sábado, 2 de noviembre de 2019

Políticamente correctos

Muchas veces hemos escuchado un par de frases que están asociadas con situaciones de tensión o contraste: “hay que ser políticamente correctos” y “hay que ser diplomáticos”. Estas dos frases hablan del ejercicio de la mesura, la negociación, del buen acuerdo y en particular, de mantener unas relaciones armónicas y de no agresión entre las partes.

Cuando se habla de diplomacia la literatura nos remite a la Convención de Viena de 1961, que en su artículo 3 establece las funciones de una misión diplomática. Las funciones establecidas son: representación, observación e información, negociación, protección y asesoramiento (Jara, 1989).

La representación implica participación en reuniones o actos oficiales en nombre de quien ha sido encomendado. Esta presencia no solamente será administrativa, sino política pues estará atento a participar de decisiones colectivas para las cuales ha sido autorizado, comprometiendo la responsabilidad de aquel a quien representa. La representación es una presencia real que manifiesta un interés particular de una parte, que vincula la esencia misma de todos aquellos que hacen parte de su mandato asociado con su delegación (Calduch, 1993).

La observación tiene por objeto informarse de forma adecuada, para lo cual requiere contar con fuentes de información ciertas, generalmente provistas por las autoridades formales o por medios o personalidades de probada confiabilidad y respeto en el entorno donde se encuentra. La observación es un apoyo fundamental para el reconocimiento del terreno donde va a operar la misión diplomática y por lo tanto deberá consultar fuentes abiertas, que están alcance de todos, como fuentes privadas, preguntando de forma sutil y moderada, sobre aspectos que son de interés para los objetivos de la diplomacia (Jara, 1989).

La negociación es una habilidad que todo buen diplomático debe desarrollar. Es habilitar un espacio de conversación para intercambiar ideas, reconocer los puntos de vista de las partes y establecer un contexto de conciliación o comprensión que lleve a una disminución de las tensiones que se pudiesen tener por temas que pueden ser difíciles de tratar y moderar. Los resultados de la negociación deben traducirse en acuerdos y planteamientos bilaterales o multilaterales que sumen a la distensión de las posiciones de los participantes por un bien superior a todos los que hacen parte del diálogo (Calduch, 1993; Jara, 1989).

La protección es la función que va unida a la representación. Facilita el ejercicio de derechos o la gestión de actuaciones jurídico-administrativas ante las autoridades de la contraparte. Es la acción decidida de una parte que demanda cuidado y salvaguarda de derechos y condiciones de quiénes representa, comoquiera que, en los acuerdos previos y reconocimientos de cada parte, se hacen efectivas, vinculantes y recíprocas las condiciones de cuidado de los miembros de la representación diplomática (Jara, 1989).

El asesoramiento está directamente ligado a la función de observación e información. Cuanta más y mejor información se tenga respecto del sitio de la operación de la misión diplomática, mejor será la orientación que se puede dar a aquel a quien se representa. Los reportes que se generan del servicio diplomático ofrecen una visión complementaria de la situación del contexto y establecen pautas para el desarrollo de las acciones locales y así fortalecer las relaciones con las autoridades del territorio donde se encuentra (Jara, 1989).

Así las cosas, “ser diplomáticos o políticamente correctos”, implica un ejercicio de reconocimiento, recolección y análisis de información para crear una ventaja relacional sutil y discreta, de tal forma que, al generarse tensiones y situaciones al margen de las agendas públicas, sea posible mantener una visión real de las pretensiones e intereses de la contraparte. De esta manera, se consolida una marca personal e institucional que reduce tensiones, asegura la postura que representa y conecta las realidades de los otros negociadores a favor de un bien común y general.

El Editor

Referencias
Calduch, R. (1993). Dinámica de la Sociedad Internacional. Madrid, España: Editorial CEURA. Cap.17. Recuperado de: https://www.ucm.es/data/cont/media/www/pag-55160/lib2cap7.pdf
Jara, E. (1989) La función diplomática. Documento de trabajo No.5. CEPAL. Santiago, Chile: PNUD-CEPAL. Recuperado de: https://repositorio.cepal.org/bitstream/handle/11362/29597/S3272J37_es.pdf

domingo, 20 de octubre de 2019

Realidad: Una visión de mapas imperfectos


Con el aumento del volumen de información que llegan desde diferentes fuentes y lugares, es complicado poder estar atento a las señales y distinciones que empiezan a afectar todo aquello que las personas hacen y proyectan en el mediano y largo plazo. La “infoxificación” como la define el académico Alfons Cornella es “es el exceso de información. Es, pues, lo mismo que el information overload. Es estar siempre «on», recibir centenares de informaciones cada día, a las que no puedes dedicar tiempo. Es no poder profundizar en nada, y saltar de una cosa a la otra” (Cornella, 2013).

Desarrollar la concentración en un mundo de diversidad y oferta creciente, establece un reto clave para aquellos que quieren concretar acciones estratégicas en un mar de incertidumbres y de eventos interconectados, donde todo es posible, y donde es mandatorio estar vigilante. Esto es, detectar, explorar e interpretar las señales débiles, que aparecen en el horizonte y aquellas que se manifiestan al interior de las organizaciones (Day & Schoemaker, 2019).

Para lograr lo anterior, es necesarios “curar” con cuidado la información disponible para hacer un trabajo de revisión, análisis y confiabilidad, que permita distinguir lo que es importante, del posible ruido que hay en medio de las inestabilidades que se manifiestan de formas inesperadas. Es claro, que no es posible predecir el futuro, pero el reto si es poder danzar con él, es decir, poder usar una tabla de surf (simulaciones, prototipos y escenarios) y explorar diferentes olas para establecer las nuevas fronteras donde aun no hay definiciones ni reglas impuestas por otros (Consejo Nacional de Innovación para la competitividad, 2013).

En este ejercicio se pueden advertir algunas situaciones, descritas a continuación, que revelan algunos archipiélagos de certezas identificados hasta el momento y establecer un marco de acción en donde iniciar la creación de “relaciones posibles” que abren la puerta a la tensión inherente entre cambiar y conservar (Calvo, 2017):
  • Situación 1 – Las plataformas digitales ayudarán a revelar nuevos jugadores globales en formas inesperadas,
  • Situación 2Los límites de los mercados son cada vez más borrosos y se disuelven de forma acelerada,
  • Situación 3Están emergiendo ecosistemas complejos en diferentes sectores con diferentes jugadores,
  • Situación 4El ritmo del cambio se está acelerando (Day & Schoemaker, 2019, p.7).
  • Situación 5Aumento de la necesidad aprender/desaprender ágilmente en las empresas: el error como condición necesaria para habilitar el aprendizaje (Flaum & Winkler, 2015; Calvo, 2017).

Esta situaciones establecen un escenario inestable e incierto, que implica “superar la primacía de las relaciones de causa y efecto como marco explicativo” (Calvo, 2017, p.73) y abrir las fronteras al pensamiento sistémico y complejo, donde las causalidades se multiplican y entrelazan de manera imprevisibles. Lo anterior, hace evidente la necesidad de una alfabetización sistémica (Booth, s.f.), como fundamento para "disoñar" (diseñar y soñar) (Calvo, 2016) propuestas alternativas y novedosas que no teman a la equivocación ni a la ignorancia.

Así las cosas, es fundamental repensar la manera como entendemos la realidad, para que al sortear la necesidad de certezas y relaciones conocidas, se diseñen espacios para abrazar “la diversidad, la complejidad, la emergencia y la autoorganización” (Calvo, 2017, p.77) en medio de un territorio inestable e incierto, donde sin temores y de forma psicológicamente segura, sea posible todo el tiempo actualizar los mapas imperfectos de la realidad.

Referencias
Booth, L. (s.f.) Food systems, climate systems, laundry systems: the time for systems literacy is now! The systems thinker. Recuperado de: https://thesystemsthinker.com/%ef%bb%bffood-systems-climate-systems-laundry-systems-the-time-for-systems-literacy-is-now/
Calvo, C. (2017) ingenuos, ignorantes, inocentes. De la educación informal a la escuela autoorganizada. La Serena, Chile: Editorial Universidad de la Serena.
Calvo, C. (2016) Del mapa escolar al territorio educativo. Disoñando la escuela desde la educación. La Serena, Chile: Editorial Universidad de la Serena.
Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (2013) Orientaciones estratégicas. Surfeando hacia el futuro. Chile en el horizonte 2025. Recuperado de: https://consejosociedades.files.wordpress.com/2013/08/orientaciones_estrategicas.pdf
Cornella, A. (2013) Infoxificación. Recuperado de: https://alfonscornella.com/2013/10/02/infoxicacion/
Day, G. & Schoemaker, P. (2019). See sooner act faster. How vigilant leaders thrive in an era of digital turbulence. Cambridge, MA. USA: MIT Press.
Flaum, J. P. & Winkler, B. (2015). Improve Your Ability to Learn. Harvard Business Review. Recuperado de: https://hbr.org/2015/06/improve-your-ability-to-learn

sábado, 12 de octubre de 2019

La ilusión del control

Muchas personas piensan que pueden tener “control” en todo lo que hacen y cómo lo hacen. Los ejecutivos particularmente son adictos al “control”, como una fuente de tranquilidad frente a los resultados que persiguen en el ejercicio de sus cargos. Cuando sienten u observan que las cosas no van como ellos piensan que deben ir, crean un escenario de restricción y limitación que termina afectando la discrecionalidad de sus colaboradores, sus iniciativas y creatividad. Ellos creen que el “control” es aquello que es posible manejar y establecer desde su visión del mundo, muchas veces no compartida por su personal a cargo.

Los ejecutivos, anclados a los resultados por los cuáles van a ser medidos y remunerados, tratan de modelar el mundo desde la vista de causa-efecto, donde se dice que es posible tener “control” sobre las consecuencias de las interacciones entre los objetos. Cuando los resultados no se manifiestan de acuerdo con lo que su modelo les indica, tratan de encontrar soluciones puntuales y acciones específicas para comprender un fenómeno, que por definición es sistémico y complejo, el cual no es gobernado por la linealidad.

Cuando los ejecutivos se encuentra atrapados en la “ilusión del control”, en la trampa del mundo mecanicista, donde es posible tener certezas de los resultados, se hacen evidentes los excesos de revisión, nuevas reglas, nuevos procedimientos, que buscan identificar elementos puntuales en el contexto, con el fin de disminuir el incierto que genera no conocer lo que pasa, ni poder “controlar” los resultados. La “ilusión del control” es la enfermedad de los que buscan certezas en un mundo que por definición es asimétrico, inestable, incierto y ambiguo.

En la medida que los ejecutivos puedan descubrir que están en un tejido de relaciones y distinciones emergentes, donde las prácticas conocidas son la base de su actuación, pero no la esencia de su visión, estamos avanzando hacia un escenario más sistémico, donde la complejidad y la incertidumbre no son las amenazas, sino elementos a conquistar y sintonizar para abrir espacios y oportunidades para capitalizar ideas, que de otra forma nunca hubiesen podido tener una oportunidad.

La innovación no se genera en un espacio de certezas y reflexiones conocidas. Es una proceso natural que se manifiesta en la inestabilidad, en la sensación de “no saber” y sobremanera, cuando se hace necesario tener una respuesta y una oportunidad para ver las cosas de forma distinta. Cuando se lograr distinguir en medio de los clarooscuros, es posible avanzar en la construcción de posibilidades y no de probabilidades. Un ejercicio para desconectar el mundo evidente, ponerlo sobre la mesa de las cosas emergentes y dibujar una nueva frontera donde sólo pocos pueden llegar, si están dispuestos a invertir en su propio futuro.

Pensar que es posible tener control, es crear una limitación inherente en la forma como vemos el mundo. Es pensar que podemos controlar los resultados, o mejor aún que es viable predecirlos. Desarrollar una alfabetización sistémica (en inglés systems literacy) (Booth, s.f.), que aumenta la sensibilidad a una lectura del mundo desde la relaciones y las posibilidades, es abrir la puerta a experiencias de construcción conjunta, donde no son los intereses personales y las remuneraciones individuales las que cuentan, sino las tensiones y conexiones visibles e invisibles las que permiten un escenario de evolución donde podemos aprender/desaprender y experimentar nuevos linderos, donde lo que sabemos y conocemos, siempre tiene una oportunidad para ser revisado y repensado.

Superar la “ilusión del control” implica una visión interdisciplinar, enfrentarse al reto y al problema real con el fin de darle respuesta, es decir, más que ser académicamente correctos, entrar en modalidad aprendizaje (visión amateur), admitir que “no se sabe” y esta dispuesto a aprender unos de otros, y por la sabiduría del sistema, superar las cegueras cognitivas que los modelos conocidos nos han autoimpuesto en la manera como entendemos el mundo (Meadows, 2008).

El Editor.

Referencias
Meadows, D. (2008). Thinking in systems. A primer. Londres, Reino Unido: EarthScan. Recuperado de: https://wtf.tw/ref/meadows.pdf
Booth, L. (s.f.). Food systems, climate systems, laundry systems: the time for systems literacy is now! The systems Thinker. Recuperado de: https://thesystemsthinker.com/%EF%BB%BFfood-systems-climate-systems-laundry-systems-the-time-for-systems-literacy-is-now/

sábado, 31 de agosto de 2019

Equilibrio en movimiento

Decía Bruce Lee: “Hay que buscar el equilibrio en el movimiento y no en la quietud” (Alcaide, 2018, p.51), una frase que convoca el concepto de homeóstasis que “es una propiedad de los organismos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno mediante el intercambio regulado de materia y energía con el exterior” (IEEE.ES, 2017). Lo anterior, implica que el equilibrio no es quietud, sino balance entre lo conocido y lo incierto, una declaración de acción permanente que fluye con el ambiente.

Cuando mantenemos nuestra curiosidad, cuando definimos nuestro apetito al riesgo, descubrimos las señales del entorno y cuidamos los recursos (materiales y espirituales), sabemos que estamos en un contexto particular donde cualquier cosa puede pasar, y no porque seas una buena persona, como advierte Bruce Lee, no vas a esperar “que un tigre no te ataque por ser vegetariano” (Alcaide, 2018, p.52). En este sentido, sabemos que vamos a tener situaciones incómodas y tensiones permanentes, pero sólo así se abre la puerta al aprendizaje/desaprendizaje, se hacen evidentes tus propios sesgos y creencias, y descubres el camino hacia aquello que deseas.

Encontrar el equilibrio en medio de la turbulencia es fluir con la inestabilidad, es elegir la opción positiva que nos permite crecer y sacarnos de la zona cómoda. Es tomar control de aquello que sentimos y experimentamos, para convertirlo en la estrategia concreta que permite aprovechar los miedos e indecisiones de otros, y así capitalizar las oportunidades donde muchos sólo ven limitaciones. Encontrar ese equilibrio, es elegir crecer y no resignarte a lo que pasa, es descubrir porque las cosas no salieron como estaban planeadas y superar el orgullo de las excusas baratas.

Buscar el equilibrio en movimiento, es precisamente tratar de darle a un blanco que se mueve y cambia de posición. Es un ejercicio para mantenerse atento y recalibrar en cada momento la visión de la vida. Es nunca descuidar el combustible de la humildad para mejorar y reconocer que tenemos mucho que madurar y aprender. Es saber que somos seres inacabados que estamos dispuestos a lanzarnos y encontrar nuevas rutas donde otros jamás han intentado. Esto supone que no siempre se tendrá el resultado esperado, pero siempre podrás tener un espacio para saber quién eres, desde donde puedes crecer y cómo puedes hacerlo.

Cuando vives en equilibrio dinámico, la vida es un continuo de reinvención que no permite marcha atrás. Es el ejercicio de vibrar en el presente, ensanchando la mente y expandiendo la realidad, una apuesta de riesgos calculados donde se retan los saberes previos y respuestas conocidas, para explorar y superar el mandato de aquello que nos han enseñado. Elige darle forma a tu existencia y déjala que se vea, que se manifieste y se abran nuevos espacios donde se haga realidad aquello que tanto quieres.

Recuerda que la vida es de aquellos que viven en movimiento, de aquellos no descuidan sus objetivos y retos, y permanecen enfocados. Es decir, de quienes son capaces de observar y navegar en medio de contradicciones, inflexiones, rarezas e inestabilidades para dar lo mejor de sí y ser testigos de la expresión más elevada de la raza humana: la alegría de dar, donarse, sin esperar nada a cambio; el reto de servir y ayudar a otros a ser mejores versiones de sí mismos.

El Editor

Referencias
Alcaide, F. (2018). Aprendiendo de los mejores 2. Tu desarrollo personal es tu destino. Barcelona, España: Alienta Editorial.
IEEE.ES (2017). Resiliencia: del individuo al Estado y del Estado al Individuo. Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional. Septiembre. Recuperado de: http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_trabajo/2017/DIEEET05-2017_Resiliencia_GrupoTrabajo.pdf

sábado, 10 de agosto de 2019

Jaulas de oro

Muchas veces algunos se encuentran atrapados en una jaula de oro. Viven una realidad de comodidad, de seguridad y sin sobresaltos, donde cada día no hay novedad más allá de las nuevas 24 horas que tiene el siguiente día. Al tener todo resuelto, los sueños se acomodan y toman forma de la misma realidad, dejando de tener ese sentido de reto y descubrimiento permanente.

Cuando el hombre tiene en abundancia tiende a acomodarse, a generar una zona conocida que lo vuelve descuidado, perdiendo su capacidad de asombro, de identificación de rarezas, inconsistencias y contradicciones, donde se pueden encontrar nuevas oportunidades y amenazas que sugieren inestabilidades previsibles, pero que se ocultan por nuestra ceguera de lo conocido, y por la incapacidad de ver fuera de los patrones que la realidad establece.

Cuando el ser humano tiene lo básico para su desarrollo, como dice Maslow, se prepara para evolucionar y avanzar. Esto es, encuentra los elementos necesarios y suficientes para mantenerse en ruta, sin perder su espíritu de aventura, su sentido de reto, ni su ánimo de trascendencia. Encontrar el escenario base donde el hombre se expone a sus propios temores, es ubicar su punto de inflexión y el pivote desde donde construye su propio presente y anticipa el futuro.

Estar atrapado en la cotidianidad, en esos momentos que no tienen variedad, donde parece que nada pasa, es aventurarse a quedar bien preparado para un mundo que ya no existe. Luego, para una realidad que cambia y evoluciona, donde los espacios para proponer y prosperar están disponibles todos los días, debes permanecer atento y evitar quedar adormilado en la seguridad de tus propios pensamientos y condiciones laborales.

Cuando entiendes que cualquier empleo que tengas es temporal, que la realidad cambia de un momento a otro y para lo cual debes estar listo, entras en la nueva dinámica del mundo actual donde la incomodidad es la base de la renovación, el incierto el fundamento de tus capacidades para innovar y la inestabilidad el soporte en la toma de decisiones. Cuando decides mantenerte en movimiento y atento a las volatilidades, estas en la ruta de alcanzar nuevos destinos y fronteras que nunca pensaste cruzar.

No asumas nunca que la estabilidad es la norma del mundo conocido. No asumas que las cosas no cambiarán, no asumas que el imprevisto o el incierto no van a llegar, pues estarás expuesto a la debilidad misma del hombre que se acostumbra a las certezas, al camino delineado y reiterado por muchos, y escasamente cuestionado por pocos. Estar atrapado en la comodidad de la abundancia y en la dinámica de un rebaño, es comprometer los retos que son necesarios para llevarte al siguiente nivel de tu propia evolución.

Podrás tener logros, promociones, reconocimientos y aplausos muy merecidos por tu labor; pero si esos no corresponden al sentido de trascendencia y a la esencia misma de tu vocación, serán sonidos sordos que no resuenan en tu interior, que no elevan la frecuencia de tu propio destino. Por tanto, que tu vida sea una constante renovación y balance entre tus luchas y sueños, para que la cotidianidad del mundo no te alcance, y si lo hace, sepas como liberarte y abrirte nuevamente al horizonte inexplorado, donde la divinidad te espera para hacerte heredero de su promesa: abundancia y generosidad para aquellos que creen sin haber visto.

El Editor

sábado, 3 de agosto de 2019

¿Cuál es tu lugar en el mundo?


Escuchar a un profesional recién egresado decir “que bien se siente descubrir cuál es su lugar en el mundo”, es una expresión de una apuesta de claridad y propósito, que habla de cómo disfruta lo que hace, cómo vibra con sus talentos y cómo desarrolla su potencial. Cuando se tiene claro quiénes somos, en qué somos buenos, cómo hacemos la diferencia con los otros, todo se alinea para que cada día no haya más que logros y satisfacciones. Es claro que habrá momentos de inquietud y zozobra, los cuales permitirán darle forma y forjar el carácter de quien ha decidido ser auténtico y no morir como un copia, vieja, amarilla y desgastada.

Encontrar nuestro lugar en el mundo, no se logra por casualidad o por un golpe de suerte. Es un ejercicio consistente y consciente que a diario invita al ser humano a salir de su zona cómoda y desde allí, darle vida a esa idea, ese proyecto, ese sueño que lo llevará a explorar en medio del incierto y construir sus propios escenarios de certezas, desde la orilla de los prototipos y experimentos. Ese lugar, que te espera, no es una meta en sí misma, es una ocasión para edificar nuevas capacidades, esos patrones de aprendizaje/desaprendizaje, que te permiten mantenerte en movimiento y reinventarte cada vez que sea necesario.

Encontrar ese lugar en el mundo, es un camino de luchas internas, de desafíos superiores que te preparan para alcanzar el siguiente nivel de tu evolución. Cada vez que surgen nuevas preguntas, nuevos inciertos y nuevos retos, sabrás que caminas hacia ese lugar, inicialmente desconocido, pero que, conforme avanzas y descubres nuevas oportunidades, se vuelve más visible y menos borroso. Decidirse a encontrar nuestro lugar en el mundo, es una lección de vida para muchos, inspiración para otros y abandono de nuestras seguridades humanas para confiarnos en las divinas.

Quien se lanza a encontrar su lugar en el mundo, sabe que encontrará detractores en el camino, engaños de quienes quieren desviarte, palos en la rueda que quieren retrasarte, en fin, un sin número de excusas que estarán allí para que desistas, te canses y vuelvas al redil, donde todos marchan sin cuestionar, y siguir ciegamente un lineamiento muchas veces diseñado por unos pocos. Comprender que venimos al mundo con sello único e impronta divina, es darle sentido a la esencia de lo que somos: seres de luz atrapados en vasijas de barro.

Nunca es tarde para emprender el camino y encontrar nuestro lugar en el mundo. Deja las excusas tradicionales como “ya a estos años”, “que otros lo logren”, “ya no tengo la vitalidad de antes”, “eso es para los jóvenes”, “no tengo el talento”, “no hay oportunidades”, “no sé cómo hacerlo” y tantas otras que se escuchan en medio de las conversaciones cotidianas, y date la oportunidad de explorar y decidirte a hacer que las cosas pasen, de sacar el talante y la fuerza con la cual has sido dotado, para transformarte a ti mismo y motivar cambios en contextos y escenarios impensables.

Mira a tu alrededor y revisa quién eres tú, las habilidades y virtudes que tienes, y encuentra esos espacios en blanco que existen en tu entorno, para que allí brille tu propia lectura del mundo, esa que genera un efecto cascada que hace de eventos ordinarios, mareas de logros y realidades extraordinarias.

El Editor

sábado, 27 de julio de 2019

Iniciar un viaje: TRIP

Moverse en el escenario de lo digital y las nuevas tendencias del mercado, implica reinventarse de forma permanente, sin caer en la fatiga que estos cambios imponen tanto a las personas como a la organización. Pareciera que es una carrera sin fin, para mantener una posición estratégica en el escenario global, donde sólo el más versátil, flexible, atento y hábil, puede mantenerse en operaciones, sin dejar de lado su capacidad de ver, aprender y proponer de forma anticipada.

Dicen los académicos Cooray & Duus (2019) que para “lograr y mantener una posición competitiva, es fundamental mirar fuera del ecosistema central de la organización y anticipar la aparición de la competencia de fuentes afiliadas e "invisibles””, esto es, un ejercicio para aprender de las tendencias emergentes, las decisiones y comportamientos pasados, con el fin de desconectarlos y enriquecerlos con los retos actuales, para así responder a las oportunidades latentes y los desafíos futuros.

Para ello, éstos estudiosos plantean un marco metodológico denominado TRIP acrónimo que incluye cuatro elementos fundamentales: Transparencia, Respuesta, Inteligencia y Personalización.

Transparencia, se entiende como apertura e intercambio de las “realidades duras” tanto con clientes, como con los socios. Ser transparente es un ejercicio que requiere el valor de enfrentarse a lo que la empresa y las personas son, sin perjuicio de los comentarios y señalamientos que pueda haber. Es una apuesta que abre al diálogo y buscar crecer con los retos y realidades del otro.

Respuesta, es la habilidad para anticipar las necesidades emergentes de los clientes y dar cuenta de las nuevas oportunidades del mercado. Responder de forma concreta y clara frente a la variabilidad de las tendencias del entorno, implica una reflexión con atención plena de nuestros sesgos cognitivos y mentales, para poder “ver” en medio del ruido mediático, aquellas rarezas, inconsistencias y contradicciones, que pueden ser de valor para los retos y requisitos de las personas.

Inteligencia, es esa habilidad de conocimiento, datos e ideas actualizadas, relevantes para el sector donde se mueve la empresa y el ecosistema del cual hace parte. La inteligencia no es un servicio para tener y contrastar información todo el tiempo, es una acción focalizada y estratégica que desarrolla y construye un cuerpo de saberes necesarios y suficientes para conocer y descubrir escenarios de forma anticipada, y así, establecer actividades que permitan a la empresa actuar con fundamento y no bajo juicios que no estén bien fundados.

Personalización, es la esencia de individualizar productos, servicios y comunicaciones con el fin de atender necesidades particulares y específicas de las personas en contexto. La personalización, es el proceso de construcción de la atención plena y genuina de la persona con el fin de encontrar aquello que hace sentido a sus expectativas y de esta forma elaborar una propuesta que le permita resolver una inquietud, o atender un reto que hace mucho tiempo no podía comprender.

Enfrentarse al incierto que implica moverse y mantenerse en medio del tsunami digital actual, demanda capacidades (patrones de aprendizaje), competencias (prácticas estándares) y posturas trascendentes (experiencia espiritual) que deben desarrollarse y configurarse de forma acelerada en cada individuo. Esto es, una declaración de apertura y reto personal que debe ser capitalizada para iniciar un viaje (TRIP) en medio de un mar de volatilidades y cambios inesperados, y así encontrar algunos archipiélagos de certezas, esos que son los “espacios en blanco” donde es posible hacer la diferencia.

El Editor

Referencia
Cooray, M. & Duus, R. (2019). TRIP Framework: Re-Thinking Organisational Competitiveness in Digital Spheres. European Business Review. Recuperado de: https://www.europeanbusinessreview.com/trip-framework-re-thinking-organisational-competitiveness-in-digital-spheres/