”, es abrir la mente y cambiar los lentes con los que se ve la realidad, para comprender aquello que se conoce, de forma diferente, con otra perspectiva, que permite revelar aspectos inéditos de lo que se ve. Redefinir, es una ejercicio para establecer nuevos rumbos y horizontes, los cuales se abren cuando es posible distinguir y entender la realidad superando las cegueras cognitivas que los marcos de comprensión actuales imponen.

De otra parte, reinventar, Burrus (idem) la entiende como volver a fundar la realidad, transformarla desde nuevos paradigmas vigentes, lo que permite encontrar formas diferentes de hacer las cosas y continuar aprendiendo, en medio de la incertidumbre y la inestabilidad que implica hacer algo nuevo y tratar de consolidarlo. Reinventar, equivale a cambiar la lectura de la realidad, a enfrentar al status quo, con el fin de encontrar espacios de creatividad e innovación que entran en conflicto con las propias reflexiones prácticas y académicas.

Anticipar, es poner los reflectores sobre la realidad y establecer las tendencias emergentes. Esto es, encontrar las limitaciones actuales, para establecer las capacidades que se requieren para comprender y materializar mejor los diferentes escenarios del futuro. Es una capacidad que implica entender los eventos no conectados e inestabilidades del entorno, para darle forma en nuevos retos, con el fin de animar la imaginación, la mente intuitiva y las reflexiones científicas para darle vida a un escenario antes que ocurra.

Estas tres palabras tienen en su fundamento la exigencia de fallar y aprender rápido. Una experiencia de aprendizaje que le permite a la mente humana encontrar nuevas forma de conocer y explicar el mundo en donde vive. Fallar rápido es liberar la mente y el corazón de la frustración como sentimiento adverso, y transformarlo como poderoso motivador, que te permite avanzar y estar más cerca de aquello que se quiere alcanzar. Esto supone, encontrarse con el aprendizaje, ese momento donde lo que se sabía conocido, es sorprendido por aquello que se descubre.

Cada ser humano tiene la capacidad de redefinir, reinventar y anticipar, pues tiene en la esencia de su ser el espíritu del conquistador, del corazón inquieto, de la pregunta sin respuesta, que mantiene la fuerza de la transformación siempre activa, siempre nueva, siempre encendida. Esto se traduce, en una fuerza espiritual que restaura la luz del mundo y la sal de la tierra, un mandato divino para explorar las fronteras de lo conocido, degustar los sabores del aprendizaje y lanzarse a transformar la realidad desde una lectura personal que incomoda y confronta las verdades fundadas por otros.

El Editor.

Referencia
Burrus, D. (2017) The Anticipatory Organization. Turn disruption and change into opportunity and advantage. Austin, Texas. USA: Greenleaf Book Group Press.

sábado, 20 de octubre de 2018

El poder de la palabra


El poder de la palabra, muchas veces subestimado, es una fuerza natural que el hombre ha recibido como regalo de la divinidad. Cada palabra contiene y expresa la fuerza de la naturaleza y de la esencia misma del Creador. Cuando DIOS le dio al hombre el “poder” de nombrar las cosas, le compartió el poder de “crear”, de hacer visible y materializar algo en el mundo. Cada vez que nombramos cosas, hacemos distinciones en el mundo, estamos dando “vida” a algo en el universo.

Las palabras son fuerza y vida, son expresiones del aliento de un DIOS vivo, que se mueve entre nuestras declaraciones, acciones y definiciones. Un don divino e inexplicable que abre o cierra posibilidades, un acto generoso de la acción divina, que le permite al hombre dibujar sobre un lienzo en blanco y restaurar aquello que estaba perdido, encontrar eso que esta oculto y revelar eso que estaba encubierto.

Nunca pienses que tu deseos o declaraciones son palabras en vano, o expresiones caprichosas del corazón del hombre, son la apuesta generosa de DIOS en nuestra vida, para quienes de forma abierta y dócil, son capaces de leer y apropiar las inspiraciones de la divinidad. Un acto de amor que se nutre de la ductilidad del alma humana y la potencia y poder de la acción divina. Una palabra puede cambiarlo todo en un momento donde todo parece oscuridad y limitación.

Cuando hables, piensa en aquello que vas a decir, pues estará activando en el universo la fuerza que transforma el mundo y te reinventa como persona. Una palabra de apertura y generosidad, desata las bendiciones y gracias para aquel que las pronuncia, una expresión de gratitud que sólo se concede a aquellos que han entendido que dar en más poderoso que recibir.

Recuerda que cuando estás en oración, tu palabra es el canal que abre las puertas de la eternidad, que cautivan el corazón del eterno; esa puerta misteriosa que esta oculta para los arrogantes y descuidados,  y permanentemente abierta para los humildes y cuidadosos. Es por esto que la oración tiene el poder de cautivar y canalizar la fuerza de DIOS. Cuanto más íntima y generosa, más fuerte y fascinante sus resultados.

La palabra es la fuente de una experiencia personal que establece un marco de referencia entre lo humano y lo divino. Mientras lo sobrenatural espera todo el tiempo revelarse en el entorno natural, lo natural divaga en sus caminos para conectarse con lo sobrenatural. Lo que nos atrae a lo sobrenatural, no es nuestra vida natural, es la vocación orante que encuentra nuevas razones para salir de la zona cómoda y romper con la rutina de lo conocido y explorado.

Si encuentras en tus palabras y tus deseos, los mejores motivadores para avanzar hasta donde nadie jamás ha ido, sabrás que estarás quebrando las ataduras de tus “excusas”, destruyendo la comodidad de tus saberes y liberándote de tus cegueras cognitiva, tres procesos que caminan en la presencia de un DIOS sobrenatural que logra transformaciones imposibles, desde la generosidad y limitaciones de un ser contingente y posible: el hombre.

El Editor

sábado, 13 de octubre de 2018

Lo que deseas, te busca


“Lo que deseas estructura tu tiempo y las actividades a que te dedicas. Lo que deseas no lo ves todavía, pero te preparas para acogerlo …” (Fernández-Matos, 2013, p.147), palabras que definen la manera como le damos sentido a nuestra vida, como movilizamos nuestros intereses, como enfrentamos los momentos de verdad en nuestra existencia.

Nada más motivador que visualizar aquello que deseamos, pues en la medida que lo tenemos presente y nos conectamos con eso que queremos, se abren nuevas posibilidades para que se haga realidad. Bien decía San Agustín, “si piensa que lo que te van a dar es abundante, ensancharás al máximo tu bolsa para que quepa más” (idem). Una declaración mental y vocal que abre y descubre el poder de tu petición y sobremanera el de tu deseo.

Cuando el hombre no vive dividido entre el tener y el poseer, sino que encuentra en su propia debilidad la fuerza para continuar avanzando, todo su haber y saber se ensancha para dar pasos agigantados, que superando el temor de su propia limitación, descubre el potencial de su vida para entrar en el misterio de DIOS, donde todo es posible para el que cree y se abandona en las manos de aquel “que nadie ha visto” pero que se experimenta en cada momento.

En cada paso que se da, se ensancha el deseo y la visión se hace más clara, lo que permite ser más comprensivo y tolerante con aquellos que tienen otros modos de creer, con aquellos que no comparten su sueño. En este ejercicio de generosidad, el hombre entra en un diálogo interior, con ese interrogante que lo persigue en su corazón y que no lo deja descansar, como ese llamado incesante de la divinidad que lo invita a abrirse a aquello que no conoce y lo reta en sus saberes previos.

“Escalar el monte de la “dichosa ventura” exige dejar atrás el yo y atreverse a viajar a confines que se adentran en noches oscuras” (Fernández-Matos, 2013, p.150), una aventura que te demanda caminar por senderos desconocidos, para llegar al sitio que aún desconoces. Nada en la vida se construye desde las certezas. Todo es una apuesta de confianza, virtud y oración que permite al hombre dar respuesta a su propia pregunta, olvidando los reconocimientos de otros, para encontrarse con los retos que dan cuenta de su propio potencial.

Cuando el hombre se abandona a la esencia de su propia capacidad y poder, se condena desde su propia arrogancia. Por tanto, es necesario ser parte de una estirpe bienaventurada que experimenta al Creador en todo lo que ve y encuentra en su camino, pues desde allí es capaz de reconocer su propios inciertos, como la “orilla del DIOS”, para entrar en los confines de la realidad y aceptar la invitación de la trascendencia a dar pasos de gigantes, con voluntad inquebrantable y humildad en el corazón.

Por tanto, “el hombre verdaderamente humano se atreve a orar en los “confines del no saber”, y en ellos acaba por conocer que DIOS es su orilla más allá de sí mismo …” (Fernández-Matos, 2013, p.155), una respuesta que abre grietas en las murallas en los límites del hombre, para revelar la luz que vive en su interior como cirio encendido, que aún quejándose de lo que le ocurre en la realidad, es capaz de aventurarse a conseguir aquello que imposible para el hombre y posible para DIOS.

El Editor

Referencia
Fernández-Matos, J. M. (2013) Confines del hombre …¿orilla de DIOS? Cantabria, España: Sal Terrae.

domingo, 30 de septiembre de 2018

Talento rebelde


“Romper con las reglas” es una demanda que muchas organizaciones tienen ahora como mantra para desarrollar sus actividades. “Romper con las reglas” es una respuesta natural contra lo establecido, contra lo que se sabe y contra la zona cómoda. “Romper con las reglas” es un llamado a renacer y reinventar aquello que consideramos concluido e inventado.

Esta nueva frase tiene en su interior, una invitación de fondo para reconocer nuestras cegueras cognitivas, sociales, profesionales y espirituales, que permite que aquello que está anquilosado, caduco y poseído por la herrumbre, sea activado nuevamente para ponerse a tono con los tiempos actuales. En este sentido, como afirma Maturana (2002, p.33), “el respeto por sí mismo no constituye en la diferencia con el otro, sino en la aceptación de la propia legitimidad”.

Romper con las reglas, es lo que hizo un hombre nacido en Nazareth, que superando las costumbres de su tiempo, renueva la esencia de un mensaje que invita a concretar una postura “rebelde”, que no atropella y desplaza a los otros, sino que los convoca para que se abran a una realidad que incluye, acoge y descubre la esencia misma de cada persona.

De acuerdo con Gino (2018), son características del talento rebelde, las que se mencionan a continuación, las cuales plantean esa ruta que está más allá de nuestra vista cómoda y nos demuestra la grandeza y generosidad de un DIOS que vive en cada uno de nosotros. Las características son:
  • Novedad: en busca del desafío y de lo nuevo,
  • Curiosidad: preguntar todo el tiempo "por qué",
  • Perspectiva: ampliar su visión del mundo y verlo como lo ven los demás,
  • Diversidad: tendencia a desafiar los roles sociales predeterminados y a llegar a aquellos que pueden parecer diferentes,
  • Autenticidad: permanecer abierto y vulnerable para conectarse con los demás y aprender de ellos.

Figura 1 Características del talento rebelde (Elaboración propia, basado en Gino, 2018)

Comprender que estamos llamados a materializar un “talento rebelde”, es comprender el llamado de la divinidad, para ver de forma distinta nuestra realidad; preguntarnos todo el tiempo sobre cómo hacer las cosas nuevas; descubrir la visión amplia de la vida desde los ojos de los otros; encontrar en la diferencia una razón más para incluir y reconocer al otro; y finalmente experimentarse vulnerable, como la forma de vida que nos mantiene conectados con “el no saber” y abrirnos como buenos discípulos a aprender/desaprender del propio “maestro”.

No somos accidentes en el mundo. No somos efectos de una realidad contingente. Somos seres privilegiados y creados por el “talento rebelde” de un DIOS trascendente (cualquiera que sea tu imagen de él), que nunca deja de atender y escuchar a su creatura. De una fuerza indomable de la gracia y de bendición, que no es obra de un mundo temporal y decadente, sino de una promesa sobrenatural, siempre viva y poderosa, que ha legado en cada uno de nosotros la semilla de su generosidad, para germine en dones y luces que den testimonio de su amor sin límites.

El Editor

Referencias
Gino, F. (2018) Rebel talent. Why it pays to break the rules at work and in life. New York, NY. USA: Harper Collins Publishers.  
Maturana, H. (2002) Formación humana y capacitación. Santiago, Chile: Dolmen Ediciones – Oceano.