lunes, 19 de marzo de 2018

Antena del futuro


Todos aquellos que piensan hacia adelante, deben estar atentos a desarrollar y calibrar su “antena para sintonizar el futuro” (Botelho & Powell, 2018), esto es, invertir tiempo para explorar en las tendencias y retos de aprendizaje de los nuevos normales que su vida personal y profesional le exigen. Para ello, es necesario desarrollar las siguientes habilidades, las cuales permiten movilizar los esfuerzos requeridos para estar siempre fuera de la zona de confort.


Figura 1. Antena del futuro (Con ideas de: Botelho & Powell, 2018)

Construya diversas redes de información. Este primer punto demanda estar en contacto con diferentes temáticas y aproximaciones de la realidad. Es un ejercicio de reflexión cognitiva, que busca confrontar los saberes previos, sorprenderse con enfoques inesperados y analizar la “inercia” conceptual que se puede haber creado en el ejercicio diario de la profesión o de las actividades personales a la fecha.  El reto es desconectar los saberes existentes, incluir nuevos puntos en el escenario y construir nuevas posibilidades para visualizar nuevos caminos y oportunidades, claro está con sus respectivos, riesgos y retos.

Use el poder de preguntar. El arte de hacer preguntas, es una habilidad y capacidad que las personas inquietas intelectualmente desarrollan. Preguntar establece una declaración de apertura y posibilidad de acción. Preguntar en abrir la posibilidad de encontrar diversos puntos de vista, conectar con las reflexiones de otros y explorar nuevos linderos de nuestros propios saberes. En la medida que las preguntas reten nuestras seguridades, es posible encontrar nuevos lugares comunes para construir desde las incertidumbres y contradicciones.

Reserve tiempo para ubicarse y desarrollar su mejor estado de discernimiento. Tome tiempo para desconectarse de su dinámica diaria. Ubique momentos y lugares donde su mente se conecte con sus experiencias y las sensibilidades del entorno. En la medida que tenga espacio para navegar sobre sus propios pensamientos y reconocer patrones emergentes de sus propios deseos y necesidades, es posible encontrar ideas y reflexiones novedosas aguardando su momento para revelarse y comprometerse con su nueva realidad. Nunca deseche los “momentos de inestabilidad y locura” que su mente le proporciona, pues allí hay más que leer y analizar que lo que sus sentimientos y corazonadas le dictan.

Sumérjase en la experiencia de sus clientes: camine en sus zapatos. Cuando eres capaz de calzarte los zapatos de otros, experimentas incomodidad, caminas de forma inestable, reconoces otros tipos de caminos, analizas los pasos de otros. Tener zapatos de otros es estar en la lectura de los intereses de terceros, es analizar el mundo desde los retos de un soñador que sabe cuanto valen sus pasos y qué camino deja atrás. Estar en los zapatos de otros, descubre el velo de nuevas experiencias personales, que estaban ocultas a los ojos cotidianos y abren la ruta para reconocerse a sí mismo en la comprensión de una nueva realidad.

Desarrolle prototipos: equivóquese y aprenda rápido.  Cuando estamos frente a un océano de incertidumbres y algunos archipiélagos de certezas, como menciona Morin, la vida se vuelve un ejercicio de aprendizaje acelerado, donde los ensayos son la base para descubrir y entender la incertidumbre que se tiene en el escenario. Cada vez que hacemos un prototipo estamos abriendo la puerta al aprendizaje, a la sorpresa y las posibilidades. Un prototipo es la apuesta personal para responder nuevas preguntas y participar de nuevas respuestas. Es vivir en la provisionalidad de las respuestas, viajando en el incierto de las preguntas.

Si somos capaces de ejercitar el músculo de la adaptación, en aquellas experiencias que nos incomodan y nos inquietan, estamos fortaleciendo las bases de la “antena del futuro”, una lección de aprendizaje permanente que define la manera como entendemos el mundo y la forma como quebramos el “jarrón de la realidad”, para luego reconstruirlo con los hilos dorados de nuestros sueños.

El Editor

Referencia
Botelho, E. & Powell, K. (2018) The CEO Next Door. The 4 behaviors that transform ordinary people into world-class leaders. New York, USA: Crown Publishing Group.

martes, 13 de marzo de 2018

Gerente de tu vida

Una realidad concreta y clara es la reflexión que plantean los empresarios al final del desarrollo de sus actividades de negocio: ¿Qué ha quedado después de vender nuestros productos, crear valor para nuestros clientes, pagar a los empleados, los proveedores, los bancos y los políticos? Si lo que queda es positivo, hemos hecho bien el trabajo.

Esta pregunta igualmente podríamos hacernos cada uno de nosotros, en el desarrollo de nuestras actividades diarias, en el ejercicio retador de construir nuestra propia historia de vida donde cada uno sabe qué producto vende y cómo crea valor a sus grupos de interés. Te has puesto a pensar que eres el “gerente de tu vida”, donde tienes que cuidar los detalles de la empresa que tienes en las manos y cómo puedes mantenerla dando “utilidades” hasta el momento final de entregar la cuentas definitivas.

Como ser humano, pleno de capacidades has venido al mundo a transformarlo y hacerlo un vivo ejemplo de la generosidad divina que mora en ti. Eso supone, que tus dones, habilidades y reflexiones te permiten crear “productos” que son requeridos por otros en el contexto tu dinámica social. Es con visión aguda y sagacidad como logras descubrir aquellos puntos de interés de las personas, para poder concretar y desarrollar tu potencial. Cuando logras ayudar a otros con lo que sabes y puedes hacer, estás construyendo un capital humano que edifica la creación y te pone en camino de reinvención personal y espiritual.

Si logras hacer lo anterior, estarás revelando aspectos de la realidad, donde las percepciones de las personas cambian y se sorprenden cuando sabes conectar con sus ilusiones y retos. En la medida que eres capaz de “hacer la diferencia” en tu encuentro con el otro y cambiar la forma de ver la realidad, estás no sólo creando valor, sino movilizando la energía positiva, que cree y sabe que es posible tener alternativas y posibilidades para hacer cosas de forma distinta.

Todo esto requiere el esfuerzo de tus “empleados”, tus virtudes, retos y dudas que te permiten avanzar en medio de lo “no conocido”; pagar a los proveedores, todos tus buenos socios conocidos que te apoyan en aquello en lo que no eres lo suficientemente bueno, para así pagar las deudas al banco, ese que recibe consignaciones de “lecciones aprendidas y por aprender” para retirar “nuevos aprendizajes” que sean prenda de garantía de nuevos pagos que crean “riqueza personal” y “renovación espiritual”.

Cuando al final de ejercicio, se tiene claridad de los “productos” que has podido vender en tu “nicho de negocio”, es decir, cuánto has podido potenciar a otros; cuántas veces has superado tus propias expectativas y sorprendido positivamente a otros; cómo has pagado a tus “empleados”, tus virtudes y capacidades para hacer la diferencia; qué tanto has conectado y hecho sinergia con tus “proveedores” para transformar tu mundo interior y exterior, y finalmente “cuanta riqueza personal acumulada” tienes luego de los “retiros y pagos” de aprendizajes que has podido tener a lo largo de tu vida, podrás decir como el poeta “confieso que vivido” en plenitud y sin reparar en buscar excusas para hacer que las cosas pasen.

Recuerda que tu “gerencia de vida” no es un ejercicio improvisado y sin dirección, sino una responsabilidad clara y formal que se te ha dado para potenciar tus talentos y no para esconderlos. Pues al final, el “dueño de la vida” vendrá a recoger el producto del trabajo bien hecho, pues confía en nosotros todo el tiempo y en nuestra capacidad para dar “frutos jugosos y generosos”, aun nosotros, desde nuestras diferentes formas de verlo, no confiemos mucho en él.

El Editor

domingo, 4 de marzo de 2018

Asesores confiables

En un mundo cada vez más incierto y asimétrico, es importante contar con alguien en quien confiar, alguien que nos acompañe o asesore en temáticas claves de nuestra vida, con el fin de establecer y reflexionar sobre nuestros retos y capacidades que debemos desarrollar para llegar al siguiente nivel de evolución.

Así como en la iglesia católica, los diferentes santos siempre tuvieron un “director espiritual”, para superar los momentos de oscuridad y desierto espiritual, y perseverar y perfeccionar sus virtudes particulares, las personas requieren asesores sensatos, sensibles, sanos, santos y sabios para movilizarlas hacia retos que las saquen de la zona cómoda y así desarrollen su potencial.

Pero ¿cómo reconocer a esos asesores que nos invitan a atravesar el umbral de nuestras propias limitaciones y restricciones autoimpuestas? Una reciente publicación efectuada por Instituto de Auditores Internos denominada “Asesores de Confianza. Atributos clave de los auditores internos excepcionales” escrita por su director ejecutivo, Richard Chambers, nos ofrecer algunas claves para tener en cuenta.

Un asesor confiable tiene al menos las siguientes características:
  • Tiene una intención positiva: Es un individuo independiente, justo, que motiva el mejoramiento de la persona, que no busca imponer su criterio, sino encontrar las respuestas más apropiadas para quien asesora. Su intencionalidad tiene como base el reto de llevar a la persona a una mejor posición en su desarrollo profesional, personal y espiritual.
  • Es diplomática, pero no hipócrita: Es una persona que se comunica de manera directa y franca. Su discurso no busca representar posturas de terceros o mensajes encubiertos, sino que habla desde la esencia de los hechos y datos, con astucia política y sensibilidad con su asesorado. Tiene la capacidad de leer e interpretar los desafíos de aquel a quien acompaña.
  • Cuenta con una visión de futuro: Es un profesional que tiene la curiosidad, la apertura mental, la facilidad de cuestionar sus saberes previos y abrirse a las posibilidades, lo que le permite descubrir tendencias y patrones que pueden generar inestabilidades a sus clientes y por tanto, capitalizarlas en oportunidades.
  • Es fiable: Son individuos coherentes en su hacer, decir y actuar. Su credibilidad se basa en comportamientos íntegros, que son consistentes en situaciones semejantes y no negocian o amañan sus comentarios o posiciones por los “influyentes” de turno.
  • Son líderes de sí mismos: Son seres humanos que tienen la habilidad de conducirse a sí mismos a la conquista de sus sueños, obtienen apoyo de personas claves, manejan y construyen en las diferencias para movilizar su entorno y lograr aquello que quieren alcanzar.
  • Son seres con empatía: Son personas que reconocen al otro como “verdadero otro”, lo reconocen como tal y por tanto son sensibles a sus necesidades y retos. Su desafío es cuidar genuinamente de su asesorado, escuchando sus propios cuestionamientos, para llevarlo en su reflexión para que descubra aquello que necesita para reinventarse y hacerse una mejor versión de sí mismo.
  • Cultivan la humildad: Estas personas, se reconocen a sí mismos como seres inacabados, siempre estudiantes y aprendices de su realidad, pero conscientes de sus capacidades y limitaciones, con lo cual, mantienen siempre su mirada en lo sagrado y trascendente, caminando y descubriendo con los pies en la tierra.

Esta características definen a una persona que construye relaciones de largo plazo, que crece con su asesorado, creando espacios como afirmaba Steve Jobs, “donde las ideas ganen las discusiones, no las jerarquías”. Un ejercicio de disciplina, colaboración y confianza que erige puentes para deconstruir el pasado, reinventar el presente y hacer realidad el futuro.

El Editor

Referencia
Chambers, R. (2017) Asesores de confianza. Atributos clave de los auditores internos excepcionales. Lake Mary, Florida. USA: Fundación de Auditoría Interna.

domingo, 25 de febrero de 2018

Habilidades en un mundo VICA


Estar delante de la curva no es opcional en un mundo volátil, incierto, complejo y ambiguo (VICA). Por tanto, es un deber estar explorando nuevas fronteras en cada uno de los retos personales y profesionales cultivando al menos tres (3) habilidades claves para sobrevivir a las inestabilidades de esta época: “desconectar y conectar”, “descubrir y sorprender” y “concretar y ejecutar”.


Figura 1. Habilidades claves en un mundo VICA. Elaboración propia

En la medida que una persona tiene la capacidad de ver el mundo con perspectiva holística, es capaz de observar y detallar relaciones entre los diferentes elementos de la realidad. Esto supone, “desconectar” las posturas existentes, enriquecerla con novedosos aportes que se revelan en el contexto, para finalmente “conectar” lo vigente con lo inédito, de tal forma, que el resultado constituya una “ganancia teórica y práctica” que cambie la manera como se entiende un reto, una situación problemática o la vida misma.

Quien es capaz de “desconectar y conectar” tiene la habilidad de repensar sus propios paradigmas desde los cuales conoce y actúa, para encontrarse con la novedad de los nuevos espacios de conocimiento que surgen cuando su propios marcos de acción cambian. Adquirir esta habilidad es contar con una neuroplasticidad cerebral que renueva la manera de construir el mundo y reinventarse a sí mismo.

Experimentar la vida como un viaje permanente, para abandonar la orilla de las certezas y explorar horizontes inciertos, implica tener la actitud de la aventura para conocer y descubrir. Es claro que en este recorrido de mares inciertos, tendrá que enfrentar tormentas y contradicciones, inestabilidades y contratiempos que lo harán dudar y posiblemente desistir de su propósito. Esta habilidad, lleva a las personas en un reto permanente para sorprenderse a sí mismo y encontrar la esencia misma de su vocación, una cultura del encuentro que no es otra, que alcanzar la resiliencia personal y profesional.

Las personas que desarrollan la habilidad para “descubrir y sorprender”, están todo el tiempo abiertas a aprender y desaprender, en un proceso personal de reto que los prepara para enfrentar la incertidumbre como parte natural de sus decisiones y acciones. Una rutina de pensamiento que encuentra en los caminos que no se han recorrido, paisajes que están dispuestos a dibujar para darle forma a sus sueños y compartirlo con otros. Un escenario para inspirar y mostrar que es posible hacer la diferencia.

El que sueña con el corazón en el cielo, debe tener los pies en la tierra. Esta habilidad demanda concretar la ejecución de propuestas, encontrar los medios y estrategias para desarrollar esa  idea que hace realidad la esencia de su deseo. Quien concreta, tiene la capacidad de motivar y conectar con las expectativas y experiencias de otros, con el fin de crear una red de aliados estratégicos que habilitan los caminos que fundan la plataforma donde un sueño se hace realidad.

“Concretar y ejecutar” implica un ejercicio disciplinado y metodológico que se concentra en los detalles, para darle forma específica a una idea. Esta habilidad, es la esencia de los que son capaces de ver el mundo de forma diferente, que se lanza a experimentar y desarrollar prototipos, de correr riesgos calculados e inteligentes, que saben que al final hay una luz que siempre brilla con intensidad, la luz de su propia vida, donde los intentos y aprendizajes son la marca indeleble que confirman su pasión para hacer que las cosas pasen.

Estas tres habilidades demandan de cada persona que se arriesga a alcanzarlas en la vida una cuota de trabajo sistemático, una reflexión sistémica permanente y una conexión espiritual insistente, pues las fuerzas conocidas y los intereses reinantes, estarán atentos para tratar de desanimarla y retornarla al redil. Por tanto, todos los que desean sobrevivir a estos tiempos inciertos, deben saber que están llamados a “quebrar” los paradigmas vigentes, abandonar las certezas intelectuales y lanzarse a dejar su impronta, creando un nuevo oasis de energía y valor donde otros puedan renovarse y continuar su camino.

El Editor

domingo, 18 de febrero de 2018

Encontrando el camino

Revisando algunos textos y noticias se nota un incremento de notas y reflexiones sobre las noticias falsas, los temas relativos al éxito y las meditaciones relacionadas con el periodo de cuaresma de la iglesia católica. Cuando se revisan estas temáticas, se advierten contradicciones y retos para las personas que no saben donde focalizar sus intereses o enredos conceptuales para otras, que no encuentran una visión concreta sobre la vida y sus retos.

Las noticias falsas tienen connotaciones de diferentes magnitudes. Lo primero no deja de preocupar las intenciones de aquellos que de forma deliberada ejecutan el ciclo de manipulación y desinformación para crear inestabilidad y desorientación en un contexto específico y por otro lado, el uso de esta estrategia para confundir y crear discordia o inciertos entre las partes más afectadas, con el fin de crear distracción y atención, para que otros ejecuten acciones en otros dominios sin ser detectados.

Lo relativo al éxito, es una preocupación permanente del hombre moderno. La visión de una persona adinerada, que goza de privilegios y reconocimiento global, establece el patrón de seguimiento y referencia que parece no tener competencia con otras posturas sobre el éxito. Esta imagen del éxito, puede ser un distractor bien diseñado por la dinámica de los medios, no sólo para reconocer de forma correcta y concreta, la labor y esfuerzo de un emprendedor que ha logrado diferenciarse y lograr importantes cosas en la vida, sino para motivar vacíos personales y deseos infundados que motivan el consumo de formulas mediatizadas que invitan a trabajar más por ser “el número uno”, que ser “el mejor en lo que haces”.

La cuaresma es un movimiento en el contrasentido de las manecillas del reloj de la dinámica mundial de consumo. Es una invitación a detenerse en el camino, salir de la rutina del “tener” y del “placer” sin límites, para encontrar nuevamente las razones por las cuales hemos venido a este mundo. La cuaresma es un camino de abandono, meditación y revisión de lo que hemos hecho, de lo que podemos hacer y el anuncio del triunfo de lo sobrenatural sobre lo humano y pasajero. Vivir la cuaresma en una oportunidad para viajar ligeros de equipaje, disfrutando el paisaje y viviendo cada paso del camino, de forma consciente y presente.

Esta tres tendencias establecen movimientos de la dinámica global que reflejan los deseos de los hombres, que queriendo hacer cosas buenas, muchas veces se ven encerrados con aquellos que no desean hacerlas. Este fenómeno contradictorio donde crece “el trigo y la cizaña” en el mismo campo, es el reto de la sociedad actual que buscando permanentemente el bienestar y el balance de la vida, encuentra motivaciones y tentaciones que la ponen en el filo de un mundo sin límites, lleno de luces y esplendores que nublan su mente y corazón.

Por tanto, la mezcla misteriosa de noticias falsas, las visiones actuales del éxito y la cuaresma, establecen el reto de la interdependencia en la cual se encuentra el hombre moderno, lo que implica reconocer la complejidad de las decisiones que debe tomar, no sólo para sobrevivir en un mundo cada vez más inestable y competitivo, sino para encontrar caminos que lo lleven al encuentro consigo mismo y con la esencia de la divinidad que vive en él.

El Editor.

domingo, 11 de febrero de 2018

Juventud. Divino tesoro


Muchos con frecuencia añoran los años de la juventud, donde la alegría, el desafío permanente y la temeridad eran parte natural de la forma como se veía la vida. Con el tiempo, dice la sabiduría popular, las personas “maduran” y toman una postura más reflexiva y avezada, con lo que se tornan menos aventureros y más finos en sus posturas frente a los acontecimientos del entorno.

Permanecer joven no implica perder la imaginación, ni las ganas de experimentar algo nuevo. La juventud, si bien dicen los especialistas es un estado de la persona, también es una actitud para abrazar los “errores”, los “miedos” y las “incertidumbres” como fuente renovada de inspiración, para crear laboratorios de simulaciones y prototipos que renuevan la manera como se entiende el mundo y sobremanera, la forma como se reinventa la persona a sí misma.

La juventud implica concretar experiencias “de primera vez”, esa que despierta la curiosidad dormida que se va relegando con la suma de emociones y experiencias. Saber combinar los aprendizajes que quedan luego de experimentar y vivir situaciones inéditas, con nuevos momentos de asombro y sorpresa, establece el mejor escenario para nunca perder de vista que es posible crear y diseñar futuros y realidades que no nos atrevemos a concretar en el ejercicio de la vida diaria.

Ser joven exige convertirse en un insaciable por aprender, en quebrar los silencios de los “así estamos bien”, en aquel que busca formas diferentes de hacer las cosas, en ese que busca nuevas conexiones y cuestiona los paradigmas vigentes sobre los cuales se han fundado las “verdades actuales”. Ser joven significa energizarse cada día con los retos y desafíos propios, para poder contagiar a otros con sus propias condiciones y talentos para que salgan de su zona cómoda y conquisten sus propias limitaciones.

La juventud divino tesoro, es una expresión de la energía creativa que vive y se renueva en el ser humano. Una manifestación de ingenuidad, que privilegia las posibilidades más que las probabilidades, donde la alegría por encontrar situaciones inesperadas, sólo es superada por la satisfacción que produce concretar una postura diferente, novedosa y útil para otras personas. Ser joven es mantener la sensibilidad con el entorno, la disciplina en el hacer y el foco en lo que se quiere alcanzar.

El que permanece joven nunca asume que entiende lo que pasa a su alrededor y que otros igualmente lo pueden comprender. Mantienen un compromiso permanente con el aprendizaje y desaprendizaje, desconectan sus paradigmas con los cuales entienden el mundo y aceptan humildemente que otros tiene la razón. La juventud es como un “start-up”, busca oportunidades donde otros ven limitaciones, no tiene miedo por cambiar de perspectiva, toma riesgos de forma inteligente y genera rupturas de los estándares de la realidad sin pedir permiso.

La juventud no un momento de la vida que se explica desde la racionalidad humana como un estado de vida, sino como una provocación permanente del espíritu humano que no conoce de imposibles, sino de posibilidades. Una forma de llevar a la acción lo que imaginación es capaz de conceptualizar y moverse para hacer que las cosas pasen.

El Editor.

domingo, 4 de febrero de 2018

El "Asombro"

El asombro es la expresión evidente de la ceguera cognitiva, de las tensiones propias de los sesgos humanos y la promesa de la renovación de la forma de ver el mundo. Asombrarse es una cualidad de la mente creativa, de los pensamientos disruptivos y sobremanera, de los espíritus inconformes.

El asombro es una emoción que conecta con la vida y el movimiento, con la dinámica de la incertidumbre y las tensiones conceptuales y prácticas, que saca al hombre fuera de la zona cómoda para descubrir y andar senderos desconocido. Es una expresión de la duda natural que surge cuando un individuo se encuentra frente a aquello que no conoce y donde es necesario avanzar.

Los límites que imponen los marcos de trabajo vigentes, las formas hegemónicas de ver el mundo se debilitan, cuando alguien es capaz de verlos distintos y sorprenderse con los resultados. El asombro es una inquietud que conecta los diversos universos humanos, para concretar respuestas que aún están pendientes de darse y revelar aspectos de la realidad que muchos no se han atrevido a ver y explorar.

Entrar en asombro, es el núcleo de las propuestas disruptivas que buscan nuevas preguntas para dar cuenta con un escenario ignorado, donde los referentes conocidos se desvanecen y nuevas propuestas emergen. Asombrarse es preguntar cosas que nadie pregunta, esperando muchas veces respuestas que nadie posee, por el momento.

En la medida que los pensamientos, los retos y las expectativas se movilicen en la mente de los disonantes y soñadores, habrá oportunidad para construir momentos de asombro, de preguntas riesgosas, de respuestas inesperadas, que abran nuevos caminos para descubrir y desarrollar ideas que cambien la manera de hacer las cosas y los estándares del mundo.

Cuando el hombre es capaz de asombrarse, recupera el sentido natural del niño que nunca renuncia a entender y comprender lo que ocurre en su entorno, renueva y restaura su instinto natural para descubrir y conquistar, retoma el dudar como fuente de la diferencia que se aparta de los cánones sociales e ilustra nuevas fronteras de pensamiento que, como anota Morin (2001, p.117), navegan en mares de incertidumbre con algunos archipiélagos de certezas.

El asombro como emoción en sí misma, es un disparador de aprendizaje y desaprendizaje que confronta los saberes previos de las personas, busca nuevas fronteras de conocimiento que expliquen situaciones inesperadas, elabora y sugiere propuestas arriesgadas y, descubre en el error, la fuente de nuevas oportunidades e inéditas reflexiones que saquen al hombre fuera de sus certezas.

Cuando un individuo se asombra ocurre un desprendimiento conceptual entre lo que sabe y lo que conoce, para lanzarse con ilusión a lo inesperado. Un ejercicio que lo sagrado permanentemente nos propone, para llevarnos sobre retos de amor divino, que restauren nuestra capacidad de asombro: descubrir al otro como verdadero “otro”.

El Editor

Referencias
Zuleta, N. & Zuleta, C. (2017) La creatividad en 7 verbos. Bogotá, Colombia: Intermedio Editores.
Morin, E. (2001) Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona, España: Paidos.